Los tesoros escondidos de Amy

Los tesoros escondidos de Amy

Alejandra Volpi 

GDA/ Uruguay

La Nación

La próxima semana, el público podrá conocer un registro de covers y duetos que Amy Winehouse, la malograda reina del soul, realizó en 2003, antes de saltar a la fama. Lioness: Hidden Treasures, incluye una canción que grabó llorando.

El álbum póstumo de Winehouse es un compilado de rarezas y versiones que quedaron en manos de los productores Salaam Remi y Mark Ronson. La intérprete de éxitos como You Know Im no good y Rehab, fallecida en el mejor momento de su carrera, resulta aún más desgarradora en un material, que varios días antes de su publicación ya genera controversia.

Hay quienes dicen que el surco A song for you, lo grabó bajo los efectos del alcohol, aún cuando su voz quebrada sobre el final denota que estaba llorando. Pero esto es lo que mejor le calza al disco: Lo místico, lo incierto, lo que rodea al mito, la recuperación de material inédito que por algún motivo antes había sido descartado, el tomar contacto con la otra cara de quien tocó el cielo con las manos y el infierno de forma tan rápida que no es fácil arriesgar si pudo disfrutarlo.

El padre de la artista (Mitch Winehouse), que ya prepara una biografía sobre la ex reina del soul y bautizó con su nombre un centro de rehabilitación para adictos al alcohol y las drogas, salió en defensa de Lioness: Hidden Treasures:

Si la familia sintiera que este álbum no está a la altura de los otros de Amy, nunca estaríamos de acuerdo en liberarlo. Creemos que es un merecido homenaje a su legado musical, dijo.

Pero hay otro punto no menos importante: A pesar que toda edición póstuma es mirada con sospecha, en este caso vale la pena acudir al estreno sin prejuicios. Creer de antemano que se trata únicamente de una operación comercial es totalmente natural y más teniendo en cuenta que, como suele ocurrir en estos casos, las ventas de sus dos discos se dispararon a gran escala desde su desaparición física.

Sin embargo, la realidad es mucho más compleja de lo que aparenta y los tiempos cambiaron. Hoy difícilmente pueda quedar material a salvo de la difusión masiva, incluso con deficiencias de sonido e interpretación. El ejemplo más claro es lo acontecido con Jimi Hendrix, de quien trascendió una cantidad importante de registros piratas a través de Internet que no hicieron más que atentar contra su reputación. Recién ahora su familia está ordenando ese desmán promoviendo ediciones más prolijas y cuidadas para colocar en el mercado con la calidad que merece.

Los sellos discográficos no sólo actúan de modo mercenario ante oportunidades de este tipo, sino que también aplican lo mejor de su especialidad que es confeccionar discos del modo más atractivo y con la más alta calidad posible. Porque es lo único que tienen para competir frente a los archivos digitales de descarga ilegal.

La obra artística de Amy Winehouse dejó varios cabos abiertos. La mujer que por este lado del mundo llegó a ser comparada con Charly García por sus excesos, planeaba, entre otras cosas, un disco de jazz con el saxofonista Soweto Kinch y el baterista Questolove. El retrato que promueve esta obra dirigida por Remi -un productor especializado en hip hop con infalible olfato comercial que fue socio de Winehouse desde Frank (2003)- fue terminado y depurado en laboratorio, con la participación de instrumentistas varios, y en Like a smoke, con un fraseo del rapero Nas, otro artista por el cual la homenajeada sentía gran afinidad. En el repertorio, no obstante, no hay grandes revelaciones, a la ya mencionada balada (A song for you) de Leon Russell, se suma Between the cheats, una reflexión sobre la infidelidad que hace referencia a Between the Sheets del grupo Isley Brothers. También figura un tema que quedó afuera de Frank, su primer álbum, Halftime, en el que asegura: Frank Sinatra es hasta demasiado, él pacifica mi dolor, llevando al escucha a fantasear con los infortunios amorosos y vitales que atravesó, al menos durante su existencia pública.

Están Tears Dry, una edición más primaria de la que finalmente trascendió en Back to Black; Will you still love me tomorrow, un cover de The Shirelles; The girl from Ipanema, un demo que aunque no va más allá de lo anecdótico sirve para traerla a cuando tenía 18 años. (Es la pieza más antigua del CD). En Wake up alone, que data de 2006 habla de amores atormentados y al final su interpretación se extingue como las cenizas que se consumen tras un estallido. Completan la lista Best Friends, que si bien es fácilmente olvidable entra a medida en este contexto y el dúo con Tony Bennett en Body & Soul. Quizás la idea más desafortunada del lanzamiento sea el videoclip póstumo que recorrerá los canales de música los próximos días para dar a conocer Our day will come, un cover reggae de la banda de R&B Ruby and The Romantics (de 1960), hecho con imágenes de otros videos de la artista, fotos e imágenes de su intimidad.

Guste o no, Winehouse seguirá siendo noticia por un buen tiempo. Ya sea porque el líder de Pulp cargue la culpa de su triste desenlace al acoso de la prensa o porque su padre siga subastando sus pertenencias para engrosar los fondos de la fundación que lleva su nombre (el vestido que luce en esta foto y que acompañó la portada de Back to Black está en ese proceso). En todo caso, el más siniestro de todos es por estos días quien fue su amigo, Pete Doherty: El ex cantante de The Libertines y miembro de Babyshambles, se mudó de su casa de Londres porque, según relató, el fantasma de Winehouse lo persigue y se aterroriza. Claro que muchos creen que son alucinaciones por efecto de las drogas aunque él jure estar limpio.

Por todo esto es mejor que se la recuerde con música, y con estos tesoros escondidos.

Desde principios de noviembre están en rotación en las redes sociales las canciones Our day will come y Like a smoke de este disco póstumo. Entre los covers que figuran, quizás el que pueda llamar más la atención sea la versión anglo de Garota de Ipanema de la dupla Antonio Carlos Jobim y Vinicius de Moraes que Norman Gimbel tradujo al inglés. Los seguidores de Winehouse saben que alguna vez la cantó en vivo, y según cuenta la leyenda, lo hizo incluso en un bar londinese, de improviso, acompañada por un carioca.

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