Los Santos y el Caribe, polos residenciales costeros

Los Santos y el Caribe, polos residenciales costeros

Los archipiélagos de Bocas del Toro y Las Perlas llevan la delantera  

Las costas de las provincias de Los Santos en el Pacífico y las costas del Caribe son los próximos polos de desarrollo turístico y de futuros residenciales costeros, señala Jaime Campuzano, presidente del Consejo Nacional de Turismo de Panamá.
Se están dando desarrollos turísticos en el área de Pedasí y Las Tablas en Los Santos con algunos hoteles en las costas del Pacífico, en donde se están viendo algunas construcciones que han sido impulsadas por la ejecución del aeropuerto de Río Hato y la ampliación de la carretera Divisa-Las Tablas, dice Campuzano.
En Pedasí hay cuatro proyectos hoteleros, entre ellos Villa Camilla Boutique Hotel,  Pedasí Bull Beach Resort y La Playita Resort; y en Chitré se adelanta el proyecto Cubitá Wyndham Grand Resort, que tendrá 100 habitaciones.
En Las Tablas también se contempla la construcción de Villas Coco del Mar, un complejo de residencias y apartamentos de playa ubicado en Playa El Olivito a 12 minutos de la ciudad de Las Tablas.

Desarrollo del  Atlántico
El Gobierno se apresta a construir un tramo de carretera de 18 kilómetros de Cuango hasta Santa Isabel, que hace falta para conectar la ciudad de Panamá hasta la Costa Arriba de Colón.
Este sería otro polo de desarrollo turístico con una ventaja adicional, la marca Caribe, que se pudiera vender mucho mejor internacionalmente, porque estamos hablando del Caribe panameño que hoy se ha explotado muy poco, señala Jaime Campuzano, presidente del Consejo Nacional de Turismo.
Las inversiones no se han hecho esperar. El Hotel Decameron prometió construir un hotel en el área de Punta Cocote en Costa Arriba de Colón, con cancha de golf, villas y condominios, como los que tiene Decameron en el Pacífico.
El proyecto contará con 393 hectáreas y en la primera etapa se desarrollará el primer hotel, cancha de golf y canchas de tenis.
La inversión estimada será de $50 millones y las otras fases se harán de acuerdo con la demanda, informó Jorge Loaiza, gerente de mercadeo de Royal Decameron.
Loaiza señaló que el éxito de los hoteles Decameron ha generado posteriormente nuevas inversiones hoteleras y centros comerciales y desarrollos inmobiliarios.
En su opinión, esto seguirá pasando y desarrollándose a medida que haya mucha seguridad en las playas.
Otro proyecto turístico para el área Atlántica es Bala Beach Resort, ubicado en María Chiquita, comunidad cercana a la histórica población de Portobelo, en donde se construirán condominios de 11 pisos con una inversión que alcanza los $900 millones.
Este tipo de desarrollos residenciales de playa ya se ha desarrollado en los archipiélagos, como en Bocas del Toro.

Archipiélagos
Los archipiélagos también han sido un polo de desarrollo turístico y residencial. Por ejemplo, el Archipiélago de Bocas del Toro, al noroeste del país, y el de Las Perlas, al suroeste del Istmo.
Hotel Ángela, Hotel Tierra Verde y The Villas at Red Frog Beach, son algunos de los hoteles en el Archipiélago de Bocas del Toro.
En el Archipiélago de Las Perlas, el desarrollo es mayor. Al menos cuatro proyectos se destacan por la cuantía de sus inversiones, que rondan los $1.900 millones y que se ejecutarán en dos o tres décadas.
Uno de esos proyectos es Pearl Island, que involucra una inversión de $400 milones y que incluye la construcción de un hotel Ritz Carlton en la Isla Pedro Miguel González, en asociación con los grupos inversores Dolphin Capital, Grupo Eleta y Verde Azul. Este sería el segundo Ritz Carlton en Panamá. Construirán otro en la ciudad como parte del proyecto Soho Mall & Plaza.
Así también están el Grupo Sol Developments en Isla Saboga, con una inversión de $1.200 millones; Viveros Resort & Club, con una inversión de $100 millones y Cuna de Vida en Isla del Rey, con $200 millones.

Daños al ambiente
Para la ambientalista Raisa Banfield, se están dando distintos tipos de inversiones inmobiliarias sin planificación, porque no se está previendo el perfil urbanístico que se quiere en las costas y que el país debe definir si es de bajo, mediano o alto impacto. La falta de infraestructura hidrosanitaria, de energía y vialidad de este tipo de desarrollo es otro punto clave aquí.
Y lo más grave es el impacto ambiental, porque no se está considerando la pérdida de ecosistemas marinos y poblaciones ya existentes.  Aquí hay una gran irresponsabilidad porque se entiende el desarrollo como construir e invertir y no como prever, planificar y limitar para que siga habiendo desarrollo sostenido y sostenible, destacó Banfield.
El sector privado no puede determinar el uso de suelo que les conviene a todos.
La ley de urbanismo prevé que el Estado y la autoridad urbanística deben desarrollar planes desde lo regional hasta lo local y dentro de esos planes de desarrollo, los promotores pueden desarrollar el proyecto.
El desarrollo no planificado es muy grave porque las consecuencias se ven una vez que pasaron los gobiernos que autorizaron estos proyectos, concluyó.

Kemy Loo
kloo@capital.com.pa
Capital Financiero

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