Panamá retrocede en índices tecnológicos

Panamá retrocede en índices tecnológicos

Marianela Palacios Ramsbott

mpalacios@capital.com.pa

Capital

 

Internet gratuito. Acceso universal. Telecomunicaciones al alcance de las mayorías. Expansión de la red de infoplazas. Gobierno electrónico. E-Tax. Panamá Emprende. Panamá Compra. Panamá sin papel. Telemedicina. Firma electrónica.

Son tantos los avances que Panamá ha tenido en materia tecnológica en los últimos años y tan grandes las inversiones públicas que se han hecho para potenciar a la Ciudad del Saber, para mejorar la capacitación del recurso humano en Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) y para reforzar a la Autoridad de Innovación Gubernamental (AIG) y la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), que cuesta entender por qué Panamá retrocedió este año en dos de los principales índices tecnológicos del mundo.

En el Networked Readiness Index del Foro Económico Mundial (FEM), por ejemplo, el país se ubicó en el puesto 60 entre 138 países este año, dos escalones debajo de la marca registrada en la edición anterior. 

De acuerdo con este ranking, Panamá sigue destacándose entre los líderes de la región, pero ya no como el quinto mejor en América Latina como ocurrió el año pasado, cuando era aventajado sólo por Chile, Puerto Rico, Uruguay y Costa Rica,  sino en el séptimo lugar, detrás de estos cuatro y también de Brasil y Colombia.

Y en el Global Innovation Index desarrollado por la Escuela de Negocios Insead, que evaluó a 125 países, la caída fue aún mayor: 11 escalones. El país pasó del puesto 66 en 2010 al puesto 77 en 2011 .

No es que Panamá haya desmejorado. Esas fluctuaciones guardan relación con el hecho de que otros países se están moviendo más rápido que Panamá, explicó Soumittra Dutta, coautor del Informe Global de Tecnología de Información 2010-2011 del FEM.

En efecto, en el Networked Readiness Index, que examina cuán preparados están los países para utilizar la tecnología de información eficazmente y lograr mayor competitividad, Panamá mejoró su calificación, pasó de 3,8 a 3,9 puntos, pero los avances de otros países fueron superiores al suyo y eso desmejoró su posición relativa en el ranking .

Y el hecho de que en esta edición se hayan evaluado nueve países más que en la anterior, también influyó.

Kristelle Getzler, titular de la Secretaría Económica de la Presidencia, añadió que la metodología del Global Innovation Index cambió radicalmente y que por eso los datos de este año no son perfectamente comparables con los datos del año anterior.

 

Las mejores y peores notas

Las mejoras notas que obtuvo Panamá en estos índices tienen que ver con las categorías sofisticación de mercados, infraestructura y ambiente de negocios.

Y el país fue ubicado entre los 30 mejores países del mundo al menos en una docena de subcategorías: Profundidad de información crediticia (1), Investigación y Desarrollo financiada desde el extranjero (1), Suscripción de celulares (8), Exportación de bienes y servicios (10), Mercado financiero (17), Inversión extranjera (17), Amplitud de banda ancha de Internet (20), Crédito doméstico al sector privado (25), Importación de bienes y servicios (26), Disponibilidad de capital para empresas (28), TIC y modelos de negocios (29), Impacto de TIC en nuevos servicios y productos (30).

Pero, al mismo tiempo, fue ubicado entre los 30 peores países del mundo en Efectividad del poder legislativo (121), Independencia judicial (124), Calidad de la educación en matemáticas y ciencias (128), Calidad del sistema educativo (127), Exportaciones de alta tecnología (126) y Suscripciones de celulares con acceso a data (110).

 

Todo es relativo

Eduardo Jaén, director de la AIG, piensa que en este tipo de asuntos todo es relativo y que estos índices internacionales podrían estar desactualizados.

Los índices dicen que la penetración de Panamá en uso de computadores es relativamente baja, pero al mismo tiempo la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) dice que tenemos una de las penetraciones más altas de Latinoamérica y que el Internet de Panamá es el más barato de la región, que un mega cuesta aquí poco más de $17 y el promedio regional es $85. Quizá los índices no están suficientemente actualizados y por eso el país no se refleja con el grado de competitividad que nosotros quisiéramos que se reflejara, comentó.

De todos modos, el funcionario aceptó los resultados de la medición y aclaró que los usan siempre como guías de trabajo y herramientas para medir resultados y ajustar las estrategias.

El Centro Nacional de Competitividad (CNC), por su parte, resaltó recientemente que Panamá logró el segundo lugar en la lista de naciones más tecnológicas de la región, sólo superado por Uruguay, en un índice que evaluó a 20 naciones latinoamericanas y que fue elaborado por el semanario Latin Business Chronicle.

En esa medición, Panamá logró subir dos escalones respecto a la edición anterior, tras el fuerte crecimiento en comunicación inalámbrica y la telefonía celular, informó el CNC.

La Secretaría de Economía de la Presidencia también refirió el caso del Índice Global de Competitividad del FEM, cuyos pilares 9 y 12 evalúan específicamente la Preparación tecnológica y la Innovación de cada país.

En ambos pilares, Panamá mejoró su posición este año, resaltó Getzler. En el primero, pasó del número 59 al 41. Y en el segundo, del 66 al 64.

Una visión privada

El economista Horacio Estribí es de los que piensa que Panamá podría haberse quedado estancada y que otros países avanzaron más el último año, pero no descarta que se hayan registrado también retrocesos en los indicadores que miden la calidad institucional del país.

La abogada Irene Giménez, socia de Goethals Consulting Corp., considera que el problema radica en que los avances en competitividad de un país no vienen de la mano del gobierno, por más plata que este invierta, y mucho menos en el área de la innovación tecnológica. Si el sector privado no desempeña su papel, el objetivo no se logra.

A su juicio, la competitividad de un país la hacen sus instituciones, que hacen que las empresas intenten superarse en calidad cada día más, innovando para sacar del mercado a productos o servicios obsoletos. El rol del empresario es imprescindible en esa dinámica, ya que de su riesgo, de su capacidad de ver oportunidades, depende la aceptación de su producto o servicio, o también su posible quiebra.

Este riesgo del empresario no existe en el gobierno. Por lo tanto, la capacidad analítica, rigurosa, de emprender en un mercado, en un momento determinado, no existe. Entonces la capacidad de innovación no existe, porque el sistema de premios y castigos no funciona. Mientras el gobierno siga avanzando sobre proyectos que claramente corresponden al sector privado, más se van a ir retirando las empresas competentes del mercado, dejando en su lugar a empresas que viven de las prebendas y que solo pueden subsistir por los subsidios que les dan, dijo.

En Goethals estuvieron buscando a un ingeniero experto en temas de inteligencia artificial y no encontraron nada en el mercado local, pero como tampoco podían contratar a un extranjero por las restricciones laborales vigentes, el problema se les complicó.

¿Cómo hacemos para transmitir conocimientos a nivel local si la misma ley es una máquina que lo impide? Mientras, Estados Unidos puede importar todos los ingenieros indios que se le antoje. Esta rigidez no es buena, añadió Giménez.

La consultora internacional Lourdes Casanova opina que el Gobierno está haciendo su parte, que no se deben desmeritar los avances alcanzados por Panamá en los últimos años y que el país tiene un alto potencial para convertirse en el hub tecnológico de la región,  pero mientras el sector privado no se involucre de lleno en esta tarea, como ha pasado en los países líderes del mundo, no se podrá dar ese salto

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