Medidas de presión

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El desfile de exfuncionarios de la pasada administración por las diferentes fiscalías sigue acaparando la atención del país, que en un natural sentido de la justicia espera que los culpables sean castigados y que el dinero presuntamente mal habido sea finalmente devuelto a las arcas del Estado para utilizarlo en proyectos que mejoren la calidad de vida de todos los panameños, principalmente los más humildes y los que residen en las zonas de difícil acceso.

Pero, al margen de esto el país debe seguir su curso y las promesas de campaña deben cumplirse, por lo que hay que dar respuesta a los panameños y dejar que el Ministerio Público haga su trabajo.

No hay que dejar de lado, temas prioritarios como la elaboración de una nueva Constitución, el establecimiento de planes educativos a largo plazo y el rescate al sector agropecuario de la situación lastimera en la que se encuentra.

Ya estamos prontos a que las actuales autoridades cumplan su primer año en el poder y aún no se observan avances significativos en estos temas.

Esto a pesar que todos estamos de acuerdo en que ya es hora de empezar a hacer frente a los grandes problemas del país, que no pueden seguir resolviéndose con parches, sino que se requieren de respuestas integrales.

De hecho, se mantiene la tónica de siempre, que para que se resuelvan los problemas los afectados tienen que  tomar acciones de presión.

Y uno de los últimos casos lo constituyó la acción que adoptaron los productores de las Tierras Altas de la provincia de Chiriquí  para definir el tema de las reformas a la Ley de la Autoridad Panameña de Seguridad de Alimentos (Aupsa), ante la demora del Ejecutivo de  tomar una decisión en una u otra dirección.

Los problemas se están acumulando por falta de respuestas oportunas. Las empresas productoras de gas amenazaron con suspender la distribución de los tanques de 25 libras, por la deuda millonaria que mantiene el Gobierno.

Y como es natural ya, los funcionarios salieron a la desesperada a tratar de resolver esta situación, para evitar una crisis de alto voltaje.

Es necesario que los funcionarios sean más proactivos y se adelanten a las situaciones, de lo contrario pasarán a la historia como un Gobierno apaga fuegos, que sólo reacciona cuando está al borde del precipicio.

Hay que empezar a trabajar en la solución de los problemas cotidianos de la gente, pero también en los grandes problemas nacionales, no se pueden seguir postergando temas como la educación o la discusión de una nueva Constitución, y en ambos casos se requiere de pactos nacionales. No se puede transformar un país con unas normas obsoletas y ni mejorar la pésima distribución de las riquezas sin un sistema educativo moderno y científico, los ciudadanos están esperando.

Manuel Luna G.
mluna@capital.com.pa
Capital Financiero

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