Panamá podría convertirse en hub de biotecnología con regulación del uso de células madre

Panamá podría convertirse en hub de biotecnología con regulación del uso de células madre
La Asamblea Nacional discute un proyecto de ley que busca establecer las guías para el cultivo, desarrollo, reproducción y aplicación de células mesenquimales y sus derivados en la República de Panamá| Cortesía

La terapia con células madre adultas conocidas científicamente como células mesenquimales, cuya investigación se remonta a 1968, siguen ganando terreno como tratamiento médico alternativo basado en la regeneración, y aunque en Panamá hoy en día se está aplicando, no se encuentra regulado, haciendo necesario contar con un marco jurídico que defienda el derecho de los pacientes tener el acceso a este servicio de salud sin ser víctimas de abuso y al mismo tiempo permita su aplicación e investigación de manera ética.

La noticia de que en Panamá actualmente se discute en la Comisión de Trabajo, Salud y Desarrollo Social de la Asamblea Nacional el Proyecto de Ley 179  “que establece las guías para el cultivo, desarrollo, reproducción y aplicación de células mesenquimales y sus derivados en la República de Panamá”, ha resonado como muy positiva dentro de la comunidad científica y de investigación médica, considerando que ya nuestros países vecinos Costa Rica y Colombia cuentan con una regulación para este tipo de tratamiento.

Capital Financiero conversó con el doctor Luis Gerardo Jiménez Arias, quien cuenta con una vasta experiencia en investigación de bioética y microbiología. Actualmente da soporte a diputados de varias fracciones políticas del Congreso de Costa Rica, en temas de bioética, especialmente sobre células madre, y forma parte de la Fundación sobre Medicina Regenerativa enfocada en promover formas éticas de tratamiento terapéutico con células mesenquimales adultas.

El doctor Jiménez ha sido miembro de la Junta Asesora de Directores del Instituto de Medicina Celular en Costa Rica, un centro único de células madre del que fue una pieza instrumental en su creación. Anteriormente sirvió durante diez años en Merck Sharp y Dohme.

El Proyecto de Ley 179 en cuya discusión están participando los actores de la actividad como laboratorios privados, Caja del Seguro Social y Ministerio de Salud, entre otros, en su exposición de motivos argumenta que la temática se ha considerado erróneamente regulada en la República de Panamá dentro de la ley de trasplantes, sin embargo, por su impacto económico, científico y social merece contar con una regulación independiente y que sobre todo coloque a Panamá en el escenario mundial que le corresponde.

El documento aclara que existen dos grandes grupos de células madres, el primero conocido como células madre embrionarias, cuyo uso no está autorizado en Panamá y que se encuentra expresamente prohibido en la Ley 3 del 15 de enero del 2004.

Este grupo está fuera del proyecto.

El segundo grupo, el cual es el objeto del proyecto en discusión, se conoce como células madre adultas que se definen como la materia prima del cuerpo, a partir de las cuales se generan todas las demás células. Principalmente se encuentran en la médula ósea, en menor cantidad en los desechos de la menstruación o en la grasa humana y en forma más noble en el tejido del cordón umbilical, el cual dentro de un parto es considerado como desecho.

¿Actualmente qué enfermedades se tratan con esta medicina regenerativa y cuál es su efectividad?
-Las células madres adultas están siendo utilizadas como terapia en enfermedades como lesiones en la médula espinal, esclerosis múltiple, artritis reumatoidea, y para tratar la condición de autismo, las cuales ya se están tratando en Panamá.

Además están en etapa de investigación en muchas enfermedades como problemas hepáticos, diabetes, infarto, derrame cerebral y problemas pulmonares, entre otros.

Es una medicina regenerativa personalizada, no es un medicamento ni un fármaco, no es químico, no es invasivo y no tiene mayores riesgos colaterales o efectos secundarios.

Se trata de un proceso terapéutico cuya aplicación, así como sus resultados, están sujetos al estado médico de cada paciente, su edad, el avance de la enfermedad, su capacidad de regeneración celular, entre otros factores que son tomados en cuenta a la hora de establecer el tratamiento que debe darse a cada paciente.

