No hay agua

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Mejorar la distribución de agua potable es uno de los grandes retos al que se enfrenta el actual gobierno. El crecimiento desordenado de las ciudades y la falta de planificación han llevado al país a la situación en la que se encuentra, donde cada día diversas comunidades salen a protestar por la falta de agua potable.

Y sí a esta situación se le suma las constantes interrupciones del servicio de agua por diferentes razones, desde rotura de tuberías hasta afectaciones por los constantes apagones, la situación es altamente preocupante, porque se altera las vidas de las personas y se afectan el desempeño de los sectores productivos del país.

En la mañana del pasado viernes, cientos de residentes de la ciudad capital amanecieron sin el vital líquido, debido al colapso de una tubería de cuatro pulgadas de diámetro, desactivando las bombas de la planta potabilizadora Federico Guardia Conte y paralizando la producción de agua potable, según informó el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan).

Mientras que el pasado sábado los residentes del distrito de La Chorrera y parte  del distrito de Arraiján también se quedaron sin agua potable, pero esta vez por trabajos de mantenimiento en la Planta Potabilizadora de Mendoza.

Por una razón u otra, cada vez es más constante la suspensión del suministro de agua potable, lo que pone en evidencia que existe un serio problema que hay que atender, antes que la situación se convierta en una crisis, cuyo costo económico y sociales podrían ser de enormes proporciones.

El Idaan requiere de mayores recursos, que pasa por que los usuarios paguen al día sus compromisos, pero también la institución debe reaccionar con más rapidez  a las situaciones que se presentan, porque es bien conocido que mientras en algunos lugares el agua nunca llega en otros se pierde en grandes cantidades, sin que las cuadrillas del Idaan se interesen en reparar estos daños.

El cambio climático viene afectando a los recursos hídricos a nivel global, y Panamá no escapa a esta situación, y si no se hace una buena gestión de este recurso los efectos serán dramáticos a corto plazo.

Se estima que unos 2,6 millones de panameños  tienen acceso a agua potable, aunque no todos ellos la reciben de forma permanente, otros 600.000 tienen que buscarla fuera de sus casas, mientras que unas 200.000 se abastecen en pozos, carros cisternas o agua de lluvia

El Idaan, que fue creado en 1961, requiere de una reingeniería total, para poder dotar de agua a una población en constante crecimiento, en donde permanentemente se crean nuevos núcleos poblaciones formales e informales.

Es imperativo tomar acciones ahora y empezar a planificar para el futuro, y salvaguardar las fuentes hídricas antes que su deterioro sea mayor.

El país posee 52 cuencas hidrográficas y alrededor de 500 ríos de corto recorrido, pero la mayoría están contaminados, por lo que no es sólo construir potabilizadoras y tuberías de mayores diámetros, hay que trabar en la recuperación de los ríos, para poder abastecer de agua potable  a las futuras generaciones, y lo que se deje de hacer hoy, será más costoso mañana.

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