Oponentes subestimaron a Rajoy

Oponentes subestimaron a Rajoy

La izquierda se está viendo obligada a permitirle al primer ministro permanecer en su cargo y continuar con su trabajo de recuperación

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Helmut Kohl, el excanciller alemán, solía bromear que se había forjado toda una carrera política porque sus oponentes tenían el hábito de subestimarlo. Después de sus inesperadamente buenos resultados en las elecciones generales españolas, Mariano Rajoy, el primer ministro, puede permitirse los mismos pensamientos agradables.

Según las encuestas de opinión previas a las elecciones y a una multitud de expertos políticos españoles, el señor Rajoy y su conservador Partido Popular (PP) enfrentaban resultados relativamente pobres. Se murmuraba que el señor Rajoy tendría problemas para mantenerse como primer ministro, el cargo que ocupó en diciembre de 2011.

Puesto que la alianza insurgente de extrema izquierda Unidos Podemos se vislumbraba como favorita para convertirse en la segunda mayor fuerza en el parlamento, se predecía que el PP podría incluso no formar parte del próximo gobierno. Además de todo esto, la elección supuestamente reforzaría la impresión fortalecida por el resultado de las elecciones españolas de diciembre de 2015 de que el sistema de dos partidos se fracturaría bajo el peso de la crisis financiera, la austeridad, los escándalos de corrupción y el separatismo catalán.

Muy poco de lo anterior ha resultado ser exacto. El PP obtuvo 137 escaños en la legislatura de 350 escaños, frente a los 123 que obtuvo en las elecciones del pasado mes de diciembre. Aunque quedaron muy lejos de una mayoría absoluta, el señor Rajoy y su partido fueron los únicos claros ganadores en estas elecciones.

Por su parte, Unidos Podemos terminó con menos votos que los que sus dos componentes izquierdistas radicales Podemos e Izquierda Unida recibieron en conjunto en diciembre. ste es un revés humillante para Pablo Iglesias, líder de Unidos Podemos. El Partido Socialista Obrero Español (Psoe), el principal partido de centro-izquierda, no se cubrió de gloria, pero el resultado fue lo suficientemente bueno como para sugerir que aún hay vida en el tradicional sistema de dos partidos.

Ahora los partidos de izquierda estarán bajo una fuerte presión para permitirle al señor Rajoy permanecer en su cargo y continuar el trabajo de mantener la recuperación económica de la nación y de estabilizar las finanzas públicas. Aún no está claro cómo sucederá esto exactamente, si con una coalición liderada por el PP que gobierne España, o con el PP en el poder como un gobierno minoritario. También hay que reconocer que ninguna de estas rutas es garantía de un gobierno fuerte y reformista.

Sin embargo, a diferencia de los seis meses de estancamiento posteriores a las elecciones del pasado mes de diciembre, parece seguro predecir que España tendrá al menos un nuevo gobierno en poco tiempo. sta será una señal importante de estabilidad de España hacia sus socios europeos y los mercados financieros, en un momento en que la UE está en crisis después de que la semana pasada el Reino Unido votó a favor de abandonar el bloque de 28 naciones.

Es muy probable que en los próximos meses haya menos ansiedad por España que por Portugal, pues éste se encuentra bajo un inestable gobierno izquierdista de coalición, y habrá preocupaciones, especialmente serias, por Italia. El gobierno de centro-izquierda en Roma realizará un referéndum en octubre sobre sus propuestas de reformas constitucionales de gran alcance. Si pierde, Matteo Renzi podría renunciar como primer ministro. Como demostró el terremoto ocurrido en el Reino Unido, los referendos pueden ser eventos altamente impredecibles.

Tony Barber
Financial Times

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