No son magia ni la panacea, pero es una alternativa que da esperanza para tener una mejor calidad de vida, que nos abre nuevas fronteras. La mayoría de los pacientes la utilizan cuando no encuentran resultados en la medicina tradicional o en los fármacos que puedan venderse en el mercado.

¿Cómo se aplica este tratamiento?
-Muchos pacientes la utilizan en forma autóloga, es decir las extraen de su cuerpo para usarlas en si mismos, mientras que otras a través de la donación, que es el caso del cordón umbilical, que se considera un desecho tras el parto.

Es una terapia no invasiva, el paciente no tiene que ser hospitalizado necesariamente. Se introducen las células madre y éstas impulsan a las células para que se regeneren.

¿Por qué Panamá debe contar con un proyecto para regular el uso de las células mesenquinales?
-Primeramente es un tema de derechos humanos.  Se requiere de una regulación robusta que proteja al paciente y le brinde el acceso a este tratamiento considerando que la Declaración Universal de Derechos Humanos establece como puntos relevantes la dignidad de la persona y el derecho a la salud.

Y por otro lado, que regule la práctica y la investigación para garantizar que la misma sea de manera ética y teniendo siempre como prioridad el bienestar de los pacientes.   

Para ello se requiere una regulación robusta, que no solo proteja a los pacientes, sino que permita el desarrollo de la actividad científica a partir de marcos de trabajo claros y de la mano de la ética. 

Los Estados no deben prohibirle a las personas la posibilidad de tener acceso a la salud.

El paciente debe tener esa opción de elegir el tratamiento en conjunto con su médico, y a que se haga en su país, ya que cuando no se tiene el acceso, se obliga al paciente a realizarse el proceso en otro país, limitando su aplicación solo para aquellos que puedan cubrir los gastos en el exterior.

¿Qué opinión le merece el proyecto de Ley que se está discutiendo en Panamá para regular este tratamiento?
-Nos parece que este proyecto de ley está bastante bien elaborado, lo más importante es que  sin duda proveerá a Panamá de un marco regulatorio que pondrá al país a la vanguardia en la región en cuanto a la aplicación de la medicina regenerativa.

Esta propuesta cumple con las normas éticas internacionales que rigen la materia como la Declaración de Bioética y Derechos Humanos que establece el derecho a la dignidad humana, y el derecho al acceso a los servicios y tratamientos de salud.

Lo primordial es que protege a los pacientes dándoles la oportunidad de optar por este tratamiento de manera confiable, que debe ser siempre la prioridad médica.

Hay que promover este tipo de desarrollo ético e incentivar a la gente a usarlo como alternativa, porque no sería ético prohibirle a la gente el acceso.

Este tipo de regulación ha sido aprobada por países de gran desarrollo científico como Japón, China y Estados Unidos, y en América Latina en varios países como Costa Rica y Colombia.

¿En materia de investigación, cómo visualiza esta propuesta?
-Brinda seguridad jurídica a los laboratorios para que pueden llevar adelante investigación y aplicar el tratamiento a los pacientes en Panamá. De hecho exige a los laboratorios que se quieran instalar en el país una inversión mínima de $2millones como garantía, lo cual también es positivo para los pacientes, en el sentido de que el servicio solo podrá ser prestado por laboratorios y/o clínicas certificadas, serios y éticos, y de esta manera evitar que los pacientes puedan ser estafados o se generen falsas expectativas, es decir que se restringen los abusos.

En ese sentido, busca evitar los daños colaterales a los pacientes, y también les permite elegir este tratamiento como alternativa para mejorar su calidad de vida.

Permite además la transferencia de conocimientos y tecnología, principalmente en materia de bioética.

¿Qué beneficios obtendrá Panamá con la aprobación de esta legislación?
-Panamá tiene todo el potencial como hub regional principalmente por su posición geográfica y servicios logísticos, con lo que la aprobación de esta ley,  Panamá sería un país de punta en biotecnología, atrayendo a investigadores de otros países que generarían transferencia de conocimientos, y a pacientes de otros países.

Sería un país de vanguardia, de primer mundo en esta materia, como Japón, y además Panamá no tiene porque no tener un instituto o muchos institutos especializados en células madre. 

Darsy Santamaria Vega
dsantamaria@capital.com.pa
Capital Financiero

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