Mis amigos de la etnia negra

Mis amigos  de la etnia negra

Ricardo Gonzalez

Capital

Desde hace varios años vengo observando la lucha de los amigos de la etnia negra por lograr que se respeten sus derechos y no se les discrimine. Sin embargo, ahora he visto con asombro que dentro de sus aspiraciones está que se reforme nuestra Carta Magna para dejar plasmados en ella los derechos de la etnia negra y de los afrodescendientes en Panamá.
Como cualquier grupo, respeto las aspiraciones que tienen los afrodescendientes, pero me pregunto si es necesario reformar la Constitución para dejar plasmados los derechos de un grupo racial en nuestro país.
En mi opinión, esto me parece una exageración que puede formar una bola de nieve, ya que después los chinos, lo hindúes, los indígenas, los hebreos, etc., tendrán el mismo derecho a exigir lo mismo.
A diferencia de muchos países del mundo, Panamá fue una nación que se creó de una mezcla de razas y emigrantes, de allí nuestra diversidad racial y cultural. No quiero decir con esto que somos la maravilla del universo y que en determinado momento no exista algún grado de segregación o discriminación, pero este problema no lo sufren solo los afrodescendientes, sino también los gordos, los indígenas, los extranjeros y hasta los muy feos.
Panamá no es señalado en ningún lugar del mundo por ser una nación racista, xenofóbica, antisemita o que aplique cruelmente cualquier tipo de discriminación. A tal punto que en nuestro bello país cualquiera que tenga el talento y se esfuerce puede lograr todo lo que se proponga, sin importar cuál sea su raza, o si no, preguntémosle a Lucy Molinar.
En Panamá mis amigos afrodescendientes pueden estudiar en las mejores universidades y han ocupado importantes puestos. Han sido presidentes de la Corte Suprema de Justicia, como Harley Mitchell, músicos muy queridos, como mi profesor Benito Guardia, legisladores, médicos, abogados, periodistas y atletas de primer nivel, como Irving Saladino. Todos son de la etnia negra y todos son apreciados y admirados por los panameños.
Además, hasta donde yo sé, los afrodescendientes no son discriminados en los trabajos ni ganan menos que un blanco. Si tienen el talento y la calificación pueden llegar hasta los niveles más altos en cualquier corporación.
En conclusión, cualquier amigo de la etnia negra que se lo proponga puede alcanzar la meta que desee y estoy seguro que si algún día un afrodescendiente aspira a la presidencia y tiene el carisma, la propuesta y los recursos suficientes, estoy seguro que llegará a ser primer mandatario de este país.

 

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