Panamá, un país de contrastes y desigualdades

Panamá, un país de  contrastes y desigualdades

Los indicadores siguen en rojo en tema como la gobernabilidad, la educación y el sector agropecuario

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En Panamá la desigualdad es una tarea pendiente, es un tema que el crecimiento económico ni la atracción de inversión extranjera, donde Panamá destaca en la región, han logrado equilibrar y por el contrario las medidas que se ha implementado en los últimos años, lo único que han logrado es que todo permanezca igual.

Se trata de una realidad que nuevamente salió al tapete, al darse a conocer  el informe del Observatorio Visón País 2025,  de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas (Apede).

Los indicadores siguen en rojo en tema como la gobernabilidad,  la educación y el sector agropecuario.

Y mientras a  la zona de tránsito se destina el 75% del presupuesto de inversión del Estado, en las comarcas donde los niveles de pobreza y marginalidad son  mayores sólo se le destina el  2%.

En Darién esta cifra es aún menor, apenas un 1%  y un 3% en las provincias centrales.

De acuerdo con el informe,  la disparidad urbana rural, en cuanto ingreso y pobreza es causada, en parte,  por la mala asignación de  la inversión pública.

Y es que la pobreza  rural asciende a 49,7%, mientras que la pobreza urbana representa el 13,8%.

También se destaca que la leve baja del desempleo informal de un 41,1% a 39,1% en el periodo comprendido entre  el 2010 y el 2014 contrasta con el alto crecimiento registrado en ese periodo.

Se estima que 694.000 trabajadores son informales y, además tienen un bajo nivel educativo.

Para el presidente de la Comisión  Visón País 2025 de Apede,  Fernando Aramburú Porras, el principal reto para los próximos cinco años es mejorar la gobernabilidad del país, ya que existe mucha concentración de poder  y poca confianza en los organismos del Estado.

Otro tema destacado por Aramburú Porras es la exclusión,  toda vez  que el país tiene el mayor crecimiento de América Latina, pero el  50% de su población es  pobre.

Y destacó que la solución a los  problemas  de inclusión pasa por resolver los temas de salud, educación y el acceso a los servicios básicos por parte de la población.

Igualmente Aramburú Porras indicó que los subsidios no pueden ser permanentes sino focalizados  en quienes lo necesiten, para que sirva de base para romper el círculo de la pobreza, y añadió que lo que no se puede  seguir haciendo es  subsidiar a la clase media y a los ricos.

Al dirigente de la Apede le preocupa que las  600.000 personas que se mantienen en el sector informal terminen en el programa 120 a los 65, y no hayan recursos suficientes  y terminen convirtiéndose en una carga social.

En lo que respecta al sistema educativo, se señala que es centralizado y rígido, sin competencia ni incentivos para mejorar, donde los recursos se concentran  en las áreas urbanas y la mayor parte de los recursos  se van en gastos de funcionamiento.

Por otro lado, los docentes  tienen aumentos asegurados por ley, los que no están relacionados  con una mayor calidad educativa.

El presupuesto de educación representa más de  8% del presupuesto General del Estado. La matrícula de las escuelas públicas asciende a 833.000 estudiantes, y los gastos por alumno suman  $2.251,28.

En muchas escuelas privadas el costo por alumno es inferior a esa cifra y reciben una educación de mayor calidad que en los colegios oficiales.

Por su parte, la exministra de Desarrollo Social (Mides) y parte del equipo de consultores que elaboraron el informe, María Roquebert, señaló que hay que seguir invirtiendo en educación y en la  salud de los más marginados y añadió que también hay que reconocer que existe una desigualdad de género, ya que menos mujeres tienen las condiciones para ejercer  sus derechos políticos.

Destacó que la inversión en las áreas de pobreza y pobreza extrema es muy pequeña y hasta que reconozcamos que no es suficiente decir que estamos preocupados, sino poner el dinero donde estamos preocupados, hasta ese momento no vamos a acabar con la desigualdad.

Roquebert precisó que hay analizar el impacto de las inversiones públicas, para evitar que éstas solo sirvan para mantener los niveles de desigualdad.

Otro de los sectores que se encuentra en luz roja es el agropecuario, que de acuerdo con el Observatorio Visón País 2015 en el periodo  2010-2014 su participación en el PIB cayó de un 3% a un 2,2%. Y destaca que el principal problema es que ha vuelto a estar  enfocado hacia el mercado interno. En adición hay muy poco nivel de tecnología y mecanización.

También destaca que el sistema de protección arancelaria ha dejado al sector fuera de la competencia internacional, lo que ha evitado que avance  la conversión y la tecnificación del sector.

El consultor Leroy Sheffer dijo que uno de los problemas del sector  es que cada Gobierno viene con su librito y añadió que cuando una actividad genera del sector agropecuario.

Manuel Luna G.
mluna@capital.com.pa
Capital Financiero

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