Minas: Potencial vs. sacrificio ambiental

Minas: Potencial vs. sacrificio ambiental

Migdalia Casorla

Capital

Panamá tiene un potencial minero interesante contando hasta el momento con 12 reservas de metales preciosos y no preciosos comprobadas entre las que se menciona Chocha (oro y cobre) en Bocas del Toro; Cerro Colorado (cobre) en Chiriquí; Cerro Pelado (oro) en la Comarca Ngöbe Buglé; Santa Rosa y Remance (oro) en Veraguas; Molejón y Petaquilla (oro y cobre) en Coclé del Norte; Cerro Quema (oro) en Tonosí, Viento Frío (oro) en Colón y Zioro (oro) en Capira, de acuerdo con registros de la Cámara Minera de Panamá (Camipa).

En las tres reservas de cobre, la Camipa calcula que existen hasta el momento 47.200 millones de libras de este mineral que al valor de $3,00 la libra, equivale a $141.600 millones. Mientras que en los yacimientos de oro se estiman reservas por 8.355.000 onzas de oro, lo que cercano al precio actual resulta en más de $11.830 millones, para un total en ambos minerales por arriba de $150.000 millones. Sin contar con los probables yacimientos que se sospechan existen en el norte de Veraguas o en el resto de la comarca Ngöbe Buglé.

Sólo en Molejón, la compañía Petaquilla Gold inició el año pasado la explotación de oro, reportando hasta el cierre de 2010 cerca de $74 millones en exportaciones, según adelantó el viceministro de Industrias y Comercio, Ricardo Quijano. De éstos, cerca del 50% se queda en Panamá entre equipo mano de obra, insumos, alimentación, compras locales entre otras, afirma el funcionario. Tan sólo ese proyecto le está representando a Panamá unos $35 millones todos los años.

Mientras se calcula que las exportaciones de cobre en dos minas, Petaquilla y Cerro Colorado, podrían llegar a 600.000 toneladas, lo que ubicaría a Panamá en el noveno lugar de países productores a nivel mundial, después de Chile, Estados Unidos, Perú, China, Australia, Indonesia, Rusia y Canadá

Y en dos años están por iniciar operaciones cuatro compañías más entre ellas: Minera Panamá (Petaquilla), que está en aprobación del Estudio de Impacto Ambiental, Cerro Quema, Cañazas y otra que está en el proceso del análisis legal y la revisión de la prórroga, con inversiones que superarían los $10.000 millones.

Cada yacimiento, explica Quijano, va a generar cerca de 6.000 empleos directos mientras se está en el proceso de construcción y alrededor de 8.000 a 9.000 plazas de trabajo una vez las minas comiencen a operar a toda su capacidad.

Según Zorel Morales, director ejecutivo, de Camipa, la actividad minera puede significar, por ejemplo, la continuidad del Programa de Invalidez, Vejez y Muerte de la Caja de Seguro Social (CSS).

Pero en medio de esta danza de millones, hay comunidades donde sus habitantes viven en medio de la pobreza y pobreza extrema, como es el caso de Donoso, Coclesito, San Juan de Turbe, Miguel de la Borda, Río Indio, Tonosí, Capira, Cañazas, y demás poblaciones, donde la mano de obra calificada y especializada es escasa, las viviendas la mayoría son madera que carece de los servicios básicos, hay desnutrición y analfabetismo.

Sin duda las más beneficiadas a partir del inicio de las operaciones y producción de la mina han sido las cabeceras de las provincias donde se desarrollan estos proyectos, toda vez que cuenta con mejores instalaciones para hospedaje y facilidades que ofrecer al personal contratado especializado. Ocurre por ejemplo en Penonomé, y muy cerca en La Pintada que hasta hace pocos años no contaba con hostales.

El director ejecutivo de Camipa dice que hace dos años era muy difícil llegar en vehículos a Coclesito que ahora cuenta con mejores vías de acceso, y la energía eléctrica poco a poco está llegando (sólo tienen electricidad cuatro horas en el día y cuatro más en la noche), se están construyendo mejores puentes que van a permitir una mejor comunicación vial, las escuelas tienen una mejor cara lo mismo que el centros de salud.

