Mal momento para que EE.UU. presione a China

Mal momento para que EE.UU. presione a China

Nicholas Hastings 

Dow Jones

China bien podría estar en lo cierto en esta oportunidad.

Los pedidos de Estados Unidos de que Beijing acelere la apreciación del yuan no son la solución.

De hecho, la desaceleración del crecimiento en la segunda mayor economía del mundo, mientras la recuperación mundial sigue fallando, podría empeorar las cosas.

El problema es que Estados Unidos se está desesperando.

Está buscando cualquier solución para frenar el aumento del desempleo y su economía está encaminándose nuevamente hacia una recesión. Y China, con su yuan débil, se encuentra otra vez en la línea de fuego.

Durante la mayor parte del año pasado y una buena parte de este, el dólar estuvo bajo una fuerte presión de venta, lo que básicamente libró a China del problema.

Ante las acusaciones por parte de países como Brasil de que la debilidad de su moneda está provocando una guerra de divisas, Estados Unidos difícilmente estaba en posición de apuntar su dedo para culpar a alguien más.

Además, como lo había prometido, Beijing continuó su política constante de permitir una apreciación gradual del yuan frente al dólar.

No obstante, en los últimos meses -a medida que se intensificaba la crisis de la deuda en la zona del euro y la economía mundial comenzaba a sumergirse nuevamente, el dólar ha vuelto a recuperar su brillo, con un ascenso de cerca del 10% en el Índice del Dólar desde su reciente mínimo de comienzos de abril.

Por lo que, ahora que el gobierno de Estados Unidos tiene en sus manos no solo un dólar en alza sino una economía que simplemente se rehúsa a repuntar, el gobierno está buscando frenéticamente excusas externas.

sa es la razón por la que el Congreso estadounidenses está desenterrando nuevamente la vieja historia: imponer aranceles a las importaciones de países que tienen monedas subvaluadas como -adivinen- China.

Incluso el presidente de la Fed, Ben Bernanke, ha entrado en el juego al sugerir que la debilidad del yuan está bloqueando lo que podría ser un proceso de recuperación normal en la economía mundial.

Es significativo, por supuesto, el hecho de que Bernanke también haya usado el mismo testimonio al Congreso para admitir que la economía de Estados Unidos está a punto de flaquear y tratara de calmar a los mercados financieros con señales de que incluso pese a que acaba de lanzar hace pocas semanas la Operación Twist, la Fed podría aún proveer otra dosis de liquidez a través del expansionismo cuantitativo si fuera necesario.

Por supuesto, China contestó al mensaje advirtiendo que Estados Unidos podría iniciar una guerra comercial si comienza a imponer más aranceles.

Con el mundo al borde de otra recesión, esto difícilmente es lo que Estados Unidos o cualquier otro necesitan.

Es probable que la misma China juegue un rol clave, como lo ha hecho en el pasado, ayudando a evitar que la economía mundial se desacelere aún más.

Ya existen preocupaciones de que, después de emplear una combinación de tasas de interés más altas, incrementos en las reservas bancarias y apreciaciones del yuan -de cerca del 3% frente al dólar en lo que va del año- China haya desacelerado su economía con demasiada rapidez.

Si ése es el caso, la última cosa que la economía mundial en general, y Estados Unidos en particular, requieren es un yuan más fuerte que desacelere aún más el crecimiento de China y amenace a uno de los motores clave de la recuperación mundial.

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