Los vericuetos de los precios de transferencia, el caso Google

Los vericuetos de los precios de transferencia, el caso Google

Google Inc. es un caso muy curioso en temas de precios de transferencia. Este gigante global redujo sus impuestos por $3.1 mil millones del 2007 a 2010 utilizando una técnica que consistía en trasladar la mayor parte de sus ganancias en el extranjero a través de Irlanda y los Países Bajos (Holanda) a las Bermudas.

La estrategia de Google ayudó a reducir su tasa de impuestos en el extranjero a un 2.4%, el más bajo de las cinco principales empresas de tecnología de Estadios Unidos (EE.UU.) por capitalización bursátil.

La filial de Dublín, que emplea a casi 2.000 personas y vende publicidad en toda Europa, Oriente Medio y África, ha más que triplicado su plantilla desde el año 2006 y se le atribuye casi el 90% de las ventas al exterior de Google, que ascendieron a $12.5 mil millones en 2008.

En los EE.UU. la tasa impositiva sobre la renta corporativa es del 35%, en el Reino Unido, el segundo mayor mercado de Google en los ingresos, es del 28%. Google, el propietario del motor de búsqueda del mundo más popular, utiliza una estrategia que ha ganado aceptación entre las empresas como Facebook Inc. y Microsoft Corp.

La estrategia utiliza varias ventajas, entre ellas: Bajo impuesto a la renta de Irlanda (10% en aquel momento, hoy es 12.5%) y las ventajas de retenciones reducidas de la Comunidad Europea.

Las ganancias terminan en un paraíso fiscal que no recauda ningún impuesto de sociedades.

Las oficinas en Bermudas están domiciliadas en las oficinas de la firma de abogados Conyers, Dill & Pearman en Clarendon House ubicado en Church Street en Hamilton, Bermudas.

Google, la tercera compañía más grande de tecnología de EE.UU. por capitalización bursátil, no ha sido acusado de violar las leyes de impuestos.

Las prácticas de Google son muy similares a los de un sin número de otras compañías globales que operan en una amplia gama de industrias”.

Irlanda pasó de ser uno de los primeros Estados en pedir el rescate durante la Gran Recesión, a registrar una tasa de crecimiento espectacular pocos años después, de más del 25%. Los analistas coincidieron entonces en que el dato estaba inflado, y que buena parte de la distorsión se debía a la ingente llegada de inversión extranjera atraída por las generosas ventajas fiscales que el país ofrecía a las multinacionales.

La isla ya había abrazado décadas antes políticas fiscales laxas que la convirtieron en uno de los destinos favoritos de grandes corporaciones. En los ochenta impulsó la creación de una zona económica especial en Dublín, a lo que siguió la puesta en marcha de esquemas para rebajar la factura fiscal de las multinacionales y la reducción del tipo legal de sociedades al 12.5% ―que continúa siendo uno de los más bajos del entorno, donde la media es del 22%―.

Estas medidas propiciaron un bum económico sin precedentes, al punto que el país se ganó en los noventa el apodo de tigre celta, en una analogía con la expansión vivida a finales del siglo XX por los llamados tigres asiáticos, como Corea del Sur y Singapur.

El punto de partida de esta estrategia fue la transferencia de derechos, derechos de la propiedad intelectual a una empresa de Irlanda por un precio razonable. Google transfirió su tecnología de búsqueda y publicidad para Europa, Oriente Medio y África de Google Holdings, Irlanda.

El acuerdo fue aprobado por el Servicio de Rentas Internas de EE.UU. (IRS, por sus siglas en inglés) en virtud de un acuerdo de precios avanzados (APA), por lo tanto, la barrera de precios de transferencia inicial fue superada por la búsqueda de la aprobación del IRS.

La técnica requirió de dos empresas de Irlanda: Google Holdings – Irlanda, con la gestión administrativa en las Bermudas (residente fiscalmente ahí) es la dueña de las licencias de los derechos de propiedad intelectual de Google.

Google Ireland Limited vende en todo el mundo la publicidad y recoge los ingresos por publicidad, retiene un pequeño porcentaje de los ingresos por publicidad y luego paga el saldo en concepto de regalías a Google Holdings en Holanda.

Los derechos de autor están protegidos de los impuestos, porque las Bermudas no aplica impuesto de sociedades.

En Holanda, Google utiliza una estrategia conocida como “sociedad conducto”, esta táctica entra en juego antes de que se pague las regalías a Google Holdings.

Las empresas irlandesas no están obligadas a retener los impuestos sobre las regalías pagadas a empresas de otros países de la Comunidad Europea. Para evitar la retención fiscal del 20%, Google Ireland Limited paga las regalías a una filial holandesa, que a su vez paga prácticamente todos los derechos de autor a Google Holdings, Irlanda.

Este caso nunca fue a Corte debido a que varios elementos determinaron que no pudiera ser considerada como Elusión Fiscal: El acuerdo con el IRS para ceder la licencia fue el punto de partida.

El cambio de ubicación a Bermudas, las ventajas tributarias de Holanda y por último el diferimiento fiscal es la técnica más utilizada para los contribuyentes americanos.

Google paga 35% de impuesto a la renta sobre su renta de fuente estadounidense, sin embargo, solo 2.4% en su esquema del exterior; si la subsidiaria de Bermudas distribuye dividendos, estos quedarían gravados al 35% en EE.UU.  

Las ganancias de la subsidiaria en Bermudas son incluidas en el consolidado de empresas e información pública debido a su cotización en la Bolsa de Valores de Nueva York, esas ganancias se ven reflejadas entonces en el precio de la acción sin ser necesaria su distribución efectiva, eludiendo así el impuesto americano sobre dividendos del exterior.

 

 

Carlos Vargas Alencastre
CEO
TPC Group

 

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