La ambientalista Raisa Banfield reconoce que hay beneficios que antes no se daban, pero piensa son gente que necesitan muy poco y la empresa les está satisfaciendo.

El Contrato Ley entre el Estado y estas empresas les concede facultades para llevar a cabo las acciones que son responsabilidad de los gobiernos, sostiene Banfield, pero de hecho las inversiones que están haciendo en proyectos sociales muchas veces están dirigidas en función del trabajo de la mina.

Banfield no está decepcionada ni ha perdido las esperanzas, porque al menos considera que se ha despertado la alerta. Vienen años muy duros, en donde el proceso minero va a continuar y se van a verificar grandes estragos no solo por la operación, sino por las consecuencias que ya observamos como deslizamientos e inundaciones que antes no ocurrían.

 

Desarrollo económico

Para Panamá es muy interesante en estos momentos iniciar proyectos mineros, utilizando la tecnología de punta y las metodologías de manejo ambiental y social, asegura el director ejecutivo de Camipa, y ahora podemos hacerlo bien, de la misma manera que se hace con la ampliación del Canal.

El especialista explica que el país no sólo tiene una posición geográfica envidiable y privilegiada sino además geológica.

De acuerdo con el viceministro Quijano, a mediados de 2009 se hizo una evaluación completa del potencial minero actual y futuro, tomando en cuenta el aspecto social y ambiental. El potencial que tiene Panamá es demasiado importante como para no poner la mirada allá. Pero nosotros no vamos hacer nada sin la aprobación y un plan bien estructurado con la comunidad y estudios de impacto ambiental, añadió.

Las cosas ahora son diferentes, señala el viceministro, porque se está evaluando que se trate de empresas serias y con experiencia de proyectos de explotación minera en otros países.

Entre otros aspectos positivos, el funcionario mencionó que se logró incrementar las regalías de 2% a 4%, y se solicitó que las empresas paguen el 25% de Impuesto Sobre la Renta (ISR) desde el primer día, mientras que a los municipios les corresponde el 15% de las regalías que entreguen. Fondos para darle muchísima más respuesta a las comunidades.

Morales calcula que con este potencial minero panameño de los 12 yacimientos comprobados ya sea en impuesto, gastos locales y extranjeros podrían generar beneficios económicos por más de $87.000 millones, lo que incluye gastos en salarios más de $8.000 millones (el 20% de los costos de operaciones); y programas sociales por $3.468 millones (considerando un porcentaje de 2,30%). En tanto que el mayor aporte económico se reflejaría en la compra de servicios locales por más de $25.000 millones y compras extranjeras por $22.000 millones.

Según las estimaciones de la Camipa, sólo en impuesto sobre la renta estos proyectos podrían generar más de $22.600 millones en su vida útil calculada en 30 años, es decir $904 millones al año, $30 millones en Impuesto de Transferencia de Bienes, Muebles y Servicios (Itbms) y más de $180 millones en impuestos de dividendos anuales.

En el mismo documento, Camipa explica que las regalías al 4% estarían por el orden de más de $233 millones anuales, para un total de $5.847 millones.

Por lo tanto, los municipios relacionados con las zonas de impacto de las minas estarían manejando en 30 años al menos $877 millones para programas sociales, si efectivamente reciben el 15% señalado por el viceministro Quijano.

Ningún macroproyecto, dice Morales, maneja estas cifras en Panamá. Son inversiones que ocurrirán en el interior del país, pero lo que hay que pelear en estos momentos es que estas inversiones y beneficios se queden en estas comunidades.

Pero el director afirma que se le ha planteado al gobierno que el 15% de estas regalías para las comunidades se incremente a un 25%, lo que se traduce anualmente en $55 millones que manejarían los municipios, aunque también dice que se debe trabajar con estas autoridades para lograr una capacidad de ejecución favorable y de alcance.

Morales asegura que los beneficios que quedarán para el país representan el 58% del recurso y al final de cada proyecto la huella ambiental que dejarían sería de 5.960 hectáreas versus las 40.000 a 50.000 anuales que se deforestan a razón de la economía de subsistencia.

