Panamá en riesgo de sobrecalentamiento

Panamá en riesgo de sobrecalentamiento

Hitler Cigarruista

Capital

 

 

La economía panameña lleva años creciendo a ritmos importantes. Al punto que entre los años 2005 y 2008 el Producto Interno Bruto (PIB) registró tasas de crecimiento de entre 7,2% y 12,1% y que en 2009, cuando la mayoría de las economías del mundo y de América Latina entraron en recesión, el país creció a un ritmo de 3,2%.
Esta tendencia positiva no sólo se mantuvo en 2010, sino que además se volvió a acelerar al punto que el crecimiento del PIB se elevó a 7,5%, y según las previsiones  de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) Panamá será uno de los tres países que más crecerá en la región en 2011, con una tasa de 7,5%.
Por su parte, BBVA Research, que recientemente ajustó sus proyecciones de crecimiento de América Latina de 4,4% a 4,6%, vaticinó que Panamá será este año el segundo país con mayor crecimiento del PIB de la región, con 7%, siendo superado únicamente por Perú, que crecerá entorno al 7,1%.
Y más recientemente, el Fondo Monetario Internacional (FMI), en la última edición de su estudio Perspectivas Económicas: Las Américas, fijó en 7,4% su proyección del crecimiento económico panameño para el 2011.
Sin embargo, estos sobresalientes niveles de crecimiento han traído consigo fenómenos antes desconocidos para los panameños, como altas tasas de inflación, incremento del precio de los productos de primera necesidad y una creciente escasez de mano de obra, especialmente de personas calificadas para satisfacer la demanda de trabajadores de aquellos sectores que se han convertido en motores de la economía, lo que ha comenzado a generar un debate entre los economistas y analistas económicos entorno a  la posibilidad de que Panamá experimente un sobrecalentamiento de la economía.
De hecho, entre los años 2005 y 2008 la tasa de crecimiento del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que es el indicador que permite medir en alguna medida la inflación en el país, debido a que el mismo carece de moneda propia y utiliza el dólar como moneda de curso legal, se movió al alza siguiendo el desempeño de la economía al registrar una tasa de crecimiento de entre 2,9% y 8,7%.
Y aunque en 2009 la misma se ubicó en 2,4%, tan pronto la economía volvió a crecer por encima de 7% en 2010, el IPC también se aceleró hasta ubicarse en 3,5% .
Uno de los principales componentes de ese crecimiento fue el IPC de Alimentos y Bebidas, el cual pasó de 106 puntos en 2005 a 143,4 puntos en 2010, lo que significó una variación de 37,4 puntos o 35,3%.
Otro indicador que ha evolucionado positivamente gracias al desempeño de la economía es el empleo.
Por ejemplo, el porcentaje de la Población Económicamente Activa (PEA) desocupada pasó de 10,3% en 2005 a 6,8% en 2010, mientras que el desempleo total se ubicó en agosto de 2009 en 6,6% y en agosto de 2010 se ubicó en 6,5%.
Pero hay que tener presente que el desempleo abierto se ubicó en 2010 en 4,5% , lo que  supone que el país está técnicamente en pleno empleo, según la mayoría de los organismos internacionales dedicados a desarrollar análisis económicos, como Cepal y el FMI.
El pleno empleo se registra cuando la población desempleadas no supera el 5%, lo que implica que las personas sin empleo son aquellas que están en movimiento dentro del mercado laboral, pasando de un trabajo a otro, lo que también es definido como desempleo friccional.

El caso de China
Los economistas Elda Molina Díaz y Eduardo Regalado Florido, en su artículo Recalentamiento de la economía china, señalan que en un momento en el que la mayoría de los países más desarrollados están haciendo frente a una fase de desaceleración de su crecimiento económico, China está afrontando un desafío opuesto; es decir, el de enfriar una economía que crece a un ritmo demasiado fuerte, debido a que en determinadas etapas, el crecimiento ha sido desmedido, ocasionando efectos perversos en la dinámica del país.
De hecho, Beijing reportó recientemente que el PIB chino creció a una tasa de 9,7% durante el primer trimestre del año, respecto al mismo período del año anterior, lo que significó un mayor crecimiento al pronosticado.
Este resultado representó un aumento de 2,1% respecto al último trimestre de 2010 desde el segundo trimestre del año pasado. Por otro lado, el IPC del país asiático creció 5,4%, siendo la mayor tasa desde febrero de 2005, cuando esta llegó al 3,9%.
Estos eventos aumentaron la probabilidad de que las autoridades chinas respondan con un aumento de las tasas de interés para evitar que un alto crecimiento económico derive en un sobrecalentamiento de la economía.
Los datos que arroja China muestran una constante presión inflacionaria sustentada en los altos niveles de crecimiento y liquidez del país. Algo similar a lo que se anticipa ya para algunos países de América Latina.

