Moody’s sostiene que la perspectiva crediticia para América Latina y el Caribe en 2021 es “Negativa”

Moody’s sostiene que la perspectiva crediticia para América Latina y el Caribe en 2021 es “Negativa”
El choque macroeconómico provocado por la pandemia de COVID-19 aumentó el índice de pobreza y la desigualdad de los ingresosArchivo

La perspectiva de Moody’s Investors Service para los soberanos de América Latina y el Caribe en 2021 es “Negativa”, lo cual refleja la expectativa de que las condiciones adversas que afectan la calidad crediticia de los soberanos continuarán en los próximos 12 a 18 meses, impulsadas por la pandemia de coronavirus (COVID-19), su impacto económico y las crecientes presiones sociales.

En un nuevo informe, Moody’s analiza cómo, a pesar de la perspectiva de crecimiento que apunta a una reactivación económica en 2021, las crecientes presiones sociales dificultarán la capacidad de los gobiernos de restaurar el espacio fiscal perdido, lo cual ejercerá presión en la calidad crediticia en la región.

“En 2021, muchas economías de América Latina experimentarán una recuperación del crecimiento, beneficiándose de efectos base favorables tras la contracción sin precedentes generada por el COVID-19 en 2020, la peor desde la Gran Depresión”, sostiene Jaime Reusche, vicepresidente de Moody’s.

“Como resultado de la flexibilización de las medidas de confinamiento y del apoyo en materia de políticas públicas por parte de los bancos centrales y los gobiernos, la reactivación económica que comenzó en el segundo semestre de 2020 continuará.

Muchas economías de la región crecerán más del 3%, pero el Producto Interno Bruto (PIB) permanecerá por debajo de los niveles previos a la pandemia de COVID-19 tras una contracción de más del 5% en 2020″, enfatizó.

En 2021, los déficits fiscales en América Latina se reducirán a medida que los gobiernos empiecen a retirar gradualmente algunas de las medidas adoptadas para combatir los efectos económicos de la pandemia.

Los ingresos de los gobiernos se verán favorecidos por un impulso cíclico a medida que la actividad económica se recupere, aunque la recaudación fiscal se mantendrá por debajo de los niveles pre pandémicos.

Pese a la reducción de los déficits, los indicadores de deuda seguirán aumentando, lo cual ejercerá mayor presión sobre los perfiles de crédito de los soberanos.

El choque macroeconómico provocado por la pandemia de COVID-19 aumentó el índice de pobreza y la desigualdad de los ingresos, lo que invirtió el progreso social alcanzado en años anteriores, por lo que es probable que esto lleve a la necesidad de ampliar las redes de protección social y aumentar el gasto público en toda la región.

Lo que significa que las demandas sociales tendrán un impacto en los balances fiscales y aumentarán la probabilidad de que los políticos se sientan tentados a favorecer las políticas populistas, lo cual comprometería la prudencia fiscal.

Hitler Cigarruista
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Capital Financiero

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