No obstante, Banfield asegura que las tierras de subsistencia son fácilmente recuperables, mientras que las zonas que se utilizan para esta actividad en donde se instalan las tinas y los tajos no se pueden volver a aprovechar. Los mineros utilizan ese argumento de que la ganadería y la agricultura están devastando más que la minería, pero ocurre que la minería está entrando ahora, dice la ambientalista.

La otra cara de la moneda

Pero en las comunidades denominadas de impacto de las minas, hay temor, duda, preocupación y miedo, de que los beneficios no les lleguen directamente.

De momento hay mucho conformismo en la comunidad ante lo que se ofrece, opina la educadora Hilda Lasso, y ocurre con las bolsas de comida que se entregan en las escuelas por parte de las compañías mineras. Al final, piensa que no se elimina el problema que existe.

Nos preocupan las consecuencias ambientales a futuro. Estas empresas nos pueden ofrecer de todo, pero nos van a afectar en algún momento con la actividad. Y no se está escuchando la voz de los más humildes, reitera la educadora.

Cecilia Martínez, vive en Donoso, y está consciente de los daños ambientales que pueden ocasionar las minas, pero reconoce que significa al mismo tiempo el desarrollo económico si se hace de manera responsable. Se queja que hasta el momento los beneficios anunciados por ambas empresas no alcanzan al distrito. El gobierno no puede dejarle todo a las mineras, y es responsabilidad de las autoridades que se cumpla lo prometido.

A Nelson Jackson, diputado de las costas de Colón, le inquieta cómo las últimas administraciones se están orientando al desarrollo minero y que se esté tomando a Donoso para este tipo de proyectos, sin considerar que se trata del pulmón de la provincia y donde hay ríos importantes. En otros países, asegura, este tipo de actividades se realizan en áreas rocosas y desiertos, pero en el país ocurre lo contrario.

Tenemos la peor experiencia en Panamá de los proyectos mineros, como es el caso de Petaquilla Gold y no queremos recibir miserias, como está ocurriendo con Minera Panamá con las obras sociales para las comunidades, señaló el diputado.

No se está apoyando a todas las comunidades en las obras sociales, por tanto Jackson dice que en Donoso y otras comunidades se sienten marginados.

En cuanto al empleo, el diputado asegura que ni el 5% de la población de Donoso trabaja en los proyectos de Petaquilla, y mucho menos se están preparando personal especializado en minería.

En ese sentido, Edy Rosas, secretario general del Sindicato Industrial de Trabajadores de las Empresas Mineras de Panamá (Sitraemip), señaló que en Minera Panamá habían más de 300 afiliados trabajando, pero por las políticas antisindicales que han desarrollado, hay ahora escasos 100 empleados. Creemos en la minería como alternativa de desarrollo, pero responsable con el ambiente, las comunidades y el trabajador.

A cinco años de haber empezado los proyectos de oro y cobre, Rosas afirma que todavía existe una inquietud, insatisfacción, desánimo y poca credibilidad en las comunidades. Al inicio se le dijo a las poblaciones que estos proyectos traerían mejoras, desarrollo social, responsabilidad en el manejo del medio ambiente, trabajo local, se mejoraría el estatus de vida de las familias, y se prepararían profesionales con carreras idóneas, y sobre todo armonía, pero ahora el sindicalista se pregunta qué tanto se ha cumplido: Nada.

No hay un apoyo sustancial en las comunidades que se pueda evidenciar y las pocas obras que se realizan tienen un propósito determinado. Hay inestabilidad laboral por el tipo de contrato de tres meses y bajos salarios, reitera Rosas.

Y muy cansado de tantas luchas, dice estar Urdiminio Velásquez, residente en Boca de Toabré. Primero en contra de los embalses que pretendía construir la Autoridad del Canal de Panamá como parte del proyecto de ampliación de esa vía acuática y ahora con los proyectos mineros, y sobre todo que se utilice a los campesinos cuando la riqueza se las llevan las grandes empresas. Pero está convencido que el desarrollo económico pronto llegará, de la mano de las empresas privadas y no con el gobierno que los ha olvidado.

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