Panamá debe establecer hoja de ruta para ingresar al grupo de países con grado de inversión A

Panamá debe establecer hoja de ruta para ingresar al grupo de países con grado de inversión A
Niff 9 genera ventajas y oportunidades para el sistema financiero panameño| Violeta Villar Liste

El mundo cambia, los negocios se hacen más complejos, la era digital imprime velocidad a las comunicaciones, la tecnología financiera se encuentra en constante evolución y esta transformación acelerada obliga al regulador a no quedarse atrás.

Arturo Carvajal, socio de KPMG en Panamá y experto en temas de riesgo, explicó que el país se encuentra inmerso en esta misma dinámica acelerada “porque su centro financiero debe competir con otros centros financieros” en igualdad o en mejores condiciones.

Un ejemplo que trae a la mesa,  es la regulación a través del Comité de Basilea.

Después de 30 años de evolución, es en diciembre de 2017 cuando se habla de las “reformas finales” de Basilea IIII.

“¿Por qué estos cambios sobre cambios?”, se pregunta Carvajal, quien responde: “La competitividad provoca mayor creatividad y eficiencia en los negocios y esto implica que el regulador deba estar a tono”.

¿Cuál es la experiencia en el caso de Basilea IIII?
-En un estudio de competitividad elaborado por KMPG en 2018, se demuestra que el centro financiero de Panamá, en comparación con otros de la región, está muy avanzado en materia de Basilea y en línea con lo que dictan los centros internacionales.

“El punto es ser más competitivos y esto significa trabajar en una serie de retos como ver en la regulación una oportunidad. Un factor importante de Panamá es que cumple con las Normas Internacionales de Información Financiera (Niif y Ifrs, por sus siglas en inglés)”.

-¿Qué presión regulatoria se le origina a Panamá en el contexto de  nuevas relaciones internacionales?
-La principal presión regulatoria es seguir y consolidar el centro financiero con indicadores de solvencia, transparencia y alto grado de liquidez.

“En esa línea, la clave para ser un centro competitivo de primer nivel es que no solo sea un hub financiero, sino un centro integral de generación de negocios.

“Esto significa integrar a los sectores financiero, marítimo, logístico y de transporte (local, aéreo e incluso ferroviario) y el Canal de Panamá y así lograr la convergencia de los distintos jugadores para el desarrollo de un mercado de capitales profundos. Muchos inversionistas extranjeros me dicen: Vemos a Panamá como un hub para hacer negocios hacia Latinoamérica porque su conectividad, ubicación geográfica y sustancia económica no la tienen otros centros o países.

“Como consultores, luego de comparar varios centros financieros y entrevistar a inversionistas, empresarios y banqueros, observamos que están convencidos de ver a Panamá como el centro para radicarse y establecerse con un concepto que se llama Centro Compartido de Servicios o Share Services Center en inglés (permite optimizar los procesos y los servicios desde un centro geográfico para dar servicios a otras unidades de negocio, rentabilizando y minimizando costos).

Panamá tiene otra ventaja: Es un centro financiero que genera y presenta sustancia económica, es decir, tiene jugadores, instituciones, regulaciones, presencia física y es transparente”.

-¿Cómo debe Panamá aprovechar esta ventaja competitiva?
-Panamá debe trabajar en una hoja de ruta formal y establecida para pasar de su calificación BBB con perspectiva estable, al grupo de los A (en la región solo Chile tiene grado de calificación A (por S&P, Moody´s y Fitch) y Perú y México calificados por Moody’s). Al entrar a este grupo, la Inversión Extranjera Directa (IED) observa de una manera distinta y son innumerables los focos de competitividad.

-¿Qué otros aspectos positivos implica estar en este “grupo de los A”?
-El centro financiero de Panamá  tiene un costo de fondeo más económico que otros centros, sin embargo, al pasar al grupo de los A como grado de inversión, se reduce aún más el costo de riesgo del crédito, por ende, el financiamiento a menor costo y será un centro financiero más atrayente para  bancos, inversionistas, clientes y depositantes.

-¿En esta perspectiva cómo mejorarían los costos implícitos en la regulación?
-Si vamos en la línea de ser más competitivos y situarnos en el grupo de los A, además, de  tener sustancia económica como centro financiero, se presentan una serie de alternativas en donde la relación beneficio versus costo de oportunidad será mayor en Panamá.

“Del lado regulatorio, ser parte del grupo de los A con grado de inversión, no implica mayor flexibilidad en el cumplimiento, pero permite que ante mayores volúmenes de negocios y mejora de la eficiencia, el costo de regulación sea más óptimo”.

