Moody’s cambia la perspectiva de Panamá a “Negativa”, pero reafirma su calificación de Baa1

Moody’s cambia la perspectiva de Panamá a “Negativa”, pero reafirma su calificación de Baa1

Moody’s Investors Service, (“Moody’s”) cambió la perspectiva de las calificaciones de riesgo de Panamá de “Estable” a “Negativa”, pero reafirmó las calificaciones de emisor a largo plazo y deuda senior no garantizada en Baa1, y la calificación senior no garantizada de Panamá en (P) Baa1.

El factor clave para el cambio de perspectiva a “Negativa” es la consideración de que, en ausencia de una consolidación fiscal significativa y una recuperación económica sostenida, el fuerte deterioro de las métricas fiscales y de deuda continuará socavando el perfil crediticio de Panamá en los próximos años.

Según Moody’s un aumento continuo en la carga de la deuda y los intereses del Gobierno pondría las métricas fiscales de Panamá en línea con las medianas de pares de Baa, erosionando materialmente una fortaleza crediticia que apoyó la mejora de las calificaciones de Panamá a Baa1 en 2019.

La calificación Baa1 incorpora las fortalezas crediticias subyacentes aún presentes del soberano, incluida la tendencia de crecimiento que ha estado por encima de lo informado por la mayoría de los pares calificados Baa. Además, la capacidad de Panamá para acceder a financiamiento de mercado a costos de endeudamiento relativamente bajos mantiene contenidos los riesgos de refinanciamiento y liquidez del gobierno.

Los techos de bonos y depósitos a largo plazo en moneda extranjera de Panamá permanecen sin cambios en A2. Los techos de bonos y depósitos a corto plazo en moneda extranjera se mantienen sin cambios en Prime-1.

La mejora de la calificación de Panamá a Baa1 en marzo de 2019 fue impulsada por sólidas métricas de deuda del gobierno en relación con sus pares y una tendencia de crecimiento por encima de la de la mayoría de los soberanos con calificación Baa. El crecimiento económico moderado en 2019 a medida que el Producto Interno Bruto (PIB) se expandió en un 3.0% en comparación con la proyección inicial de 5.5% de Moody’s, el deslizamiento fiscal al final de la administración anterior y la decisión del nuevo gobierno de liquidar los atrasos por un monto del 2.6% del PIB llevaron a un aumento esperado en la carga de la deuda del Gobierno. Aun así, las proyecciones previas al coronavirus (COVID-19) de Moody’s asumían que las métricas de deuda se mantendrían relativamente estables en 2020 y, a partir de entonces, en niveles aún más favorables que los de sus pares de calificación.

El impacto del COVID-19 provocará una fuerte contracción económica de alrededor del 10% en 2020, ya que la pandemia afecta a varios sectores económicos. A pesar de que se está produciendo una reapertura de la economía, Moody’s espera una recuperación gradual en la segunda mitad del año, con un crecimiento del PIB del 4.5% en 2021 seguido de un crecimiento medio anual de alrededor del 4% en los próximos años.

Por otra parte, advierte Moody’s, el impacto económico causado por la pandemia de COVID-19 está afectando sustancialmente a los ingresos del Gobierno, toda vez que los ingresos corrientes del Gobierno central cayeron un 30% interanual hasta septiembre y las autoridades esperan que los ingresos totales sean un 25% más bajos en términos nominales para el año, alrededor de $3,000 millones por debajo de los niveles de 2019.

Moody’s pronostica una ampliación del déficit fiscal a alrededor del 8% del PIB en 2020 y anticipa que una recuperación de los ingresos el próximo año, combinada con los esfuerzos para limitar el crecimiento del gasto, conducirá a una reducción del déficit fiscal. No obstante, el déficit fiscal seguirá siendo elevado.

Esta dinámica conducirá a un aumento de la carga de la deuda y los intereses del gobierno, por lo que Moody’s pronostica que la carga de la deuda aumentará por encima del 60% del PIB para 2021 desde el 46% en 2019, con lo que la relación deuda / PIB estará en línea con la mediana de los pares de Baa. La caída en los ingresos empujará el índice de intereses / ingresos al 15% y Moody’s espera que el índice se estabilice en este nivel durante los próximos años, que está significativamente por encima de la mediana de Baa del 8%.

En ausencia de un programa de consolidación fiscal sustantivo y creíble, incluido el aumento de los niveles de ingresos del Gobierno que son bajos en comparación con los pares regionales y de calificación, las métricas fiscales de Panamá seguirán siendo más débiles que las de sus pares calificados como Baa1.

Además, el Gobierno también tendrá que hacer frente a las crecientes presiones fiscales derivadas de la situación financiera más débil del sistema de seguridad social, ya que sus cifras se han deteriorado más rápidamente de lo que las autoridades habían anticipado inicialmente debido a la pandemia de COVID-19.

Las sólidas perspectivas de crecimiento a mediano plazo siguen siendo un factor clave que respalda el perfil crediticio de Panamá. Las autoridades y el Fondo Monetario Internacional mantienen una estimación de crecimiento potencial de alrededor del 5% -5,5%, pero Moody’s espera un crecimiento tendencial de alrededor del 4% después de 2021. Dado su papel como centro comercial global y también su ubicación estratégica, Panamá continuará para atraer inversión extranjera, especialmente en el sector logístico. Sin embargo, debido a que la falta de proyectos a gran escala ha afectado el desempeño del crecimiento de Panamá desde 2018, tendrían que surgir nuevos proyectos para brindar el apoyo necesario para mantener un crecimiento económico sostenido por encima del 4%.

No obstante, Moody’s advierte que un factor clave para mantener el perfil crediticio de Panamá en Baa1 es el fuerte acceso al mercado del soberano.

“El gobierno ha podido financiarse a sí mismo en los mercados externos y locales a tasas bajas a pesar de enfrentar recientemente necesidades de financiamiento más altas de lo normal. Panamá tiene ahora el cuarto diferencial de bonos gubernamentales más bajo de América Latina. Si bien su diferencial de bonos aumentó en marzo y abril, desde entonces ha bajado, y los costos de los préstamos son actualmente más favorables que justo antes de la crisis pandémica y es que. pesar de una mayor carga de la deuda, el costo promedio ponderado de la deuda (es decir, la relación interés/deuda) en 2020 es del 4.2%, frente al 4.5% en 2018” enfatizó la calificadora.

Hitler Cigarruista
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Capital Financiero

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