Mejora de EE.UU. beneficia al peso mexicano

Los gestores de fondos avizoran una nueva oportunidad

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Mientras los inversionistas se preparan para una posible alza de las tasas de interés en Estados Unidos (EE.UU.), algunos buscan refugio en un lugar inesperado: El peso mexicano.

Los gestores de fondos avizoran una oportunidad en la divisa mexicana, que ha repuntado tras alcanzar un mínimo histórico frente al dólar, y la consideran como una apuesta a que el fortalecimiento de la economía estadounidense se propagará al sur de la frontera a través de los fuertes lazos comerciales entre ambos países. Eso distingue al peso de las divisas de otras economías emergentes que, al igual que México, afrontan la caída en los precios del petróleo y otros desafíos financieros.

Si estamos en un entorno en el que la Reserva Federal (Fed, por sus siglas en inglés) se dispone a subir las tasas de interés, eso es sinónimo de un fortalecimiento de la economía estadounidense y, por ende, de un fortalecimiento de la economía de México, lo que beneficia al peso contra las monedas de otros mercados emergentes, afirma Ray Uy, gestor de portafolio sénior de Invesco Fixed Income, que administra unos $250.000 millones.

La creciente popularidad del peso ilustra cómo los inversionistas abordan una posible alza de tasas en EE.UU. y sus repercusiones en los mercados globales. Las acciones, bonos y monedas de los mercados emergentes se derrumbaron en 2013, cuando la Fed indicó que se disponía a retirar las medidas de estímulo que había instaurado después de la crisis financiera de 2008.

Al apostar por el peso mexicano, los gestores de fondos a menudo eluden el dólar, cuya cotización se ha disparado frente a numerosas divisas de los mercados emergentes, incluyendo el peso. En lugar de ello, están transando pesos contra monedas como el dólar australiano, el dólar canadiense y el rand sudafricano.

Las llamadas transacciones de valor relativo, que son impulsadas por los puntos de vista de los inversionistas sobre los fundamentos de la economía de un país, fueron vapuleadas durante la crisis financiera conforme las políticas de estímulo de los bancos centrales redujeron la volatilidad e hicieron que muchas monedas se movieran en sincronía.

La divergencia está regresando y crea oportunidades que antes no existían, señala Gerardo Rodríguez, director de estrategia multiactivos de mercados emergentes para la administradora de fondos BlackRock Inc. Ahora, la gente explora cómo estructurar las operaciones en los mercados emergentes.

Las apuestas de los administradores de dinero a un alza del peso superaron a las apuestas a una caída,  primera vez que ello ocurre desde septiembre, según datos de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas.

La cotización del peso mexicano frente al dólar ha subido 1,5% desde mediados de marzo, cuando la divisa alcanzó su mínimo nominal. La cotización real del peso, es decir al tomar en cuenta la inflación, fue más baja a mediados de los años 90, cuando el país era víctima del llamado efecto tequila. El peso acumula una caída de 4,5% contra el dólar desde comienzos del año.

La situación, sin embargo, cambia al comparar al peso con otras monedas. Durante el primer trimestre, la divisa mexicana se apreció 14% frente al real, 5,2% frente al dólar canadiense y 3,6% contra el dólar australiano.

Cuando la Fed aumente las tasas de interés por vez primera desde 2006, es probable que el Banco Central mexicano no demore mucho en seguir el ejemplo puesto que las mejores perspectivas de EE.UU. repercutirán en México, vaticinó Marco Oviedo, director de estudios de mercados emergentes y México de Barclays.

Cerca del 80% de las exportaciones mexicanas van a parar a EE.UU., lo que constituye 24% del Producto Interno Bruto de México, según el banco. Un alza de las tasas de interés también aumenta el atractivo de una moneda para los inversionistas.

Los mercados se han vuelto más optimistas respecto de México desde que en 2012 Enrique Peña Nieto llegó al poder con la promesa de realizar amplias reformas económicas.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta un crecimiento de 3% en 2015, frente al 2,1% del año pasado. La tasa de desempleo llega a 4,5%, una de las más bajas de América Latina, y la inflación permanece bajo control.

De todos modos, algunos observadores destacan que México podría ser víctima de su propia popularidad si los inversionistas les dan la espalda a los mercados emergentes, ya sea debido a un alza de las tasas de interés en EE.UU. o a nuevas dudas acerca de la economía global.

El peso es una de las monedas más líquidas de los mercados emergentes, lo que lo vuelve vulnerable a una ola de ventas. Es una apuesta peligrosa, advierte Win Thin, director de estrategia global de mercados emergentes de Brown Brothers Harriman & Co.

Un reciente bajón del sector inmobiliario y el debilitamiento de algunos indicadores de EE.UU. ensombrecen un panorama más bien positivo para el peso mexicano, manifiesta Claire Dissaux, responsable de economía y estrategia global de Millenium Global Investment Ltd.

Aun así, las reformas estructurales y una política fiscal conservadora distinguen a México de otros mercados emergentes, sentenció.

La incertidumbre en torno a los próximos pasos de la Fed y la reacción del Banco de México han disuadido a los inversionistas de hacer grandes apuestas entre el peso y el dólar.

Aunque México es un exportador de crudo, es menos dependiente de los ingresos petroleros que Rusia, Canadá o Venezuela. Luca Avellini, socio de JCI Capital Ltd., que administra $2.000 millones, apuesta a que el peso se fortalecerá ante el dólar canadiense. México parece estar en una mejor posición que Canadá para aprovechar la recuperación de la economía estadounidense, sentenció. 

James Ramage y Carolyn Cui
Dow Jones

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