¿Qué otras condiciones debe vigilar Panamá para escalar al grupo de los A?
-Mantenerse fuera de las listas negativas multilaterales (Ocde, Gafi) e implementar programas de promoción internacional del compromiso y capacidad de Panamá con la transparencia, el cumplimiento de la Ley y la lucha contra el delito y blanqueo de capitales.

“Además, consolidación fiscal consistente con una trayectoria descendente de la deuda pública y disciplina fiscal, entre otras”.

-¿Cómo se vincula este diagnóstico con los desafíos de la banca panameña ante la implementación de las normas internacionales de contabilidad?
-El centro financiero de Panamá tiene ahora el desafío de entender para mantener o mejorar su competitividad, la adecuada implementación de las normas internacionales de información financiera que en el caso particular de la Niff 9 presenta una serie de oportunidades de cómo administrar la gestión comercial y los activos de créditos, frente al posible deterioro de riesgo de crédito.

La Niff 9 afecta tanto a las instituciones financieras como a las corporativas, pero tiene más impacto en los bancos.

“Esta Norma tiene varios capítulos, pero para ejemplificar su importancia nos vamos a concentrar en el deterioro que no es otra cosa que la pérdida de capacidad de pago de un deudor que afecta la calidad de los activos de una entidad que otorga un crédito.

“La persona o la institución pueden ser muy solventes al inicio, pero a través del tiempo se deteriora porque ciertos factores desmejoran”.

¿Cuál es la diferencia sustancial al momento de medir el deterioro?
-Con el cambio de la norma a partir de la NIC 39 que medía en función de la historia o pérdida incurrida. Con la Niff 9 se orienta hacia adelante y no hacia atrás a efectos de medir las probables pérdidas esperadas.

“En esa línea se debe analizar al deudor, ver su capacidad de pago, por consiguiente sus factores de riesgos de crédito basado en la historia, pero con capacidad predictiva para determinar el evento posible de incumplimiento o default y, por ende, reconocer hoy esa pérdida futura medida a valor presente”.

-¿Qué ha implicado en el  caso de Panamá?
-Al 31 de diciembre de 2018 el sistema financiero de Panamá, de acuerdo con cifras de la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP), debió aumentar sus reservas en 34% en promedio comparado con el 2017, medido con la NIC 39.

“De igual modo, la Niff 9 obliga a hacer reserva dependiendo en qué punto del ciclo de la economía nos encontramos. Quiere decir que la pérdida esperada por deterioro se debe ajustar por el efecto posible que puede tener el ciclo de la economía en los periodos futuros. Por consiguiente, las áreas o sectores de la economía en donde una institución financiera mantenga créditos tendrán efectos potenciales en la determinación de las reservas de crédito por Niff 9.

¿Cómo puede la banca mantener su nivel de competitividad con este cambio contable?
-La Niff 9 está obligando e incentivando a la banca a alinear su modelo de negocios al nivel de riesgo de crédito y, por ende, a los ámbitos comerciales.

-¿Ayuda este cambio a la banca a volverse más eficiente?
-Por tradición el centro bancario en Panamá, a efectos de cotizar o determinar la tasa de interés para prestar, miraba qué estaba haciendo el sistema.

Hoy día se puede ver qué está haciendo la competencia, pero es fundamental analizar, en función del riesgo de crédito y costo de la reserva, si realmente es rentable otorgar el crédito.

En esta línea, la Niff 9, si la entiendo y la uso alineando el plan comercial, de riesgo y de negocios, la vuelvo a mi favor y esta presión contable la transformo en una ventaja competitiva.

“La Niff no es una camisa de fuerza contable. Es un medio para hacer más eficientes los negocios y mejorar el margen de intermediación financiera, por lo que debo segmentar y reestructurar mejor mi modelo de negocios”.

-¿La Niff 9 está obligando a la banca a cuidar su nivel de reserva y a verla como aliada del negocio?
-Hay lecciones aprendidas: Debo entender cómo se comporta mi cliente y aprender a calificar a mi cliente de acuerdo con el riesgo. 

De alguna manera esta necesidad obliga a acudir a la arquitectura de datos y la Inteligencia Artificial (para ver cómo se comporta hoy y cómo se puede desempeñar mañana) y recurrir a una especialidad todavía incipiente que son los científicos de datos.

Otro cambio fundamental es que ahora los clientes no se pueden calificar en función de la mora, sino basado en riesgos”.

Violeta Villar Liste
[email protected]
Capital Financiero

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