Materias primas e inflación: ¿deben subir los tipos de interés

Materias primas e inflación: ¿deben subir los tipos de interés

Joaquín Vial y
Sonsoles Castillo
BBVA Research

 

Los precios de alimentos y metales se encuentran hoy a niveles iguales o superiores a los del primer semestre de 2008, mientras el precio del petróleo sobrepasa los $100/ barril. Ante ello aparecen temores de un impulso inflacionario, y de una reacción que termine ahogando la recuperación de algunos países desarrollados.

Así, los tipos de interés de largo plazo anticipan una retirada más temprana de los estímulos monetarios en Europa y Estados Unidos.
Un elemento en común en estos dos episodios es que se dan en un contexto de rápido crecimiento en la demanda de todo tipo de materias primas, alimentos y energía en los grandes países emergentes. Sin embargo, tenemos la impresión que en el episodio actual predominan sorpresas negativas sobre la oferta, muchas de ellas de carácter transitorio.
En el caso de los alimentos el factor común detrás de las alzas de productos tan diversos como el trigo y el azúcar, es el clima, que mediante una combinación fatal de sequías (Rusia. China, Argentina) e inundaciones (Australia) está golpeando la producción de alimentos este año.

Pero esto difícilmente se repetirá con la misma intensidad el próximo año y estos precios posiblemente bajen en los próximos 12 meses sin necesidad de intervención de políticas económicas.
En el caso del petróleo es la inestabilidad política en el Norte de África y el Medio Oriente que genera incertidumbres sobre el abastecimiento futuro, lo que impulsa los precios al alza. Este temor posiblemente persista por más tiempo, pero mientras tanto los altos precios del petróleo operarán como un impuesto que transfiere ingresos desde los grandes consumidores a los productores de petróleo.

Su efecto sobre la demanda interna en los países consumidores será similar al de una política fiscal restrictiva, lo que torna innecesario tomar otras medidas para prevenir mayor inflación, salvo que el impacto indirecto a través de los mayores costes se filtre elevando las expectativas de crecimiento de los precios de los agentes económicos.
Por último, en el caso de los metales vemos que tiende a imponerse la antigua correlación negativa entre sus precios y los del petróleo, algo característico cuando el origen del problema es un choque de oferta, lo que debería frenar sus alzas de precios y, eventualmente, incluso podría inducir una corrección a la baja.
Por todas estas razones, creemos que en países emergentes en que los alimentos tienen un peso elevado en el consumo, y donde las economías se encuentran operando al tope de su capacidad, se torna más urgente un ajuste monetario y fiscal.
En los países desarrollados, sin embargo, vemos difícil justificar una subida temprana de los tipos de interés. El caso más claro es Estados Unidos, donde la inflación se sitúa en una zona de confort  para la Reserva Federal, y de hecho apenas si está ahora situándose en el rango objetivo tras haber estado por debajo de forma persistente. De ahí que no veamos subidas de tipos de interés en Estados Unidos en 2011.
En la zona euro, tampoco vemos la necesidad de hacer subidas en el corto plazo, aunque la inflación esté algo por encima del 2%. Y ello por varios motivos. El repunte reciente de la inflación se ve como algo transitorio, esto es, la inflación volverá al 2% antes de finales de año, incluso asumiendo los precios de los futuros de petróleo (mantenimiento del precio algo por encima de los $110/barril). Las condiciones cíclicas de la zona euro implican que los riesgos de que haya efectos de segunda ronda son muy limitados, fundamentalmente por la debilidad del consumo privado y la alta tasa de desempleo.

Y, adicionalmente, se percibe que las expectativas de inflación están ancladas. Dicho esto, no podemos decir que no esperamos subidas de tipos del BCE, ya que en su última reunión ha (pre)anunciado que lo hará este mes. Este anuncio, que ha sido una sorpresa para los analistas y el mercado, sólo se entiende en clave absolutamente preventiva, esto es, para dar la señal de que atajará cualquier presión inflacionaria que pudiera aparecer. Además, hay que tener en cuenta que el BCE tiene un mandato único de velar por la estabilidad de precios  En cualquier caso, y teniendo en cuenta lo comentado anteriormente, creemos que la subida de tipos del BCE no será el inicio de un ciclo alcista de tipos de interés, sino más bien un ajuste (seguramente de no más de 50 pb) para situar los tipos de interés en una zona en la que se encuentre algo más confortable. Una vez aquí, hay motivos para adoptar una política de esperar y ver. Ir más allá en esta estrategia implicaría incurrir en un alto riesgo para la recuperación de la eurozona.

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