Hitler Cigarruista
Capital
A pesar de diversos esfuerzos para la reducción del trabajo infantil en Panamá, esa lucha no es fácil, y prueba de ello es que según la última encuesta realizada por la Contraloría General de República, aunque el número de infantes que realizan alguna actividad remunerada se redujo en 32% entre los años 2008 y 2010, el porcentaje de ellos respecto al total de la población se ha incrementado en 0,7 puntos porcentuales en comparación con el 6,4% registrado en el año 2000.
De acuerdo con el estudio de la Contraloría General de la República, en 2010 se reportaron 60.702 niños, niñas y adolescentes ocupados en la producción de bienes y servicios del mercado, remunerada o no, quienes constituyen la magnitud absoluta del trabajo infantil y adolescente. Son 29.065 personas menos con relación al 2008, cuando se registraron 89.767, y esto se debe en parte a los avances logrados con la Red de Oportunidades y programas sociales liderados por el Ministerio de Educación (Meduca) y el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel).
No obstante, aunque el porcentaje de niños ocupados en Panamá descendió del 10,8% en 2008 a a 7,1% en 2010, aumentó en 0,7 puntos porcentuales respecto a la tasa registrada en el 2000 (Ver gráfico: Porcentaje…).
En la última encuesta, la incidencia del trabajo infantil en los hombres alcanzó el 10,3% y en las mujeres el 3,7%, tasas menores a las del 2008 (15,0% y 6,2%, respectivamente), pero levemente superiores a las de 2000 (9,5% y 3,0%, respectivamente).
Rosa Carrasco, jefa de la Dirección Contra el Trabajo Infantil y la Protección de las Personas Adolescentes que Trabajan, admitió que las cifras generadas por las encuestas sobre el trabajo infantil en Panamá dan la impresión de que el problema ha crecido en los últimos años; sin embargo, esto es producto de que el país se comprometió a erradicar el trabajo infantil en las residencias, lo que hizo visible a un sector de la población infantil que realizaba actividades remuneradas, elevando su total a 89.767 personas.
Pero destacó que lo importante es que entre 2008 y 2010 un total de 29.065 niños y niñas han dejado de trabajar y se han reintegrado al sistema educativo. De hecho, agregó, el Mitradel ha creado un programa de becas para garantizar a los niños y niñas que dejan de trabajar un ingreso permanente para que vuelvan a estudiar.
Hasta ahora 1.200 infantes reciben esta beca, que conlleva un pago de $35 mensuales durante los doce meses del año, y para el 2012 se espera que este programa cubra a unas 1.500 personas.
También es importante señalar que, según la encuesta, 792.155 menores con edades entre 5 y 17 años declararon no participar activamente de la actividad económica y dedicarse principalmente a estudiar.
Sin embargo, al preguntarles si habían trabajado alguna vez durante los últimos doce meses, se encontró que 20.333 menores lo habían hecho. Y si sumamos esta cantidad a la que manifestó tener trabajo en la semana de referencia, tenemos aproximadamente 81.035 menores que trabajaron en algún momento del último año.
Para el ministro encargado de Trabajo y Desarrollo Laboral, Mario Molino, el trabajo infantil es un flagelo que el país tiene que erradicar porque les roba la infancia y el conocimiento a los menores de edad y los expone a la vida laboral antes de tener la madurez suficiente para ello, lo que en muchas ocasiones los condena a vivir en la pobreza.
Por ello el Mitradel ha elaborado una hoja de ruta para alcanzar la meta de eliminar las peores formas de trabajo infantil en el 2015 y todas las formas de trabajo infantil en el 2020, a lo que se suma la formación de inspectores especializados y la creación de las direcciones regionales contra el trabajo infantil en todos los despachos de la institución en el interior del país.
No obstante, Molino aclaró que esto no significa que los menores de edad no puedan trabajar, ya que el Código de Trabajo establece una serie de procedimientos que le permiten laborar, pero siempre como una actividad secundaria, ya que entre las precondiciones se exige que no perturbe su proceso educativo y que no se convierta en una actividad permanente.
Pero para el secretario general del Sindicato nico de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs), Saúl Méndez, la existencia del trabajo infantil es una consecuencia directa de la mala distribución de la riqueza que existe en Panamá, ya que muchas familias que viven en pobreza extrema se ven obligadas a incorporar a sus hijos a las actividades productivas.













