Necesitamos un plan de manejo de aguas de largo plazo

agua

La semana pasada el Consejo de Gabinete declaró al país en Estado de Emergencia y tomó algunas medidas para enfrentar la crítica situación que vive el sector agropecuario como consecuencia de la extensión de la estación seca y la aparición del Fenómeno de El Niño, que amenaza con prolongar la escasez de lluvias hasta la estación seca del próximo año.

Lo curioso es que al revisar los archivos de Capital Financiero observamos que hace poco más de un año, el 28 de julio de 2014, este medio de comunicación publicó una nota periodística en la que se informaba que de acuerdo con el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (Ciifen), con sede en Ecuador, este evento climático ya había iniciado y recomendaba a los países que podrían verse afectados, entre los que se incluyó a Panamá, activar planes de contingencia para mitigar los impactos y capitalizar los posibles beneficios de este suceso.

De hecho, se citaba en esa ocasión al coordinador del Ciifen, Rodney Martínez, quien en esos días señaló a los medios de comunicación ecuatorianos e internacionales  que las actuales condiciones sugieren un evento  de El Niño en desarrollo, cuya evolución estaría orientada hacia el Pacífico oriental (el borde oriental del Pacífico, la costa centroamericana y sudamericana, donde se incluye Ecuador) y no sobre el Pacífico central como ha ocurrido con los eventos de El Niño en la última década (http://www.capital.com.pa/panama-sin-planes-concretos-para-enfrentar-el-nino/).

Por supuesto, como es tradición en nuestro país, las autoridades gubernamentales y los productores agropecuarios hicieron caso omiso de las advertencias de los especialistas que estudian el Fenómeno de El Niño, por lo que no definieron en ese momento una estrategia concreta para enfrentarlo.

La única excepción a esta conducta reiterativa de nuestras autoridades, de ignorar los riesgos que afronta el país y responder a ellos con medidas improvisadas, fue la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), entidad que según su subadministrador, Manuel Benítez, hace años se ha venido preparando para enfrentar la reducción de las precipitaciones que caracterizan al Fenómeno de El Niño, mediante dragado de los lagos donde se almacena el agua que el Canal requiere para operar adecuadamente, así como la profundización de la ruta de navegación de los buques que utilizan esa vía acuática.

Hoy ante la dura realidad, que en su momento ignoraron, se adoptan medidas de urgencia para tratar de hacerle frente a un hecho que todos sabíamos que se daría, pero que tanto las autoridades gubernamentales como los propios productores agropecuarios prefirieron ignorar.

Ahora se prohíbe el riego de jardines y de áreas públicas con agua potable y se suspende el otorgamiento de permisos para quema prescrita de masas vegetales en todo el país. Igualmente se suspende en la vertiente del Pacífico del país, el otorgamiento de nuevas concesiones de agua para belleza escénica y permiso para uso agrícola, en los casos de riego de césped y campos de golf y se establece una campaña nacional de ahorro de agua cruda y agua potable.

Ahora el presidente de la República, Juan Carlos Varela, pone en marcha la última fase del dique permanente en el Río Chico, ubicado en el distrito de Natá, provincia de Coclé, que a un costo de $4,1 millones busca mitigar los efectos de la sequía que experimenta el país, asegurando el caudal de riego suficiente en la época de verano para mantener la producción de cultivos hortícolas.

Ahora el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida) lanza Plan Sequía que a un costo de $5,1 millones busca mitigar el impacto del Fenómeno de El Niño en la provincia de Los Santos mediante la perforación de 150 pozos, con caudales suficientes para la ganadería y la agricultura, así como la entrega de $15.000 bolsas de macrosilo y 20.000 pacas para alimentación animal, además de 40.000 frascos de vitaminas y 40.000 frascos de antibióticos, entre otros productos.

Ojalá también que ahora, que todos en el Ejecutivo muestran preocupación  por la reducción de las precipitaciones que caracteriza el Fenómeno de El Niño, se aproveche la oportunidad para estructurar un verdadero plan de uso, conservación y manejo de los recursos hídricos con que cuenta Panamá, porque es totalmente incomprensible e inaceptable que un país que en la vertiente del Pacífico cuenta con más de 500 ríos, no cuente con las reservas necesarias para garantizar el suministro de agua potable de una población que apenas ronda los 4 millones de habitantes, para garantizar el abastecimiento de las explotaciones agrícolas y ganaderas y para generar la mayoría de la energía limpia que necesita la economía para continuar creciendo. 

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