Panamá requiere una política de Estado para el turismo

Panamá requiere una política de Estado para el turismo

Advierte el vicepresidente de Apatel y director de Negocios de la cadena Hilton, Andrés Korngold

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Cifras preliminares de la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP) indican que en el mes de enero de este año el flujo de visitantes que ingresaron al país en calidad de turistas fue de 254.791, lo que marcó una disminución del 4% con respecto a igual mes del 2015. Este fenómeno refleja fundamentalmente una merma de 3,6% en el número de turistas que ingresan por la frontera de Paso Canoas, ya que los que lo hacen a través del Aeropuerto Internacional de Tocumen registraron un incremento de 1,7% y los que entraron por otros puertos aéreos o marítimos crecieron en un 26,1%, en comparación con enero del 2015.

Este es tan solo uno de los factores, aunque no necesariamente el más importante, que ha llevado al sector hotelero a una situación crítica en lo referente a los niveles de ocupación, un fenómeno que ha llegado a tal punto que los hoteles con categoría de turismo de la ciudad de Panamá el nivel de ocupación global, durante el pasado mes de enero, fue de un 49,4%, lo que significa que la mitad de las habitaciones disponibles se encuentran vacías.

Para Andrés Korngold, vicepresidente de la Asociación Panameña de Hoteles (Apatel) y director de Desarrollo de Negocios de la cadena Hilton, la situación es crítica y requiere respuestas por parte de la ATP, lo que no se limita a realizar las licitaciones de las campañas publicitarias, nacional e internacional, para promover a Panamá como un destino turístico.

En una entrevista con Capital Financiero Korngold explicó que el crecimiento de la infraestructura hotelera no fue debidamente acompañado con acciones para que ayuden a promover fuera del país toda la gama de opciones turísticas que ofrece a los visitantes, centrando la atracción de visitante en el nicho de hombres de negocios y compras, un nicho de mercado relativamente pequeño, que por sí solo no puede sustentar el incremento en el número de habitaciones que ha experimentado la plaza.

-¿Cómo evalúa usted la situación de la industria hotelera?

-Estamos viviendo una coyuntura diferente a la que se vivió hace algunos años cuando se experimentó el boom de las materias primas y esto está afectando la demanda turística y cuando digo demanda, me refiero al ingreso de visitantes de placer, de negocios, de compra y de reuniones.

La realidad es que la crisis que afecta a los diferentes países de la región, que son generadores de demanda para nuestro destino, debido a la devaluación de sus monedas y al deterioro de sus economía, nos está afectando negativamente. Pero además, y esto es una apreciación muy personal, Panamá se ha encarecido un poco en los últimos años, esto se ha juntado con otros hechos como el crecimiento de la oferta de hospedaje turístico y la falta de una promoción efectiva de Panamá como destino tanto a nivel nacional como internacional ha generado un cóctel explosivo que se ha traducido en una baja de ocupación a niveles críticos.

-La ATP anunció que antes de fines de marzo se licitará la publicidad. ¿Es esto suficiente para superar la crisis hotelera?

-Te voy a ser sincero, probablemente esto no será suficiente, pero es un punto de partida, en algún momento tenemos que empezar por algo, en algún momento tenemos que dar el puntapie inicial sino esto no va a arrancar nunca. La realidad es que ya han pasado dos años de esta administración y todavía seguimos discutiendo los mismos temas, entonces cuándo vamos a empezar.

Pero eso no es lo único, ya que, además de la promoción internacional de Panamá como destino hay otros elementos de fondo que son una base fundamental para el arranque del país como destino como es la construcción del Centro de Convenciones de Amador y el ofrecimiento de algún tipo de beneficios, como el seguro médico para el turistas, de forma que haya varios elementos que puedan crear la necesidad para el viajero de venir a Panamá.

Claro que también necesitamos encontrar o generar en la ciudad y el interior del país actividades que puedan atraer a los visitantes y dejar de cometer el error de seguir promocionando el país como un destino de compras únicamente, porque todos sabemos que en Panamá hay mucho más que hacer que solo salir de compras. Y muchas veces los hoteles nos vemos en la obligación de antes de vender nuestro producto, nuestra propiedad, tenemos que vender el destino a pesar de que esa no es una función nuestra, pero como podemos atraer a los visitantes si estos no saben lo qué es y qué ofrece Panamá.

-¿Qué más requiere el país para acompañar a la industria hotelera en su crecimiento?

-Hay algo que es claro y es que la demanda de turistas hacia Panamá no ha desaparecido, de hecho, el año pasado creció, el tema es que no creció a los niveles que ha crecido la oferta y allí es donde yo creo, no quiero poner palabras en boca de nadie, que no hemos desarrollado una política para acompañar el crecimiento hotelero y para generar razones para que los visitantes vengan a Panamá en mayor medida.

Y eso es lo que se ha venido debatiendo en los medios de comunicación con mucha fuerza en los últimas semanas, porque los propietarios de hoteles y los gremios empresariales vienen demandando el establecimiento de una política de Estado que apoye el turismo para beneficiar a todos los sectores de la economía que se benefician de esta industria.

-¿Qué papel puede jugar Copa Airlines en esta coyuntura?

-Copa Airlines es una empresa privada y tiene un modelo de negocios, y nosotros no podemos pretender que esa empresa cambie ese modelo de negocios para resolver un problema de país. Copa maneja un centro de conexiones aéreas y lo hace de forma exitosa, lo que nos ofrece la oportunidad de que millones de personas al año pasen por el aeropuerto, pero depende de nosotros que esos viajeros se interesen por conocer al país.

-¿El nuevo Centro de Convenciones de Amador es vital para superar esta crisis? 

-Definitivamente que el Centro de Convenciones de Amador podría ser actor fundamental para mejorar la afluencia de turistas, pero esto no solo depende de su construcción, que entiendo ya está por reiniciar, sino también de que se venda a tiempo, aunque yo creo que no se está vendiendo a tiempo, porque los eventos que son preponderantes para un centro de convenciones tienen una preparación y búsqueda de destino que se realiza con una antelación de dos y hasta tres años, y si no hacemos ya la promoción internacional podríamos terminar con un elefante blanco.

Pero me atrevo a hacer la pregunta: ¿Tenemos un equipo de ventas que esté buscando eventos para traer al nuevo Centro de Convenciones? Yo me temo que no y eso demuestra la falta de una política de Estado para el turismo y ese es un problema que debemos enfrentar.

Hitler Cigarruista
hcigarruista@capital.com.pa
Capital Financiero

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