No hay malos trabajadores, hay malos gerentes

No hay malos trabajadores, hay malos gerentes

Businessman standing in front of the choise

El 80% de los gerentes de empresas transnacionales en Panamá son extranjeros o panameños educados en el extranjero.

Cuando hablamos de la crisis en educación y la baja productividad de nuestros trabajadores generalmente apuntamos al obrero que se toma su tiempo para terminar las asignaciones, llega tarde o se ausenta. Sin embargo, el epicentro del problema no es tal, más bien se encuentra en la poca formación de nuestros gerentes.

Hace poco un alto ejecutivo de una empresa nacional me afirmaba que era un hecho generalmente aceptado que los colonenses son vagos. Como prueba me remitía a su gerente en Colon quien le contaba la anécdota que en un momento donde necesitaban trabajadores salió de la Zona Libre a buscarlos. En una esquina, al encontrar a un grupo de hombres alrededor de una mesa de dominó les conminó a que fueran a trabajar a la empresa. El que estaba jugando, siempre según la historia contada por un tercero, lo miró de reojo con un palillo en la boca y de no muy buen talante le susurró tu no ves que estoy jugando?. De inmediato el gerente le dice a otro que estaba parando observando el juego: ¿Y túpor qué no vienes? a lo cual el conminado le responde: Yo estoy retando.

Quise decirle al alto ejecutivo, pero me contuve porque llegue a la conclusión que no lo iba a entender, que allí el vago e incompetente era el gerente, al que se le ocurrió buscar trabajadores en la esquina donde se juega dominó. Yo busco mis trabajadores entre los graduados con buenas notas, que se ven obligados a buscar trabajo por su precaria condición económica, incapaz sería de irlos a buscar en la cantina o en el parque de los aburridos.

Hay mucho que decir de la poca inversión en educación en Panamá, de los bajos salarios que se les ha pagado a los educadores, lo cual desmotiva de incursionar a los mejores profesionales, pero este artículo propone otra área de interés. La educación universitaria.

Un exalumno, ahora profesor en una universidad privada, me contaba que en una reunión de profesores de licenciatura, en presencia del dueño de la universidad le dijo en directo que había estudiantes que no merecían pasar la materia, ante lo cual el propietario le contestó que dejara que ese problema lo solucionará el mercado.

Yo llevo más de 20 año dictando clases de maestría. Mis salones por lo general son de más de 35 estudiantes por trimestre. Contrario a lo que algunos colegas profesores me informan que es su experiencia, mis estudiantes se esfuerzan por cumplir con la materia, los atiborro de análisis escritos, trabajos, discusiones y evaluaciones y en más de un 90% cumplen con mucho más de lo establecido. Aunque debo reconocer, y así se los informo a mis estudiantes desde el primer día, que yo tengo un contacto invisible en reclutamiento, en donde sin yo pedirlo me envían los mejores estudiantes, que nunca me piden salir antes de la hora y siempre están participando en clases y superando con creces las expectativas.

Contrario a lo que se podría pensar, estoy de acuerdo en parte con el planteamiento del empresario de la educación. Si se elevara demasiado la exigencia a los estudiantes de licenciatura,  en mi clase es probable que en lugar de 30 estudiantes solo me envíen diez. Estos diez tendrían que pagar el triple para cubrir lo que pagan los 30. Tal vez de estos tan solo 5 puedan pagarlo lo cual los llevaría a pagar el doble que los diez.

Sin embargo debemos resolver el problema de la deficiencia de los gerentes que aun con maestría en universidades nacionales no cubren las necesidades de las empresas.

Ya que existe un numero bastante numeroso, después de 20 años, de panameños con título en maestría, es necesario ahora incursionar en mayor número de doctorados en las universidades, eso sí, con filtros muy exigentes, de primer mundo, financiados además en parte con  los ingresos de las maestría. No pueden ser autofinanciados porque volveríamos al esquema del párrafo anterior de los 30, los 10 y los 5.

Este producto de egresados de alta calidad estaría disponible para las empresas, sería una oferta de las universidades que además traería más estudiantes de maestría que verían la posibilidad de hacer doctorados que le dieran paso directo a empleos de alto nivel de ingreso. Aunque la gran mayoría de los graduados en maestría no pasarían el examen de admisión, los que lo pasen serian el insumo de estos proyectos que darían al mercado de este país en crecimiento los gerentes que necesita.

Felipe Argote
Master en administración de Empresas

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