Ordenar el tránsito de mercancías

Ordenar el tránsito de mercancías

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Desde hace ya varios años Panamá viene haciendo esfuerzos por convertirse en un centro logístico internacional. Aprovechando la reversión del Canal y las áreas revertidas el país ha construido, con la participación de capitales extranjeros, un sistema portuario de primer mundo, que mueve cerca de 7 millones de contenedores (TEUs) al año.

Otros componentes exitosos de ese entramado que hemos ido desarrollando, además de la histórica Zona Libre de Colón y el Centro Bancario Internacional, son el Ferrocarril Transístmico, el centro de conexiones internacional de carga y pasajeros que opera en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, el Área Económica Especial Panamá Pacífico y un creciente número de Zonas Francas para la Exportación.

Todas esas facilidades, así como la existencia de normas que favorecen la inversión externa, han atraído al país a más de 100 sedes de empresas multinacionales (SEM) y han llevado al Ejecutivo a plantearse la posibilidad de extender el éxito alcanzado en este terreno al terreno de la producción, mediante el ofrecimiento de facilidades fiscales y operativas para que esas empresas trasladen algunas de sus plantas productivas a Panamá.

Sin duda alguna todo esto ha sido positivo para el país y para la gran mayoría de los panameños, quienes disfrutamos no solo de una baja tasa de desempleo, sino también de un acceso significativamente económico a un gran número de mercancías que en otros países simplemente no están al alcance de grandes sectores de la población.

El problema es que con todo lo bueno siempre se presentan cosas no tan buenas que debemos atender y corregir para que podamos seguir creciendo sin que esto implique un drástico deterioro de nuestra calidad de vida. Y un ejemplo de esos ajustes es que los panameños debemos hacer es el tránsito desordenado de los camiones de carga y mulas que transportan contenedores por todas partes.

Presuntamente el país cuenta con normas que regulan el tránsito de estos vehículos, limitando su circulación no solo a ciertas horas, sino también a ciertas vías, que cuentan con las especificaciones constructivas necesarias para soportar vehículos de gran tamaño y peso. Sin embargo, hoy en día usted puede encontrar una mula que moviliza un contenedor o un camión de carga en cualquier urbanización..        

Lo triste de todo es que regularmente estos vehículos sufren desperfectos mecánicos en las vías más transitadas del país, como la vía al Puente Centenario del país, o en lugares donde no debería circular, como en Loma Cová en la vía Panamá-Arraiján, provocando gigantescos congestionamientos vehiculares que afectan tanto a los ciudadanos como a la economía del país.

Peor aún, ante esta situación no se ha observado ninguna acción por parte de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Attt). Todo indica que la labor de esa entidad en lo referente al transporte de carga se limita a verificar el peso de los vehículos, porque nunca se sanciona a sus conductores por circular en el carril inadecuado, a exceso de velocidad o en zonas residenciales, ni mucho menos por obstruir la vía pública, no contar con mecanismos de seguridad para evitar que su carga impacte a otros vehículos, realizar reparaciones mecánicas en los hombros de la vía o estar mal estacionados.      

En conclusión, si queremos convertirnos en un centro logístico multimodal de talla mundial lo primero que debemos hacer es definir las reglas mínimas para garantizar que la circulación de las mercancías se realice de forma expedita y segura, pero sin afectar negativamente la circulación de las personas, para lo cual hay que definir reglar claras y verificar su cumplimiento permanente.

Hitler Cigarruista
hcigarruista@capital.com.pa
Capital Financiero

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