Panamá desaprovecha potencial de industria forestal

Panamá desaprovecha potencial de industria forestal

La reforestación comercial requiere mayores incentivos para su desarrollo

La reforestación en Panamá tiene ya 20 años de historia. Una historia que se inició con la Ley 24 de 1992, que establece una serie de incentivos para  facilitar su desarrollo y que luego fue modificada mediante la Ley 6 de 2005. Este marco legal dado como resultado la siembra de árboles maderables de diversas especies en cerca de 80.000 hectáreas (HA) de terrenos degradados, que junto a las 20.000 HA de bosques naturales que han sido sometidos a un manejo forestal, han permitido al país exportar productos de madera por $23 millones al año.
Sin embargo, estas cifras no reflejan verazmente todo el potencial de desarrollo que la industria forestal puede tener en un país como Panamá, que debido a la deforestación cuenta en la actualidad con un total de 2 millones de HA de terrenos degradados, cuya reforestación no solo requiere de una inversión que supera los $3 millones por cada 10.000 HA, sino que también podría convertirlo en un imán para la industria agroforestal mundial, elevando su capacidad de exportación de productos de madera a unos $656,0 millones por año.

Realidad y oportunidad
Panamá ha ido perdiendo gran parte de la superficie de bosques naturales a tasas significativas en las últimas dos décadas.
La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en su informe FRA 2010, reportó que en el año 1990 el país contaba con una cobertura boscosa de 3,79 millones de HA, en el año 2000 ésta se redujo a 3,37 millones de HA, en 2005 el decrecimiento continuó a 3,31 millones de HA, hasta que en 2010 la cifra se situó en 3,25 millones de HA.
Esto significa que en los 20 años de análisis se perdieron 540.000 HA y se estima que las tierras degradadas, incluyendo las que se intervinieron irracionalmente antes del año 1990, suman 2 millones de HA.
Mientras tanto la superficie reforestada, conforme a datos de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), hasta el año 2009 apenas logró generar cerca de 80.000 HA, correspondiendo únicamente al 14% de lo que se destruyó.
En la misma lógica, al año 2008 tan sólo 20.000 HA habían sido sometidas a manejo forestal en bosques naturales, lo cual representa únicamente el 5,7% de la superficie potencial para manejo forestal, que se calcula en 350.000 HA.
El problema es que en este momento el sector forestal carece de una estructura legal que ofrezca incentivos que faciliten o atraigan la inversión en proyectos de reforestación.

Potencial de negocios
Un estudio reciente elaborado por la Agencia de Cooperación de Estados Unidos (Usaid, por sus siglas en inglés) para evaluar el potencial económico de la reforestación con fines comerciales en Panamá, destacó que en un escenario en el que se intervinieran tan solo 200.000 de los 2 millones de HA de terrenos degradados que existen en el país, a razón de 10.000 HA por año y por un espacio de 20 años, se requeriría una inversión acumulada menor de $ 3,065 millones.
El estudio indica que tan solo reforestando 200.000 HA el Estado panameño recibiría ingresos valorados en $1.164 millones en un período de 20 años, como resultado de los distintos impuestos que pagarían las empresas involucradas en esta actividad, por un lado, así como por los proveedores de bienes y servicios de empresas y contratistas panameños.
Esto significa que por cada $100 invertidos en reforestación, $37,90 van a parar a las arcas estatales.
Otro elemento importante a tomar en cuenta al evaluar el potencial de la industria forestal es el empleo, pues el análisis de la Usaid indica que tan sólo al reforestar 200.000 HA de tierras degradadas se generarían en el país unos 288.000 puestos de trabajo, 50.000 permanentes y 238.000 temporales, la mayoría de ellos en las zonas rurales del país.
Finalmente se estima que una vez se inicie el proceso de aprovechamiento de esas 200.000 HA  reforestadas, a partir del año 20 y hasta el año 40,  las exportaciones de productos forestales se elevarán a $656 millones al año, 2.852,2% más que los $23 millones que se exportan en la actualidad.

