Oscuridad en la industria de la luz eléctrica

Oscuridad en la industria de la luz eléctrica

Una térmica intervenida y dos hidroeléctricas paralizadas

El panorama del sector eléctrico del país no se vislumbra nada bien para los próximos meses, debido a los problemas que puede acarrear la declaración de insolvencia de la Generadora del Atlántico (Gena), intervenida recientemente por la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (Asep).
El posible cierre de esta planta de 150 megawatts, se suma a la quiebra de otra térmica, Copesa, de 40 megawatts, y al cierre temporal prolongado de las hidroeléctricas de Estí (120 megawatts) y Gualaca (25 megawatts), debido al derrumbe de un túnel.
Todo esto en momentos en que la demanda del país crece sin precedentes, a un ritmo de 60 megawatts anuales.
Generadores consultados por Capital, que prefirieron la reserva de su identidad, señalaron que en parte los problemas financieros de Gena se debieron a que no se ha dejado que el mercado eléctrico funcione como fue diseñado, forzando a las empresas a ofertar precios bajos en las licitaciones, con cláusulas de precios onerosos.
El problema con esto, señalaron, es que muchas veces, por lograr un contrato, las generadoras ofrecen precios que están al límite de su capacidad financiera y si tienen algún problema en sus máquinas o sus planes económicos se enfrentan a la quiebra, como le sucedió a Gena, que tiene deudas de $9,5 millones con el mercado mayorista, lo que pone en peligro al sector eléctrico del país.
La intervención de esta empresa, según la Asep, tiene la finalidad de lograr que el servicio público se siga prestando ininterrumpidamente y que se regularice su situación dentro del mercado mayorista de electricidad, conforme a lo establecido en la regulación vigente.
De acuerdo con la Asep, el interventor designado, Ángelo Arturo Severino Castrellón, procurará que la empresa haga frente a sus compromisos económicos.
El principal problema con Gena se debe a que debe generar con diesel en lugar de bunker, debido a un daño en una turbina, por lo que el precio con que ganó la licitación ahora no alcanza para cubrir sus costos, al tener que comprar energía en el mercado mayorista para poder cubrir sus contratos y generar con diesel en lugar de bunker cuya diferencia es  aproximadamente de 3 a 1.
Con toda atención nos permitimos manifestarle que dada la especial situación en la que GENA S.A. se encuentra en este momento, como consecuencia de la intervención ordenada por la ASEP, estamos preparando un comunicado de prensa con destino al público en general, razón por la cual, de momento no vemos procedente atender entrevistas particulares señalo un vocero de la empresa.
Existe la posibilidad de que el contrato que tiene Gena con Gas Natural Fenosa se dé por terminado para evitar que la empresa siga generando pérdidas.
Sobre este tema, la Asep destacó que el interventor designado deberá evaluar todas las alternativas para hacer frente a los compromisos de la empresa y tomar las acciones que sean necesarias para el cumplimiento de los objetivos dentro del marco legal.
El interventor deberá presentar a la Asep los informes y las solicitudes de autorización que correspondan. Se ha previsto un plazo de 90 días para la intervención; no obstante, el término final dependerá de las acciones que se vayan a tomar.

Buenas noticias
Pero no todo son malas noticias. Max Kelly, asesor del proyecto hidroeléctrico Bajo Frío, destacó que gracias a la licitación de septiembre del 2008 se adjudicaron contratos a varias plantas hidroeléctricas nuevas con una capacidad total de 480  megawatts, que estarían entrando en operación este año y el próximo.
Igualmente, los buenos precios del mercado de ocasión han llevado a que estén en  construcción otras plantas hidroeléctricas, con una capacidad total de 220 megawatts, que se edifican sin tener contratos.
La última licitación a largo plazo del 28 de abril, atrajo igualmente a otras nuevas plantas hidroeléctricas con una capacidad adicional de 250 megawatts.
Estas plantas esperan la adjudicación de los respectivos contratos para iniciar construcción y estar listas antes de enero del 2015.
Toda esta nueva capacidad hidroeléctrica será necesaria para remplazar las plantas térmicas existentes, que suman una capacidad instalada superior a los 800 megawatts, y para cubrir la demanda que crece a 60 megawatts nuevos cada año.
Sin embargo, los generadores todavía están intranquilos.
Aldo López, directivo de la empresa generadora del Istmo, que desarrolla la  hidroeléctrica Barro Blanco, dijo que esta sumamente preocupado, debido a que su proyecto, en el que invierten $3,5 millones por megawatt instalado, ha sido paralizado por un grupo de indígenas y en este momento no sabe si la obra podrá concluirse satisfactoriamente.
Si las protestas de los indígenas se extienden a otros proyectos y no se pudieran construir las hidroeléctricas, esta energía se tendría que reemplazar con generación térmica, lo que trastocaría la política energética del país, que hace énfasis en el uso de energías renovables, en especial la hídrica y la eólica.

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