Panamá debe abandonar el dólar estadounidense (I)

Panamá debe abandonar el dólar estadounidense (I)
Algunos economistas y estudiosos consideran que el Dilema de Triffin sigue vigente precisamente por el déficit comercial acumulado por los EE.UU. con el resto del mundo| Archivo

El dólar estadounidense circula en Panamá desde mediados del Siglo XIX cuando una empresa de Nueva York construyó el ferrocarril transístmico. El gobierno de la entonces Nueva Granada autorizó a la empresa que pagara los salarios de sus trabajadores en dólares estadounidenses al igual que el resto de sus transacciones.

Este hecho no solo integró a la economía panameña a la modernidad capitalista, sino que definió el papel de nuestro país en la economía mundial. Este papel en la división internacional del trabajo se consolidaría con la construcción del Canal.

Desde 1904 con el denominado Convenio Taft, la República de Panamá oficializa el dólar estadounidense como moneda de curso legal en el país.

Durante la mayor parte del Siglo XIX hasta principios de la década de 1930 una onza de oro se cotizaba a $20.00 la onza durante el apogeo del patrón oro. El patrón oro funcionó con bastante eficiencia hasta la Primera Guerra Mundial cuando varios países involucrados imprimieron más dinero que sus montos de reservas de oro.

Después de la guerra el sistema ya estaba minado y se manifestó en la hiperinflación alemana de 1923 y de hecho se abandona el mismo poco después del estallido de la gran depresión que afectó a Estados Unidos (EE.UU.) en 1929.

En la década de 1930 y por disposición del gobierno de los EE.UU. se elevó a $35.00 la onza y se adoptó oficialmente en los acuerdos de 1944, conocidos como Bretton Woods, que definieron al dólar estadounidense como divisa internacional de reserva junto con la libra esterlina. Después de la Segunda Guerra Mundial, EE.UU. representaban casi el 50% de la economía mundial y poseía casi el 80% de las reservas de oro del mundo.

Bretton Woods funcionó relativamente bien hasta la primera mitad de la década de 1960 cuando EE.UU., para financiar la Guerra de Vietnam, emitió mas moneda, rebasando sus reservas de oro. Esto generó una falta de confianza en el sistema y países como Francia exigieron a EE.UUU. cambiar sus reservas de dólares estadounidenses por oro y en agosto de 1971 ante esas presiones económicas, el presidente Richard Nixon decidió desvincular el anclaje del dólar al oro.

En 1974 el gobierno de EE.UU. pacto con Arabia Saudita y otras monarquías del Golfo Pérsico que se tasara el precio del petróleo en dólares estadounidenses. Los saudíes aceptaron el acuerdo con el compromiso de que EE.UU. tenía que defender el valor de su moneda en el mercado de divisas.

Derivado de lo anterior se extendió, las materias primas también comenzaron a tasarse en dólares estadounidenses, lo que aseguro una demanda permanente de esa moneda en el resto del mundo.

En principio, la desaparición del patrón oro situaba en ventaja a la economía estadounidense ya que al no tener que respaldar la impresión sus dólares con oro podían poner en marcha la máquina y fabricar billetes por apenas unos centavos, mientras que el resto de economías del mundo tenían que producir mercancías para poder hacerse con esos dólares.

El problema es que la inflación comenzó a afectar al dólar. Se calcula que solo desde el año 2000, la divisa ha perdido casi la tercera parte de su poder adquisitivo. Y desde 1913 (año de creación de la Reserva Federal), la moneda estadounidense se ha dejado casi el 96% de su poder adquisitivo.

El Dilema de Triffin
Robert Triffin (1911-1993) fue un economista belga nacionalizado estadounidense y considerado uno de los mayores eruditos en temas monetarios de su época. Por los alrededores de 1962 dio una disertación en el Congreso de EE.UU. en donde advertía que ningún país por más poderoso que fuera podía asumir la responsabilidad de emitir la moneda mundial porque condenaba su economía a generar un déficit estructural de su balanza de pagos ante la necesidad de suplir al resto del mundo de divisas para facilitar el comercio internacional.

El Dilema de Triffin se cumplió nítidamente en agosto de 1971 cuando EE.UU. desvincula el dólar del oro.

Algunos economistas y estudiosos consideran que el Dilema de Triffin sigue vigente precisamente por el déficit comercial acumulado por los EE.UU. con el resto del mundo. Muchos estiman por la razón anterior, que se debe buscar un nuevo anclaje monetario que des dolarice las relaciones económicas internacionales.

Esta posición está ganando cada vez más fuerza porque EE.UU. utiliza su condición de emisor de la moneda mundial como arma de guerra económica contra otros países aplicando sanciones y bloqueos económicos contra cerca de 20 países.

Frente a lo anterior Rusia y China e incluso la India han concertado acuerdos para utilizar sus propias divisas nacionales como medios de pagos en sus relaciones económicas y comerciales.

En el caso de Irán, ante los bloqueos de EE.UU., está decidió desvincularse del dólar estadounidense. Mientras la Unión Europea (UE) está implementando un sistema alterno al Swift, para poder comerciar con Irán, y si bien aún no lo ha aplicado ya el sistema ha sido establecido.

Contradictoriamente, el gobierno de EE.UU. adopta medidas proteccionistas contra otros países cuando precisamente al ser emisor de la moneda mundial está obligado a abrir su economía.

Esto indica que, aparte de las dificultades derivadas del Dilema de Triffin, la evolución de las tensiones geopolíticas tiende a provocar la desdolarización de la economía mundial.

En nuestra opinión el fin del dólar como divisa internacional de reserva no sería nada perjudicial para EU, sino que favorecería su recuperación económica sobre todo en el campo de la economía real.

Miguel Ángel Ramos Estrada
Economista

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