¿No se puede?

¿No se puede?

Hitler Cigarruista

Editor

 

Creo que los empresarios dedicados a la comercialización de víveres han dejado claro, sin quererlo, que los consumidores panameños estamos siendo víctimas de un hambre de ganancias desmedida que se traduce todos los días en un incremento injustificado de los productos de la canasta básica familiar.

Lo digo porque el sólo hecho de haber aceptado reunirse con el presidente Ricardo Martinelli para discutir fórmulas que permitan reducir el costo de los productos de la canasta básica familiar pone en evidencia que los precios vigentes en este momento pueden reducirse sin afectar sus margenes de ganancias, o lo que a mi juicio es lo mismo, que los precios vigentes reflejan un alto nivel de especulación injustificada.

Y es que si los precios de los alimentos en nuestro país fueran un reflejo de una inflación importada (producto del aumento del precio del petróleo y de otros commodities como el trigo, el maíz y la soya), como alegan algunos empresarios, entonces no habría ninguna razón para que estos hayan aceptado acudir a un diálogo de este tipo ya que en esas condiciones no habría nada que discutir.

Sin embargo, la realidad es que el simple hecho de acudir al llamado del presidente Martinelli evidencia que los actuales precios de los alimentos están inflados y que existe margen para reducirlos sin afectar la rentabilidad de las empresas comercializadoras. El problema es que estas empresas se han acostumbrado a comprarle sus productos a los agricultores y ganaderos a precios bajos para luego venderlos a los consumidores dos o tres veces más caros.

Algunos de sus voceros justifican esta práctica argumentando que falta una cadena de frío y por tanto las mermas son significativas, especialmente en lo referente a frutas, verduras y granos, pero la verdad es que todas las grandes cadenas de supermercados cuentan con sus propias cadenas de frío y por tanto las mermas no sólo son mínimas en su caso. Además, existen días en que ofrecen rebajas de entre 15% y 20% para este tipo de productos, lo que evidencia que los precios están súper inflados ya que estoy seguro que esta rebaja no les impide obtener ganancias.

Y si los precios actuales son los correctos entonces cómo es que los comerciantes han aceptado establecer en sus almacenes espacios especiales para la venta de productos de primera necesidad a precios más bajos. Yo me pregunto qué ha cambiado para que esto sea posible ahora y no antes, o es que siempre ha sido posible y simplemente no lo había hecho porque no quieren ver mermadas sus ganancias.

A confesión de parte, relevo de pruebas, dicen los abogados, y creo que en esta ocasión queda claro que los consumidores estamos siendo víctimas de la especulación de algunos comerciantes que no comprenden que en el siglo XXI no basta que una empresa sea rentable económicamente, sino que también debe ser socialmente responsable y esto implica ofrecer mejores productos y servicios a sus clientes a precios justos, porque de no hacerlo su negocio no será sostenible a largo plazo.

 

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