Moody’s baja la calificación de El Salvador

Moody’s baja la calificación de El Salvador

La perspectiva pasa a ser estable

Alma Solís

asolis@capital.com.pa

Capital

La calificadora de riesgo Moody’s Investors Service bajó la calificación de los bonos del gobierno de El Salvador, de Ba1a Ba2, con perspectiva estable, de acuerdo con el comunicado emitido por la empresa.

Adicionalmente, Moody’s unificó los techos para bonos y depósitos en moneda local y extranjera de El Salvador en Baa3.

Entre los factores que encontró la empresa para tomar esta decisión destacan cuatro: La economía del país es relativamente pequeña y tiene una limitada diversificación, lo que se suma a una modesta perspectiva de crecimiento y a un bajo nivel de ingreso.

La calificación también refleja vulnerabilidades inherentes a los estrechos lazos económicos entre El Salvador y Estados Unidos, incluyendo una fuerte dependencia en remesas familiares provenientes de dicho país, condición que afectó a estos centroamericanos durante la reciente recesión.

El descenso en la calificación de los bonos salvadoreños también obedeció a que el país centroamericano se compara desfavorablemente con países que poseen un calificación de Ba en términos del tamaño de la economía, dinamismo, grado de diversificación y fortaleza financiera del gobierno.

Después de haber reportado un deterioro significativo durante 2009, las cuentas gubernamentales se vieron afectadas de nuevo en 2010, aunque en mucho menor medida, como resultado de un déficit fiscal que fue propiciado en buena medida por una débil economía. Los indicadores de deuda del gobierno, y en particular la razón deuda/ingresos gubernamentales, no son consistentes con una calificación de Ba1, situación que se acentúa todavía más a la luz de limitadas perspectivas de crecimiento, aseguró Moody’s.

También pesó el incremento en la deuda gubernamental, que dejó al gobierno con menor flexibilidad para adoptar políticas fiscales contra-cíclicas en respuesta a choques económicos. Esto es aún más sensible ya que no cuentan con política monetaria debido a la dolarización de la economía.

La calificadora reconoce que el desempeño fiscal del año pasado excedió las expectativas originales; sin embargo, el gobierno continuará enfrentando dificultades para revertir el deterioro de su fortaleza financiera dada la magnitud adicional requerida en términos de incrementos de ingresos tributarios y reducciones de gastos gubernamentales.

Finalmente señalan que si el gobierno no lograra alcanzar sus metas de consolidación fiscal, o bien, si el crecimiento económico cae por debajo de las proyecciones oficiales, los incrementos de deuda resultantes podrían poner en entredicho la sostenibilidad fiscal.

 

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