Mantener un peso adecuado, es importante para pacientes con Diabetes

Mantener un peso adecuado, es importante para pacientes con Diabetes

Un estilo de vida saludable es fundamental como medida de prevención y control de enfermedades crónicas

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En Panamá, durante el mes de abril se conmemora el día Nacional de Combate a la Obesidad (4 de abril) y el Día Mundial de la Salud (7 de abril). Para este año las acciones dirigidas por el Ministerio de Salud para ambas fechas, están vinculadas a prevenir la diabetes.

Las autoridades de salud, promoverán esta iniciativa bajo el lema Prevenir la obesidad, es prevenir la diabetes, la cual busca sensibilizar a la población panameña sobre las consecuencias de la obesidad y orientar sobre la alimentación saludable y la actividad física en cada etapa de la vida.

De acuerdo con el censo de salud que realiza la Presidencia de la República de Panamá, con el apoyo del Ministerio de Salud (Minsa) y la Caja de Seguro Social (Css), a partir del año 2015, ha generado en su fase inicial, datos estadísticos de las provincias de Bocas del Toro, Coclé, Veraguas y Panamá Oeste, así como el Distrito de San Miguelito, en donde el 90% de la población mayor de 40 años sufre de una enfermedad ya sea aguda o crónica, siendo algunas de las más detectadas: hipertensión, diabetes y obesidad, entre otras.

¿Qué son el sobrepeso y la obesidad?

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (Oms), el sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.

El índice de masa corporal (Imc) es un indicador simple de la relación entre el peso y la talla que se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos. Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2).

La Oms es:

  • Un Imc igual o superior a 25 determina sobrepeso.
  • Un Imc  igual o superior a 30 determina obesidad.

El Imc proporciona la medida más útil del sobrepeso y la obesidad en la población, puesto que es la misma para ambos sexos y para los adultos de todas las edades.

Diabetes y Obesidad

La diabetes afecta a más de 382 millones de personas a nivel mundial, de acuerdo con cifras suministradas por la Federación Internacional de Diabetes. Aproximadamente, 30 millones de personas la padecen en América Latina, y se estima que este número se duplique para el año 2025. Una de las principales condiciones asociadas con la diabetes es la obesidad y el sobrepeso; de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, en América Latina existen aproximadamente 53 millones de personas obesas.

La diabetes tipo 2 es el tipo más común y representa el 90% de los casos. Es una enfermedad crónica y progresiva. Afecta la capacidad del organismo para metabolizar el azúcar (glucosa) y se caracteriza por la incapacidad del páncreas para satisfacer la demanda de insulina del organismo.  Se manifiesta cuando el cuerpo no produce suficiente insulina o las células no reconocen la que produce.

A pesar de que más de la mitad de hombres y mujeres son obesos al inicio o aparición de la diabetes, ésta, en muchos otros casos, se diagnostica en individuos no-obesos. Así mismo, muchas personas que presentan obesidad podrían nunca desarrollar diabetes tipo 2.

A medida que la enfermedad progresa por alguna deficiencia en la insulina o resistencia a ella, es demasiado tarde para que la pérdida de peso mejore considerablemente los niveles de glucosa en la sangre.

Para las personas diagnosticadas con diabetes, ganar peso es un efecto secundario común en las personas que reciben insulina.   Cuando se recibe insulina, la glucosa es capaz de entrar a las células y los niveles de glucosa en la sangre disminuyen. Esta es la meta terapéutica deseada. Sin embargo, si el número de calorías que se ingieren es mayor al necesario para mantener un peso adecuado y además hay un mínimo nivel de actividad física, las células obtendrán mayor glucosa de la necesaria. La glucosa que las células no necesitan se acumula en forma de grasas.

En cualquier caso, controlar nuestro peso no sólo es posible, sino parte importante y sustancial de un plan de manejo de diabetes.

Lograr el peso adecuado puede ayudar a mejorar los niveles de glucosa en la sangre, la presión arterial y los niveles de colesterol. Los beneficios de bajar de peso han sido reconocidos y respaldados por investigaciones científicas, especialmente en pacientes con diabetes tipo 2.

El cambio más desafiante en el estilo de vida para las personas que viven con diabetes tipo 2 es comer balanceado y practicar regularmente actividades físicas como parte esencial del manejo de la enfermedad.

Perder unos cuantos kilos o libras a través del ejercicio y comidas balanceadas pueden ayudar al control de la diabetes. Diversos estudios han demostrado que incluso una moderada cantidad de pérdida de peso (5 por ciento de peso corporal) puede mejorar la acción de la insulina y reducir los niveles de azúcar en ayunas.

Estableciendo metas de reducción de peso paso a paso

Cuando se trata de una dieta, es importante trabajar de cerca con el médico, un nutricionista o un dietista para determinar el mejor y más adecuado plan nutricional de acuerdo con las necesidades de cada paciente, especialmente para aquellos viviendo con diabetes tipo 2.

Los profesionales de la salud deben guiar a los pacientes para aprender cuántas grasas, proteínas y carbohidratos se deben consumir diariamente para mantener la diabetes bajo control.  La dieta de una persona con diabetes puede ser variada y sabrosa los sustitutos de azúcar y los productos para pacientes diabéticos son buenas opciones para expandir las opciones alimenticias.

Ponerse en movimiento

Practicar cualquier tipo de ejercicio no sólo es útil para alcanzar las metas de reducción de peso, sino también es uno de los mejores cursos de acción para disminuir los niveles de azúcar en la sangre.

En la pared de las células de cada músculo existen receptores especiales, como puertas, que permiten que la glucosa pase del torrente sanguíneo al músculo. Estas puertas no se abren a menos que sean desbloqueadas por la insulina. El ejercicio tiene un efecto parecido al de la insulina y hace que ésta trabaje mejor en el cuerpo. Durante periodos de actividad física las puertas se abren fácilmente permitiendo que más y más glucosa entre a los músculos para la producción de energía, disminuyendo los niveles de azúcar en el torrente sanguíneo.

Es importante notar que la pérdida de peso al inicio del curso de la enfermedad, cuando la resistencia a la insulina está más presente, ofrece mejores posibilidades de mejorar los niveles de glucosa en la sangre; pero a medida que la enfermedad progresa la deficiencia de insulina se vuelve más preponderante y puede ser muy tarde para que la pérdida de peso sea realmente útil.

Los pacientes con diabetes deben hablar con su médico para discutir la mejor dieta y programa de ejercicio, así como para aprender sobre nuevos tratamientos disponibles para ayudarlos con la reducción de peso y alcanzar las metas de los niveles de azúcar y presión arterial. Una nueva clase de tratamientos para la diabetes llamados inhibidores del co-transportador sodio-glucosa tipo 2 (SGLT2) ya están disponibles. Este tratamiento opera en forma diferente a otros antidiabéticos orales disponibles, debido a que disminuye la glucosa en sangre actuando sobre los riñones e incrementando la pérdida de la misma a través de  la orina.

Canagliflozina pertenece a esta clase de tratamientos. De acuerdo con robustos estudios clínicos con más de 10 mil pacientes alrededor del mundo, canagliflozina ofrece un control glicémico mejorado a la vez que reduce peso corporal y la presión arterial sistólica.

Cada paciente es diferente, es recomendable hablar con su médico acerca de las opciones para el manejo de la diabetes que son más adecuadas para cada uno.

Redacción 
Capital Financiero

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