Nuestro país

Nuestro país

René De Gracia

Analista

Tal es la situación en nuestro país que no nos extrañaría que sirviera de inspiración a escritores de la talla de Williams Faulkner y Gabriel García Márquez. El primero podría traspasar nuestro caso a la inimaginable región de  Yoknapatawpha y el segundo podría crear un nuevo Macondo.

El incremento de la canasta básica de alimentos, ha perjudicado enormemente tanto a la clase media como a la baja; por tal razón, para tratar de equilibrar o  compensar los altos precios de los alimentos, el gobierno ha recurrido a la creación de las Ferias Compitas o  las Jumbo Ferias. Cuando vemos las largas filas de personas esperando para poder adquirir una petaca de arroz, parece que estuviéramos viviendo en un país que está sometido a una tarjeta de racionamiento.

¿Será que la República está padeciendo algún tipo de boicot económico?

En este caso, no sé cuál es la respuesta que nos puedan dar los economistas ortodoxos, tanto de gobierno como de oposición, los cuales suponen que los mercados son competitivos, que no existe  monopolio  ni oligopolio, y que la economía en forma natural tiende a  un equilibrio de los precios, pero la realidad es otra.

Se han rebajado los aranceles de muchos productos, pero los mismos no  reflejan una disminución en los artículos que componen la cesta básica de alimentos; el precio de los combustibles va en descenso a nivel internacional y en el único lugar donde no disminuyen los precios para beneficiar a los consumidores es en el nuestro.

Los gobiernos libremente elegidos que se han alternado el poder después de la invasión, nunca  formularon ningún Plan Nacional de Desarrollo, solo han sido consecuentes con políticas antipopulares, como son las neoliberales.

Hasta el momento la ciudadanía desconoce cuál es la importancia de firmar un TPC con los Estados Unidos. ¿A qué sectores de la economía va a beneficiar, al primario, al industrial o al de servicio? ¿Cuáles van a ser los nuevos productos de exportación nacional que van a tener acceso permanente al mercado estadounidense?

Ese país cuenta con una población que sobrepasa los 310 millones de habitantes, pero hasta el momento no sabemos cuántos nichos de ese inmenso mercado serán para los productos panameños. ¿Cómo quedará nuestra, casi liquidada, industria de confección de ropa? ¿Renacerá como el ave Fénix con la firma de este tratado o desaparecerá  para siempre?

Con este tratado ignoramos en cuántos puntos se incrementará nuestro Producto Interno Bruto, cuál será el descenso en la tasa de desempleo y cuántos nuevos empleos se generarán en los próximos cinco años. La balanza de intercambio será favorable para nuestro país o se incrementará con el histórico saldo negativo.

Miremos el caso de Colombia, ellos están apostando a que un sector bastante beneficiado, fuera del industrial, será el primario, entre ellos los sectores ganaderos, los cultivadores de flores y los cultivadores de palma de aceite, que debido a que los derivados de este producto tienen menor contenido de ácidos grasos, serán los preferidos por los consumidores de este inmenso país.

Lamentablemente, Panamá no cuenta con una política que proteja y que incremente  la producción agropecuaria.

La producción de arroz hace años dejó de ser autosuficiente;  las exportaciones de banano han caído considerablemente, por no contar con una adecuada política bananera, no se ha querido incrementar la producción de palma de aceite.

Tal parece que lo que se quisiera es que importemos aceite y manteca vegetal de Estados Unidos, lo que sería una competencia desleal para con las dos únicas empresas refinadoras de aceite locales.

Ante este panorama incierto de nada  sirve que nos consideremos privilegiados por contar con un incremento sostenido del Producto Interno Bruto; el renglón que más ha crecido del mismo es el de Transporte, Almacenamiento y Comunicación, el cual en el 2010 representó del total el 23,28%; el industrial manufacturero fue de 5,64% y el primario está en 3,19%.

A todas luces se observa que nuestra economía, como terciaria que es, se afectará fácilmente con cualquier turbulencia económica a nivel internacional.

Actualmente, un barco llamado recesión ha zarpado de Atenas, el cual va a recorrer el mundo; les sugiero a nuestras autoridades económicas estar preparados debido a que, como bien lo dijo Jacobo Zarco, los paraguas hay que comprarlos cuando no llueve. Cuando empieza a caer agua son caros y probablemente ya te habrás mojado.

Debemos estar preparados con buenos planes de contingencia para cuando la crisis internacional arribe a nuestros puertos.

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