Nueva Ley se revisará, pero no perderá su espíritu

No se está entrando en conflicto con ninguno de los convenios o tratados firmados por Panamá

Yuri Huerta

La Autoridad Paname-ña de Seguridad de Alimentos (Aupsa) tiene la misión de garantizar que los alimentos que ingresen al país sean aptos para el consumo humano, algo que ha venido haciendo en los últimos nueve años, pero ahora intenta lograr  que las importaciones  no afecten  la producción local, para lo cual fue aprobada en tercer debate una nueva legislación que está pendiente de la sanción del presidente de la República, Juan Carlos Varela.

El administrador general de Aupsa, Yuri Huerta, conversó con Capital Financiero sobre esta nueva Ley, que no ha sido bien recibida por  el sector privado, por lo que ahora se hace un nuevo intento por  obtener un consenso  que permita  salvaguardar la producción nacional,  sin contravenir  los acuerdos comerciales que Panamá ha firmado.

Huerta abordó ampliamente este tema, pero también se refirió a los proyectos que lleva adelante la institución  en materia de modernización.

-¿Qué va a ocurrir con la nueva Ley de Aupsa?

-Estamos a la espera que el presidente de la República, luego del tiempo pertinente de 30 días que tiene para vetarla o sancionarla de un veredicto.

El proyecto  tal como fue aprobado en tercer debate por la Asamblea Nacional de Diputados es consecuente con el clamor de los productores de nuestros  país, en virtud de que en los últimos años, como es sabido, la producción agropecuaria ha disminuido notablemente.

Miles de hectáreas se han dejado de utilizar para producir y no hay incentivos adecuados para los productores, situación que ha llevado a que se tenga que realizar  un replanteamiento y la Ley aspira a propiciar un  ordenamiento de las importaciones.

Muchas veces, pese a que la Aupsa es una institución técnica científica que evalúa si un alimento es apto para el consumo, quedamos inmerso en el tema comercial. Y  los productores se preguntan, cómo es posible que cuando estamos en plena cosecha de diversos productos, se registren importaciones masivas.

Esto no es ningún secreto, y de lo que   se trata es de tener una coordinación  a través de las cadenas agroalimentaria para que  las importaciones se den  de una forma más ordenada.

Otro punto importante es que la Ley en ningún momento pretende que exista algún tipo de conflicto con aquellos países con los que  tenemos   tratados o convenios comerciales.

Lo que se está tratando en estos momentos por medio de las conversaciones que se mantienen  con entidades y gremios  que tienen que ver con esta situación, es que todas las partes estén clara de que lo que se quiere es que no exista ningún tipo de conflicto al respecto, porque pese a  que somos un país soberano y tenemos todas las potestad de velar primordialmente por las personas que habitan en el país, tampoco somos una isla, y tenemos que entender que hay tratados y convenios previos, que quizás algunos podrán ser   revisado en el futuro, porque ninguno de ellos son eternos y el mundo del comercio es dinámico.

-La Cámara de Comercio ha calificado a esta Ley de proteccionista y que puede afectar los convenios comerciales firmados por Panamá. ¿Qué valoración hace usted de estos señalamientos?

-Como país soberano que somos, una de las funciones del Estado es proteger a los  ciudadanos y el sector agropecuario está muy golpeado.

Si lo quieren ver de esta forma sería una manera de confirmar que el Estado está velando por las personas que  viven en el país y en especial por los que se dedican a la producción agropecuaria.

Hay datos muy claros que indican que las  exportaciones han venido cayendo significativamente en los últimos años y se debe a que tenemos una baja producción agropecuaria.

Las cadenas agroalimentarias deben ser reguladas por  Ley  para que tengan un orden específico y exista una coordinación con el Ministerio de Desarrollo Agropecuario y todas sus entidades satélites para poder satisfacer la seguridad alimentarías del país.

No se está entrando en conflicto con ninguno  de los convenios  o tratados firmados por Panamá, sin embargo, hemos tenido acercamiento con los diversos gremios  que tienen que ver con este asunto, incluyendo  la Cámara de Comercio y con los socios  comerciales de Panamá, en donde se comprende lo que se está haciendo para tratar de recuperar el sector agropecuario, pero se quiere dejar claro que los tratados y convenios serán respetados.

Para que no haya zozobras e inquietud, quizás, en la redacción de la Ley habría que hacer algunos ajustes para que las partes se sientan satisfechas.

Hay que estar bien claro que la Constitución de la República dice que se tienen que respetar los acuerdos y los convenios internacionales.

-¿Qué medida se establecen para ordenar las importaciones?

