Panamá formará parte de plan piloto para tributar en la economía digital

Panamá formará parte de plan piloto para tributar en la economía digital
Tributar en la economía digital genera poderosos dilemasPixabay

La República de Panamá formará parte de un plan piloto, impulsado por el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (Ciat), que permita a los países adecuarse de manera más expedita a las reglas globales en relación con la tributación en la economía digital.

Publio De Gracia, director general de la Dirección General de Ingresos (DGI) del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), hizo el anuncio en el contexto del foro virtual, “Perspectivas de Tributación de la Economía Digital: ¿Habrá consenso?”, organizado por Capital Financiero, el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), con sede en Ciudad del Saber (CDS) y Connectax (puede ver la presentación completa en el sitio web de Capital Financiero).

 

Publio De Gracia, director de la DGI

El evento se desarrolló sobre la base del dilema que genera el debate de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), de lograr consenso con respecto a la distribución de los ingresos tributarios de la economía digital, a lo cual se agrega la necesidad de los gobiernos de obtener más ingresos, pero también una circunstancia que hace complejo tomar decisiones: lo digital, en tiempos de pandemia, ha sido una “tabla de salvación” para muchos negocios.

Raúl Zambrano, director de asistencia técnica del Ciat, detalló, al ampliar la participación de Panamá en este plan piloto, que en concreto están gestionando una herramienta para apoyar a ciertos países a cobrar los impuestos indirectos de aquellas empresas que realizan actividades en el exterior, sea realizando la gestión en la nube o en el data center de la administración tributaria.

El plan piloto al cual se integrará Panamá se enfoca de manera principal en el pago del Impuesto de  Transferencia de Bienes Muebles y Servicios (Itbms), que además de permitirle obtener recursos, posicionará al país en el contexto internacional.

Zambrano recordó que el Itbms en la economía digital debe funcionar, por ejemplo, cuando se contrata un curso de cocina en línea, un servicio de datos en el exterior o se compra un producto, actividades “que deberían estar gravadas y el Estado panameño no está cobrando”.

De Gracia reconoció que no es justo para una empresa (física) pagar más impuestos que otra (digital) “esto nos impulsa y obliga a una discusión amplia”, dijo.

El director de la DGI explicó que en diciembre de 2019, junto con otros administradores tributarios, participaron por invitación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Ciat en un encuentro celebrado en Washington (Estados Unidos), que abordó cómo la Ocde, el Banco Mundial (BM), el Bid y el Ciat, trabajan en el desarrollo de guías y prácticas para facilitar a los países de la región la recaudación del Itbms por ventas asociadas al comercio electrónico.

De Gracia reconoció que la pandemia ha acelerado la discusión con respecto a lo digital, pero también se debe analizar “con mente tibia” la situación ante la realidad de actores técnicos y políticos.

Comentó que hay variadas discusiones, tanto en Europa con la tasa Google, como en Estados Unidos que está más volcado a proteger a los protagonistas de la economía digital.

Reiteró que es necesario lograr un “campo nivelado” y seguridad jurídica,  justo para evitar que una tienda establecida en un centro comercial panameño, obligada a pagar arriendo y planilla, deba además tributar de manera distinta a quien opera en digital.

Aclaró que la idea no es crear nuevos impuestos y sí recaudarlos de manera eficiente, “sin poner la carga en los contribuyentes”.

Por otra parte, expresó que es interés del Gobierno respaldar la economía digital panameña porque también significa apoyar al emprendedor panameño, en “esta nueva normalidad” que espera sea “una mejor normalidad”.

Dilema tributario

Reynaldo Díaz, asesor comercial y fiscal de experiencia internacional y quien actuó como moderador de este debate virtual, destacó la importancia de Connectax como plataforma que hace posible el encuentro de profesionales en el área tributaria internacional y procura el diálogo y la mayor difusión sobre estos temas. En este caso, subrayó, la tributación digital abre varios escenarios ante el dilema planteado por Ocde.

Betty Andrade, investigadora y asociada de IBFD, autoridad mundial en materia de impuestos transfronterizos, dijo que está planteado un dilema: La necesidad de los Estados de tener más ingresos, pero por otro lado no ahogar al sector económico a raíz de la pandemia.

