Medir a la pobreza

Medir a la pobreza

Nadie puede dudar que el consejo empresarial Panamá Estados Unidos (USPA) creado hace 12 años haya sido clave en la promoción del comercio y de la inversión entre ese país y el nuestro. Las cifras así lo confirman, hemos podido captar más inversión privada que todos los países de Centroamérica juntos y podemos hacer mucho más.

USPA tiene en el norte dos capítulos activos y debidamente conformados, uno en el Sureste que abarca los estados  de Georgia, Florida, Tennessee, South Carolina, Alabama, Mississippi  y otro en el Suroeste que comprende Texas, Louisiana, Arkansas, Oklahoma, Colorado y New Mexico. El capítulo local está conformado por nueve gremios: APEDE, Asociación Bancaria, ACOBIR, Usuarios de la Zona Libre, Cámara de Turismo, AMCHAM, Asociación del U.S. Army,  CICYP y la Cámara Marítima. 

El país es el segundo más pobre de ocho naciones de América Latina, según un nuevo enfoque para medir la pobreza que divulgó la Fundación Ethos. El Gobierno descalificó el documento.

El índice Ethos de pobreza cuenta con la revisión técnica y el aval intelectual de expertos de organismos internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y varias instituciones sociales y académicas del Reino Unido y México.

La medición fue cuestionada por el presidente Rafaél Correa y por otros funcionarios. El cuestionamiento oficial se refiere a que los años de las mediciones en los países no coinciden. Ethos se defiende diciendo que de ese modo se elaboran los estudios estadísticos en todas partes.

Lo de fondo y lo novedoso estriba en los conceptos que se introducen en la medición. Ethos supera las visiones tradicionales de otros índices incorporando factores del entorno a la valoración de pobreza tradicional, como la incapacidad de satisfacer necesidades del hogar.

Antes se estudiaban aspectos como los ingresos per cápita de hogar, la educación, el acceso al agua potable y alcantarillado, las condiciones de la vivienda y los combustibles empleados para cocinar y la dotación de energía de las viviendas. Ahora, cuando se habla de entorno, se incluyen los indicadores oficiales de Salud Pública, institucionalidad, aspectos socio-económicos como el empleo y la competitividad, grados de derechos y libertades -como parte de la cultura democrática-, la seguridad, el género o el medioambiente.

Aspectos esenciales de la calidad de vida e indicadores inequívocos del buen vivir proclamado desde el poder y cuya inclusión puede enriquecer la visión pública.

 

Editorial del diario

El Comercio de Ecuador, del viernes 15 de julio.

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