Nicotina sin combustión, ¿la nueva alternativa?

Nicotina sin combustión, ¿la nueva alternativa?

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¿Podría llegar a su fin el reinado de los cigarrillos tradicionales?

Ruth Dempsey, directora de Compromisos Externos de Philip Morris Internacional, cree que sí, y es que la nicotina sin combustión está surgiendo como una nueva alternativa, debido a que reduce los efectos dañinos de las sustancias que componen el cigarrillo tradicional.

En ese sentido Philip Morris ha lanzado un nuevo dispositivo denominado IQOS, que tiene tres componentes: Un cargador que puede llevarse en el bolsillo, un elemento de calentamiento y un cartucho corto que contiene 20 cigarros pequeños.

Los cartuchos de tabaco son calentados por debajo de la combustión, y aunque pueden contener la misma cantidad de nicotina que los cigarros tradicionales, este procedimiento reduce hasta en un 95% la formación de sustancias dañinas y potencialmente dañinas, según sus promotores.

Este producto empezó a comercializarse en Japón, luego se introdujo en Italia, Suiza, Rumania, Rusia, Ucrania y Portugal. Y ahora la meta es América Latina, aunque aún no se ha definido la fecha de ingreso a este mercado.

En Japón, alcanzó, hasta el pasado mes de febrero, una participación de mercado del 2,6%, y  el 60% de los fumadores que lo utilizaron no regresaron  al cigarrillo.

Dempsey detalló que las personas entre 30 y 35 años de edad fueron las que más interés han mostrado por este nuevo producto.

La diferencia entre el IQOS y el cigarrillo electrónico estriba en que el primero tiene la nicotina en las hojas del tabaco y el segundo trae la nicotina liquida que se convierte en aerosol.

Demsey destacó que el objetivo es que el tabaco calentado sin combustión llegue a remplazar al tabaco tradicional.

El tema del tabaquismo siempre ha generado polémica, un debate que ya lleva varios siglos. Se estima que más de 1.000 millones de personas en el mundo son fumadores,  y sólo el 6%  de los que han intentado dejar de fumar lo han logrado.

En un foro realizado recientemente en Bogotá, Colombia, bajo el nombre Nicotina sin Combustión, ¿Una alternativa?, organizado por el Grupo Editorial El Tiempo, se analizó este polémico tema.

Los participantes coincidieron en señalar que las campañas para que la gente deje de fumar han fracasado, por lo que cualquier mecanismo que reduzca la incidencia de las sustancias dañinas debe ser evaluado de manera objetiva.

Konstantinos Farsalinos, experto en el tema y conferencista principal, dijo que el problema de un paquete de cigarrillos no es la nicotina, sino el consumo de productos combustibles, que son los que afectan a los fumadores.

Para Farsalinos los dispositivos de tabacos no calentados y los cigarrillos electrónicos representan una alternativa para los que no pueden dejar de fumar.

El experto señaló que estudios realizados por el Colegio Real de Médicos de Inglaterra revelaron que los cigarrillos electrónicos son por lo menos 95% menos dañinos que los cigarrillos tradicionales.

Farsalinos indicó que los reguladores deben establecer estándares de calidad para estos productos, que deben ser promovidos como una alternativa para los que no pueden dejar de fumar.

El consumo de tabaco encabeza la lista de las causas de muertes que pueden ser prevenibles, seguido del sedentarismo, dietas inadecuadas y el uso excesivo de alcohol.

Se estima que 6.000.000 de personas mueran al año a causa del tabaquismo

El neumólogo Hugo Caballero considera que ante el fracaso de las campañas para que los fumadores dejen de fumar, la utilización de sistemas que permitan que el consumo de cigarrillo sea menos dañino, es una opción que debe evaluarse con objetividad, como es el caso de la nicotina sin combustión.

Destacó que resulta frustrante para los médicos recomendarle a la personas que dejen de fumar, porque son muy pocos los que lo logran.

El cardiólogo German Gómez coincidió con Caballero, y añadió que si bien la nicotina es adictiva, no es la razón por la que las personas mueren.

Destacó que la utilización de una alternativa intermedia tendría un impacto significativo en términos de salud pública, por lo que el uso de dispositivos que reducen la combustión deben ser regulados de la mejor forma, para garantizar que cumplan con los estándares de calidad, en vez de prohibirlos como los están haciendo algunos países.

Igualmente, destalló que el uso de cigarrillos electrónicos ha ayudado a las personas que no pueden dejar de fumar a mejorar, por ejemplo, su presión sanguínea.

El cardiólogo destacó que, a la fecha, no se ha desarrollado ningún medicamento que resulte eficaz para que los fumadores dejen este hábito.

Los fumadores tienen tres veces mayor posibilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares que las personas no fumadoras.

Por su parte, Leopoldo Zanz, director de Asuntos Corporativos para Centroamérica de Philip Morris Internacional, destacó que la empresa ha invertido más de $2.000 millones desde el 2008 y ha contratado más de 300 científicos e ingenieros para desarrollar y evaluar productos potencialmente menos nocivos. Se han identificado más de 5.000 componentes en el humo del cigarrillo y las autoridades han identificados 100 componentes causantes de enfermedades relacionadas al consumo de tabaco.

Zanz explicó que en los cigarrillos tradicionales el tabaco se quema alcanzando temperaturas de hasta 800 grados Celsius durante una aspiración, pero en el caso de los cigarros calentados electrónicamente, el tabaco no se quema, sino que se calienta a una temperatura inferior a los 350 grados Celsius, produciendo un aerosol, que no contiene partículas sólidas.

El ejecutivo puntualizó que ningún producto de tabaco es libre de riesgo, pero los productos de tabacos calentados ofrecen a los fumadores una alternativa con el potencial de ser menos dañinos.

Manuel Luna G.
mluna@capital.com.pa
Capital Financiero

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