Amenaza regional
Para algunos analistas la conjunción de todos estos factores nos  coloca a las puertas de un fenómeno económico del que poco se había hablado hasta ahora en América Latina, el sobrecalentamiento de la economía, que se refleja en un incremento significativo de la inflación.
De hecho las proyecciones del FMI para Panamá indican que en el año 2011, con un crecimiento de 7,4%, la inflación en el país se ubicará en 4,4%.  (Ver recuadro: Proyecciones de crecimiento del PIB y la inflación)
Joaquín Vial, economista jefe de BBVA Research para América del Sur, advirtió a Capital que el crecimiento de la economía y del empleo que registran Panamá y otros países de América Latina como Chile, Perú, Colombia, Brasil y Uruguay, se verá amenazado por el sobrecalentamiento de las economías.
Según él, esto se debe a que el crecimiento de América Latina estará impulsado por el fuerte dinamismo de la demanda interna, especialmente de la inversión en capital fijo, que aumentará casi un 8% para el conjunto de la región, aunque en los países mencionados se proyectan crecimientos de dos dígitos para esta variable (entre 10% y 15%).
Panamá está creciendo muy rápido, lo que es bueno, pero la demanda interna está creciendo mucho más que el PIB, una demanda que es impulsada por un fuerte aumento de la inversión, inversión donde un fuerte componente son los planes  inversión del Gobierno y el proyecto de la ampliación del Canal. Y el déficit de cuenta corriente, que ya está superando el 7% del PIB, plantea una preocupación, ya que hoy día esa inversión está financiada por Inversión Extranjera Directa y el Canal, pero si cambian las cosas Panamá podría verse muy expuesta por el lado de las cuentas externas, enfatizó.
El economista jefe del BBVA, al igual que lo hiciera recientemente el FMI en su última visita al país, recomienda para enfrentar esa situación pausar la inversión pública.
Para el economista David Saied, el sobrecalentamiento no es un fenómeno que amenaza el crecimiento de la economía panameña sino que ya la está afectando y es producto del exceso de gasto publico, especialmente del gasto por deuda.
Una forma de frenar esto es bajando el inmenso gasto público, generar superavits y pagar deuda externa, sacando así el dinero de circulacion de Panamá y reduciendo la oferta de dinero, señaló Saied.

Opiniones encontradas
El también economista Diego Quijano advirtió que si por crecimiento económico entendemos más producción, más bienes y servicios, de mejor calidad, en una sociedad, mientras más cosas haya de algo, menos deberían costar.
A su juicio, la causa del aumento en los precios de ciertos productos no se debe al crecimiento económico, hay que buscarla en otro lado.
Por ejemplo, si el PIB mundial sigue estando por debajo del que se alcanzó antes de la crisis, la demanda no ha aumentado significativamente entonces. En este contexto, se pregunta, ¿cómo es que el precio del petróleo y las materias primas ha subido tanto?
La razón se encuentra en la enorme expansión monetaria que han gestado los principales bancos centrales del planeta: La Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco de Japón, el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra… Siguiendo la idea de la ley de oferta y demanda, a mayor cantidad de moneda, menos valdrá esa moneda; es decir, podrás comprar menos con esa moneda, enfatizó Quijano.
Irene Giménez, socia de la firma Goethals Consulting Corp., considera que el incremento en los precios de los productos y servicios que  experimenta el país no se debe al sector privado, sino a que el gobierno está interviniendo la economía afectando toda su estructura productiva.
Esta distorsión de precios relativos es cuando se impulsa la economía a través del gobierno, ya sea creando moneda, interviniendo mediante emisión en mercados de capitales, especulando con encajes monetarios, en fin, son medidas de política monetaria estricta, todas atribuibles al gobierno, pero como deben encontrar otro culpable fuera de ellos mismos entonces definen inflación como aumento general de precios, y así tienen para cargarle la culpa al sector privado y eximirse, destacó Giménez.
Sin embargo, el economista Víctor Herrera Ballesteros considera que es normal que los fuertes crecimientos traigan consigo sobrecalentamiento de la economía, ante el incremento en la demanda agregada y cuando la oferta crece a un paso más lento que esa demanda.

El problema es que, bajo la estructura macroeconómica actual, dicho crecimiento se concentra sectorialmente en las ramas de actividad más modernas, las cuales regionalmente se concentran en Panamá y Colón.
Esta realidad estructural hace que los frutos del crecimiento económico se distribuyan de manera desigual y que en consecuencia la dinámica laboral también responda al mismo modelo. Existe un dualismo estructural, es decir, la coexistencia de un sector moderno y uno tradicional (actividades del sector primario), con bajo perfil de capital humano y por ende bajos salarios y menor participación en la riqueza nacional, acotó Herrera.
Pero contrario a quienes plantean contener el gasto público para frenar la inflación, Herrera propone seguir manteniendo y expandiendo el gasto público, con miras a garantizar el empleo y la capacidad de consumo de la población, aunque siga habiendo inflación.
No obstante, advirtió que esto sí exige focalizar adecuadamente el gasto público y no aplicar incrementos impositivos innecesarios a la población, dado que los impuestos, sobre todo al consumo, también elevan los precios.
El viceministro de Economía, Frank De Lima, descartó que Panamá esté en riesgo de experimentar a corto plazo el fenómeno de sobrecalentamiento, ya que los elementos que están impulsando la inflación no son el crecimiento económico sino el incremento de los precios del petróleo y sus derivados, así como de otras materias primas como maíz, soya y arroz, lo que indica que en gran medida el aumento de los precios responde a un componente importado.
No obstante, admitió que hay que ver cuál es el comportamiento de la economía este y el próximo año, así como cuál será el aumento del salario mínimo, para ver qué podría pasar con la demanda interna, aunque recordó que en el 2010 entró en vigencia un aumento de salario base de $76,00 y no se registró un impacto inflacionario drástico, lo que demuestra que ese fenómeno responde a factores externos y no internos.

Más informaciones

Comente la noticia