Modernización de las garantías mobiliarias en Panamá

Modernización de las garantías mobiliarias en Panamá

Panama City skyline.

Luego de casi 60 años de la vigencia el Decreto Ley 2 de 1955, que reguló la hipoteca sobre bienes muebles y la venta con retención de dominio, se inició la modernización de estas figuras y la introducción de nuevos mecanismos que tienen como objetivo la promoción del acceso al crédito mediante la ampliación de las garantías mobiliarias y la simplificación de los trámites de constitución de las mismas.

Esta modernización legislativa está contenida en la Ley 129 de 31 de diciembre de 2013, aprobada por la Asamblea Nacional de Panamá, la cual tiene por objeto la regulación de la hipoteca de bien mueble para garantizar diversos tipos de obligaciones, ya sean presentes o futuras, determinadas o determinables, la hipoteca de cuentas por cobrar, hipoteca de inventarios y de derechos de propiedad intelectual, así como cualquiera garantía sobre bien mueble que no esté incluida en la garantía de prenda, siendo esta última la más conocida por todos.

En nuestra opinión, Panamá estaba atrasada en lo que se refiere a legislar sobre estos temas, y aunque podrá encontrar detractores, consideramos acertado el fundamentar esta nueva regulación en la Ley Modelo Interamericana de Garantías Mobiliarias que ha sido promovida por la Organización de Estados Americanos (OEA), misma que ha sido puesta en vigencia en otros países de la región.

Ese Modelo fue diseñado para modernizar el marco jurídico y registral sobre garantías actuales de los Estados Miembros de la OEA y se estimó que la adopción del Modelo incrementará el acceso al crédito mientras que reduce su costo de manera significativa. 

El principal objetivo de la Ley Modelo sobre Garantías Mobiliarias es crear un derecho de garantía real y no-posesorio que permita que los deudores puedan retener la posesión de los bienes dados en garantía y que permita a los acreedores garantizados ejecutar su derecho por vía extrajudicial, en caso de incumplimiento, según dispone la propia OEA.

Ya revisando la Ley 129, conforme ha sido aprobada en la Asamblea Nacional y promulgada, algunos aspectos que consideramos de especial relevancia en esta nueva normativa son:

a) Bajo ciertos parámetros, se introduce la posibilidad de constituir hipotecas de bienes muebles sin la necesidad de ser otorgadas en escritura pública, sino mediante la suscripción de formularios/declaraciones juradas, que podrán ser directamente inscritos en el Registro Público, lo que se traduce en ahorro de tiempo y dinero para muchas de las transacciones de crédito que se llevan a cabo mediante este mecanismo de garantía mobiliaria;

b) Se establece que, salvo disposición contractual en contrario, se estará constituyendo un contrato de hipoteca de bien mueble cuando las partes suscriban contratos de factoring o factoraje, compra de cuentas por cobrar o cesiones de créditos en garantía de obligaciones;

c) Incluye la posibilidad expresa de constituir hipoteca de bien mueble sobre intangibles como las marcas, patentes y derechos de autor;

d) Permite la conversión de una hipoteca sobre bien mueble en una prenda y viceversa;

e) Se permite la constitución de hipotecas sucesivas sobre bienes muebles;

f) Se establecen las reglas de prelación entre hipotecas de bien mueble constituidas sobre el mismo bien en garantía y también entre las hipotecas de bien mueble y otros derechos;

g) Se establece la posibilidad de un procedimiento de enajenación extrajudicial, siempre y cuando se garanticen y dejen a salvo los derechos de reclamos del deudor;

h) Incluye un procedimiento de devolución de dineros al consumidor cuando el valor de los bienes exceda el saldo de la obligación;

La norma también tipifica expresamente como apropiación indebida cuando el deudor o el garante, si fueran personas distintas, transfieran, oculten o desplacen fuera del país, sin el consentimiento previo o por escrito del acreedor, los bienes dados en hipoteca.

En fin, la nueva disposición constituye un paso importante en la modernización del sistema de garantías mobiliarias mediante el uso de la hipoteca de bien mueble, para lo cual debe tenerse muy presente que la diferencia entre ésta y la prenda es básicamente que en esta última la tenencia del bien dado en garantía se mantiene con el acreedor o con un depositario, mientras que en aquella no se produce tal desplazamiento y el deudor puede mantener la tenencia del bien dado en garantía.  

Rigoberto Coronado
Abogado
Grupo Mossack Fonseca

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