Panamá logra alcanzar la meta del hambre

Se redujo su prevalencia del 26,4% al 9,5%

DSC00038

Panamá es uno de los 17 países de América Latina y el Caribe que lograron alcanzar la meta del hambre de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), según la última publicación de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), El Panorama de la Inseguridad Alimentaria en América Latina y el Caribe.

Según la FAO, entre 1990-92 y 2014-16, Panamá redujo su prevalencia de hambre del 26,4% al 9,5%, alcanzando la meta de disminuir a menos de la mitad el porcentaje de población subalimentada y logrando la meta del hambre de los ODM.

Junto con Panamá, Costa Rica, Cuba, México, Nicaragua y República Dominicana forman parte de los 17 países de la región que lograron la meta del hambre.

El avance de América Central, sin embargo, fue menor ya que la subregión logró reducir el número total de personas subalimentadas de 12,6 millones en 1990-92 a 11,4 millones de personas en 2014-16, una caída del 10,7% al 6,6% de la población, logrando un avance de 77% hacia la meta del hambre de los ODM.

Ignacio Rivera, coordinador de la Oficina Subregional de la FAO para Mesoamérica, explicó que los avances logrados son importantes, pero la reducción del hambre en términos absolutos se ha estancado desde 2013.

En Panamá, los datos del VII Censo de talla de escolares de 2013 muestran mayores prevalencias de desnutrición crónica en las comarcas Guna Yala (61%) y Ngäbe Buglé (53%),  lo que, según Rivera, evidencia un desequilibro que hay que corregir entre territorios y grupos de población.

Para alcanzar la meta del hambre, en Panamá se desarrolló un proyecto piloto sobre la seguridad alimentaria y nutricional en ocho comunidades indígenas de las comarcas Guna Yala y Ngäbe Buglé, durante dos años, donde se probó con éxito una metodología innovadora de trabajo.

Los productores de ambas comarcas recibieron asistencia técnica, capacitaciones en nutrición, gestión comercial, investigación agrícola y otros servicios relacionados, lo que generó un compromiso de ambas partes, los agricultores observaron los beneficios y tomaron la decisión de adoptar las tecnologías ofrecidas y las entidades gubernamentales asumieron a los indígenas como clientes para adoptar nuevas tecnologías productivas, conocimientos y ser actores comerciales de su producción agrícola.

De acuerdo con el técnico en agricultura de la comarca Ngäbe Buglé, Lizandro Prado, la producción comenzó a aumentar en los últimos meses, elevándose en un 200%,  al pasar de unos 15 quintales a 45 quintales por hectárea.

Este aumento se debe a la cooperación técnica que se realizó en las comarcas por parte de  la FAO, el Ministerio de Desarrollo Agropecuario  (Mida) y el Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (Idiap).

Como resultado, más de 200 familias diversificaron su alimentación al introducir cultivos tradicionales que ya se habían perdido como el ñame baboso, ñame diamante, otoe, yuca, plátano, guandú, zapallo y poroto e iniciaron la producción de tilapia. Para ello se capacitó a los productores en buenas prácticas de conservación de suelos como la no quema y uso de rastrojo, entre otros.

El titular del Mida, Jorge Arango, resaltó que en conjunto con la FAO se ha identificado una causa común como es mejorar la situación de los más necesitados, ya que existe un 64% de desnutrición en estas áreas del país.

Con este proyecto se estableció una serie de parámetros para mejorar la nutrición, que fueron  exitosos, donde la FAO en conjunto con el Mida facilitaron la transferencia de  tecnología para que estas comunidades mejoraran los procesos de  siembra y de cosecha, puntualizó.

Por su parte Rivera, dijo que el vínculo y compromiso entre el Estado y las comarcas indígenas ha probado ser la mejor fórmula para avanzar a pasos agigantados en la lucha contra el hambre en estas zonas, de modo que las entidades estatales se posicionan como agentes de cambio y los indígenas se constituyen en sujetos de servicios.

En tanto, la cacica Silvia Carrera dijo que cuando toman  algunas acciones no es por intransigencia , sino que la necesidad los obliga, por lo que solicitó al Gobierno ser más activo en cuanto a las ayudas que ellos solicitan.

En los últimos años Panamá ha logrado reducir su índice de desnutrición de 26,4% a 9,5%. Sin embargo, en las áreas indígenas las cifras continúan siendo alarmantes, con un 64% de inseguridad alimentaria, es decir, más de la mitad de la población indígena.

Sin embargo, los indígenas siguen trabajando de la mano de organismos internacionales y algunas entes gubernamentales locales para aumentar la producción agrícola en las comarcas, con el fin de  lograr el autoabastecimiento alimentario y generar ingresos co los  excedentes.      

Leoncio Vidal Berrío M.
lberrio@capital.com.pa
Capital Financiero

Más informaciones

Comente la noticia