“Tenemos sectores muy vulnerables como el turismo que fue el más sufrió con la pandemia; otros en proceso de migración a convertirse en negocios digitales y los que salieron fortalecidos porque ya empleaban este tipo de recursos”.

Recordó que la Ocde trabaja en proyectos para regular la economía digital y el organismo espera, a finales de 2020, exista decisión sobre un acuerdo desde el cual se trabaja desde hace cinco años.

Estados Unidos, destaca la especialista, no está muy de acuerdo porque teme ahogar a este sector económico, mientras el sector académico razona: Es “un paño caliente” porque la llegada de nuevas redes o plataformas pueden cambiar el escenario y llevar a cambios a la norma tributaria.

La Ocde, detalló la especialista, habla de dos pilares:

Pilar 1. De acuerdo con este pilar, de manera general, los mercados y las jurisdicciones tendrían derecho de recibir una parte de los ingresos asociados a la tributación de la economía digital. En palabras sencillas el acuerdo procura que todos los actores de la renta de la economía digital se lleven una parte.

Pilar 2. Que todos los Estados graven algún porcentaje determinado, es decir, un monto mínimo, y si un Estado grava por debajo de ese mínimo, el país de la residencia del negocio tributario tributará el diferencial.

Andrade señala que los partidarios del Pilar 2 dicen que esto evitaría la competencia entre los Estados, pero, advierte, también podrían acabar los incentivos.

La experta razona que la mayoría de los países en desarrollo no forman parte de la Ocde de allí que se genera la preocupación de anular la soberanía fiscal.

Considera que el panorama apunta a la dificultad de encontrar consensos y los Estados podrían adoptar medidas unilaterales, a menos que los impuestos a los servicios digitales estén amparados en los convenios que evitan la doble tributación.

“Puede ser una hecatombe para las grandes empresas digitales”, reconoció, así como se inclina por una tributación “justa pero adecuada”.

José Luis Galíndez, socio de Galíndez, Medrano y Asociados, recordó que la Ocde aborda los retos de la economía digital como parte de su proyecto de lucha contra la Erosión de la base imponible y traslado de beneficios (Beps, en inglés).

Señala que esta nueva manera de gravar cambia lo que hemos hecho en los últimos 100 años.

En esencia, “donde exista sustancia habrá tributación y donde no, doble tributación”.

Con la crisis del COVID-19, reflexionó Galíndez, se hace necesaria la adaptación de la tributación latinoamericana a los modelos de negocios digitales y, en particular, llegar a un consenso sobre el estándar de la tributación de la economía digital, con la finalidad de aumentar los ingresos tributarios necesarios para la implementación de políticas públicas inclusivas.

Klaus Bieberach, socio fundador de Bieberach & Co., reflexionó que “tomar medidas similares de un país a otro puede generar una ralentización del desarrollo de la economía digital y no es lo que queremos”.

Esta pandemia, afirmó, le ha dejado mejor posición a quienes se han apalancado en la tecnología y es un salvavidas para muchos negocios al momento de continuar en tiempos inciertos.

Afirmó que hay una tendencia global a respetar la soberanía tributaria y es partidario, ante la ausencia de un criterio definitivo en temas de tributación digital, en hacer énfasis en la sustancia, “en tener gente, equipo y personas que toman decisiones”.

El 18 de junio, Ángel Gurría, secretario general de la Ocde, exhortó a los miembros del Marco Inclusivo a “seguir comprometidos en la negociación hacia el objetivo de alcanzar una solución global” a los desafíos fiscales derivados de la digitalización.

En palabras de Ocde, el Pilar 1 está diseñado “para reasignar algunos derechos de tributación a jurisdicciones de mercado, independientemente de la presencia física. También aportaría una pequeña ganancia en los ingresos fiscales para la mayoría de las jurisdicciones.  Conforme al Pilar Uno, se espera que las economías de ingresos bajos y medios obtengan relativamente más ingresos que las economías avanzadas”.

El Pilar 2, “podría recaudar una cantidad importante de ingresos fiscales adicionales” y se reduce “los diferenciales de la tasa fiscal entre jurisdicciones”.

En ausencia de una solución multilateral, dijo Gurría, más países tomarán medidas unilaterales con riesgo de disputas fiscales y tensiones comerciales.

Violeta Villar Liste
violeta.villar@capital.com.pa
Capital Financiero

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