Se requieren incentivos
y financiamiento
No obstante, para Marisa Vallarino, presidenta de la Asociación Nacional de Reforestadores y afines de Panamá (Anarap), para poder aprovechar todo el potencial económico, social y ambiental que le puede ofrece al país el desarrollo de la industria forestal se requiere una serie de ajustes a las normas existentes, de forma que se establezcan los incentivos que se necesitan para poder promover adecuadamente una actividad que implica una fuerte de inversión inicial de capital y cuyas ganancias se ven a muy largo plazo.
Destacó que a pesar de la falta de incentivos adecuados los reforestadores panameños han logrado desarrollar cerca de 80.000 HA, pero eso es apenas una muestra de lo que se puede hacer en el país, ya que en la actualidad existen 2 millones de HA de suelos degradados que podría ser reforestados e incorporados a la economía nacional.
Vallarino considera que para lograr esto se necesita que el Estado sea socio de la industria forestal auto sustentable, tal como ha ocurrido en otros países de la región como Chile, Colombia, Guatemala o Ecuador, en donde se han ofrecido incentivos a la reforestación con fines comerciales entendiendo que esta actividad no solo genera beneficios económicos, sino también sociales y ambientales, ya que su desarrollo generaría miles de empleos y reduciría la tala ilegal de los bosques naturales.
Indicó que esta falta de incentivos ha significado que exista poco o ningún interés de la banca local, privada y estatal, por respaldar proyectos de reforestación, considerando que se trata de una inversión en la que los frutos económicos solo se pueden ver a largo plazo.
Para superar esta situación, la Anarap ha sometido a la consideración de la Asamblea Legislativa un proyecto de ley que contempla el establecimiento de diversos incentivos para promover el desarrollo de la reforestación con fines comerciales en el país y la construcción de una verdadera industria local que pueda darle valor agregado a la madera que el país pueda generar.
Entre estos incentivos económicos para potenciar el manejo sostenible de bosques naturales, se prevé reconocer desde el 50% del costo neto invertido en la construcción de caminos y puentes de acceso para las áreas de manejo forestal, hasta  el 50% del costo de regencia forestal y procesos de certificación forestal voluntaria de carácter internacional (Ver recuadro: Incentivos contenidos en el proyecto de Ley).
Igualmente se solicita el financiamiento del 80% del costo total del proyecto para los tres primeros años, que será otorgado al beneficiario mediante Certificados de Incentivo Forestal (CIF), no reembolsable, distribuido de acuerdo con las necesidades anuales.
A juicio de Vallarino, con estos incentivos, Panamá podría convertirse en un destino ideal para las empresas multinacionales dedicadas a la manufactura de productos de madera, ya que además de contar con  la materia prima que requieren,  podrían aprovechar las facilidades logísticas del país para reducir los costos de envío de sus mercancías a sus mercados objetivo.

Reacciones
Para el dirigente conservacionista Olmedo Carrasquilla, no hay dudas de que el país requiere desarrollar un programa de reforestación con fines comerciales para evitar la tala indiscriminada de los bosques naturales que se registra en la actualidad.
Admitió que esta actividad requiere algún nivel de apoyo o incentivo por parte del Estado; sin embargo, advirtió que igualmente debe ser supervisada para que ofrezca al país otros beneficios.
En este sentido mencionó la necesidad de establecer la obligación de utilizar variedades nacionales en los proyectos de reforestación comercial, de forma que durante su etapa de desarrollo esas plantaciones puedan sustentar la biodiversidad del país, ya que el uso de variedades exóticas como la Teca afecta negativamente a las especies locales. (Ver recuadro: Diversos beneficios…)
Zorel Morales, director ejecutivo de la Cámara Minera de Panamá, destacó que en países como Nueva Zelanda, con grandes bosques naturales, la reforestación con fines comerciales ha jugado un papel importante en la conservación ambiental al permitirle al país contar con una industria forestal sin tener que sacrificar sus riquezas naturales.
A su juicio, esto pone en evidencia que un país que está perdiendo a pasos agigantados sus bosques naturales debido a la constante extensión de las fronteras agrícolas y ganaderas, puede utilizar la reforestación de suelos degradados como un instrumento para desarrollar una actividad forestal auto sustentable.
Por su parte, el administrador general de la Anam, Silvano Vergara, admite que el desarrollo de proyectos de reforestación con fines comerciales es vital para proteger el patrimonio forestal de Panamá, por lo que es necesario establecer incentivos que faciliten el desarrollo de esta actividad a gran escala; sin embargo, advirtió que este tipo de normas, que afecta las recaudaciones fiscales, son de competencia exclusiva del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
Igualmente explicó que si bien en el país existen 2 millones de HA de tierras degradadas, eso no significa que se puedan reforestar en su totalidad, porque muchos de esos terrenos se encuentran en comarcas indígenas o fincas privadas, lo que puede dificultar su desarrollo forestal.
A este respecto recordó que en la ejecución del proyecto de reforestación de la cuenca del río La Villa, en la provincia de Los Santos, se ha tenido que ofrecer pasto mejorado y otros insumos agrícolas a los propietarios de los terrenos colindantes a esa fuente hídrica, para lograr que accedieran a permitir que se sembraran árboles en las áreas más cercanas al cuerpo de agua.
Finalmente, insistió en que su despacho apoya los esfuerzos de la Anarap para lograr que se establezcan nuevos incentivos para promover la reforestación, siempre que se establezcan igualmente los controles para que no se registre un mal uso de estos beneficios, que fue precisamente lo que llevó a su eliminación en la Ley 6 de 2005.

Hitler Cigarruista
hcigarruista@capital.com.pa
Capital Financiero

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