Marc Vidal: A las tecnologías hay que saber conducirlas, si no nos conducen a nosotros

Marc Vidal: A las tecnologías hay que saber conducirlas, si no nos conducen a nosotros

Marc Vidal es especialista internacional en transformación digital, analista económico, inversor tecnológico y escritor de bestsellers, como: Crónica de una crisis anunciada (Welton), Contra la cultura del subsidio. Microburguesía Low Cost (Grupo Planeta) y Una hormiga en París, libro que fue seleccionado como uno de los diez libros sobre emprendedores por la revista Forbes en 2013.

Las máquinas tienen que ser la herramienta, las personas quien las lleve”.

Marc Vidal              Foto: Cortesía

También es editor de uno de los blogs financieros más influyentes en lengua española, que fue galardonado con el tercer premio de los EuroBlogs Awards al mejor blog europeo de 2009. Precisamente, en su blog suele decir que “a nuestros puestos de trabajo del futuro no iremos a trabajar. Iremos a aprender. A aprender a mejorar nuestros modelos productivos de cualquier tipo gracias a una tecnología que viene, como siempre, a ayudarnos. La tecnología es el ‘cómo’, nosotros somos el ‘porqué’. No lo olvidemos”.

Vidal, adicionalmente, ha sido consultor titular en temas de nueva economía y empresa digital, y formación emprendedora para el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), y para otras entidades o empresas.

El consultor español estuvo en Panamá, recientemente, participando como orador de fondo del Telecarrier Executive Summit 2017, con la ponencia Transformación Digital – Nuevos Modelos de Negocios, Re – Thinking Companies. En una entrevista con ElCapitalFinanciero.com, Vidal habló sobre estos temas y los retos empresariales en materia de transformación digital.

>>Usted dice que “la tecnología es el cómo y las personas el por qué”, explíquenos ¿a qué se refiere exactamente?

Cada vez que ha habido una revolución tecnológica y ha provocado que la gente se sume, muchas veces perdemos el sentido de la tecnología y solo la utilizamos por utilizarla, y nos olvidamos que la tecnología viene a ayudarnos, a los seres humanos, a algo. La vemos como algo de riesgo, como un temor (va a quitarnos el trabajo, los robots nos van a expulsar de nuestro cuerpo laboral), pero no es así.

La tecnología, los robots, han venido a facilitarnos nuestra vida. Lo que tenemos es que saber cómo congeniarla, cómo ponerla en marcha, cómo poner a la persona delante de todo y la tecnología para apoyarle.

>>¿Cómo una empresa del siglo 21 puede adaptarse y aprovechar su recurso humano, pero también aprovechar las nuevas tecnologías?

El modelo de trabajo pone a las personas en otro lugar. No vamos a hacer lo mismo que hacíamos antes o ahora. Muchas de las cosas que hoy entendemos que “no son trabajo”, lo van a ser [serán nuevos trabajos].

Y es importante que a las personas dentro de una empresa se les impulse y se les estimule hacia la creatividad, la empatía, la intuición y a la ética, cosa que no tienen las máquinas. Las máquinas tienen que ser la herramienta y las personas tienen que ser quien las lleve.

>> Para lograr este modelo que plantea, ¿cuál es el ABC que habría que considerar desde el punto de vista empresarial y desde el punto de vista educativo?

El ABC simplemente es que: “A”, las tecnologías han venido ayudar; “B”, que esas tecnologías hay que saber conducirlas porque si no [lo hacemos] nos conducen a nosotros; y la tercera es que las tecnologías permiten poner al cliente en el centro de todo.

Cuando conseguimos entender que al cliente se le puede leer perfectamente, gracias al big data, a la gestión de datos. Cuando el cliente es un elemento fundamental en el cambio de procesos, cuando automatizamos cosas, todo eso tiene que ver con que el cliente es el centro. Si el cliente es el centro y la tecnología permite que él se convierta en ese centro fundamental, todas las demás cosas tienen que irse adaptando con tecnología y humanidad.

>>¿Cuál es el reto que tenemos hoy por hoy? y ¿qué recomendación daría?

Es vivir todo esto como una cuarta revolución industrial, y no como una crisis de valores o como una crisis laboral, o ver que el ser humano se enfrenta a un futuro hipotético de “robocalipsis”.

El reto es entenderlo como se entendió en otros momentos de la historia. En la primera revolución industrial, cuando entró la máquina de vapor, esas personas le llamaron crisis industrial porque así la vivían, pero poco después se recuperaron. Entendieron que había nuevos oficios, nuevas historias que hacer, nuevos comportamientos y utilización de la tecnología para mejorar la vida. Ese es el reto.

No en todas partes está haciéndose correctamente, no todas las empresas están entendiendo que la tecnología es una revolución humana y no solo una revolución tecnológica, y en esto estamos.

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