-Lo que implícitamente dice la nueva legislación es que la institución va a ejercer toda la capacidad técnico científica  para asegurar que las importaciones que se vayan a dar sean óptimas, pero al margen de las consideraciones del mercado.

Esto  significa que si nos encontramos ahora en plena producción de cebolla, papa, maíz, arroz o el producto que sea, hay que ordenar las importaciones para evitar una saturación del mercado.

Al sector privado le preocupa si se  entra  en conflicto  con los convenios internacionales, pero ya la Constitución dice que estos convenios tienen que respetarse.

-Los productores solicitan que la Ley sea sancionada, tal como fue aprobada en tercer debate, ¿qué mensaje le puede enviar?

-Lo que se quiere es mantener el espíritu de la ley, por que lo que se busca  es reorganizar la producción agropecuaria y establecer una adecuada coordinación.

Si de alguna forma tenemos que hacer algunos ajustes para que todas  las partes  estén satisfechas, yo pienso que no debe existir  ningún tipo de objeción al respecto.

-¿Qué se está haciendo en Aupsa en materia de modernización tecnológica?

-Una de las fortalezas de la institución es su sistema informático, porque  antes de que se creará la Aupsa, hace más de nueve años, existía una discrecionalidad tanto en los registros como en las licencias de importación, que dependían de que una o dos personas decidieran cuándo se haría la importación, sin utilizar  ningún criterio técnico científico.

Una vez que se crea la Aupsa se establece un sistema informático, que es la primera línea de defensa que tiene el país.

Si usted quiere importar, el sistema le va diciendo los pasos que se deben seguir, y lo primero es que el alimento provenga  de un país o zona elegible, lo que ya pone una barrera técnico científico, porque si quiere importar carne de un  país que tenga  algún tipo de enfermedad específica, no se puede.

Y si quiere traer un producto elaborado y refinado, las plantas tienen que ser aprobadas previamente por un grupo de expertos, sin eso no se puede importar. 

El sistema de registro nuestro, como cualquier otro, no es perfecto, pero la idea es actualizarlo constantemente, por lo que  tomamos la decisión que el pasado 1 de abril fuera le fecha de corte, para que todos los alimentos que se registren en la institución se hagan de forma digital.

Y eso se hace con la visión de que vamos a introducir un elemento importante en este registro que es el código de barra de los productos, que nos va a permitir llegar de forma rápida a algún alimento  cuando exista alguna alterna sanitaria.

Desde el 1 de abril a la fecha se han  elaborado 460 registros de forma digital, sin que nadie haya tenido que ir a la institución a registrar nada, todo ha sido vía computadora.

Tenemos 80.000 notificaciones en estos nueve años, lo que significa que pueden existir  hasta 200.000 productos y ahora la tarea es digitalizar esos 80.000 registros y conseguir el código de barra de los mismos, para cuando  realicemos  inspección en los supermercados.

La segunda línea de defensa es el sistema de verificación que se hace en los puertos, a través de nuestros inspectores.

El tercer sistema de defensa es el análisis que se le hace a los alimentos, dependiendo del riesgo. Hay alimentos que potencialmente pueden ser un  riesgo para la salud pública, que  vienen sin ningún  tipo de elaboración industrial, como los cortes de carne, los vegetales y las frutas. A este tipo alimentos  le hacemos exámenes de laboratorio cuando llegan a los puertos.

Hay productos que presentan menos riesgo  a los que se les aplican   pruebas aleatorias, por medio de un sistema que vamos a reforzar.

La cuarta línea de defensa es el recorrido que se hace en los centros de expendios de alimentos, algo que no se realizaba antes y que hemos  empezado a implementar,  encontrado productos sin registro y  con aditivos prohibidos.

La quinta línea de defensa  la vamos implementar  a finales del presente año o inicios del 2016, donde el consumidor tendrá la capacidad  desde su teléfono celular,  por medio  de una aplicación y a través   del código de barra  determinar  si el producto importado  fue registrado o no  en Aupsa, y si no aparece registrado el usuario puede notificar por medio de mensajes el nombre del establecimiento y la ubicación para que los inspectores visten el comercio.

Hay una cantidad enorme de  centros de expendio de alimentos que para inspeccionarlos habría que contratar a todo el país, pero con esta iniciativa los consumidores nos ayudarán.

Seriamos uno de los primeros países en el mundo en contar con este servicio, que representará una inversión de entre $15.000 y $20.000, un costo mínimo para los beneficios que se van a tener. 

Manuel Luna G.
mluna@capital.com.pa
Capital Financiero

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