Paraísos turbios y ganancias fantasmas

Paraísos turbios y ganancias fantasmas

Paraísos turbios y ganancias fantasmas es el título del informe que presentó la Organización Transparencia Internacional EU, basada en Bruselas, en octubre del año pasado.

En este documento, cuya lectura recomendamos a nuestros gobernantes y diplomáticos, se muestra la doble cara de la Unión Europea (UE) como organismo y la hipocresía de la mayoría de sus miembros que, más que un club de países ricos, forman un círculo de economías socialistas fracasadas.

El informe en mención estudia el uso de los llamados paraísos fiscales por 39 bancos europeos para eludir el pago de millones de Euros en impuestos. Estos son los mismos impuestos, tan necesarios para mantener la burocracia rampante y la cultura de subsidios de los gobiernos socialistas, que los burócratas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) y la UE alegan son escondidos en los centros bancarios de Panamá y el Caribe.

Las conclusiones contundentes a que llegaron los que redactaron este informe son:

Al menos 31 de los 39 bancos europeos tienen operaciones en países con legislaciones fiscales favorables o en aquellos no cobran impuestos del todo (zero tax jurisdictions).

Al menos 29 de los 39 bancos europeos declaran utilidades grandes en jurisdicciones donde no tienen empleados lo que sugiere el traslado de ganancias (profit shifting).

Malta, miembro de la Ocde y de la UE, es la principal jurisdicción donde se realizan estas ganancias fantasmas.

Al menos 15 de los 39 bancos europeos reciben incentivos fiscales significativos en varios países africanos y del Medio Oriente siendo los principales países de eta región en ofrecer beneficios Mauricio, Saudí Arabia y Emiratos Árabes Unidos.

Al menos 32 de los 39 bancos europeos tienen operaciones importantes en jurisdicciones de bajos impuestos dentro de la UE. Las jurisdicciones que más se benefician son Irlanda, Malta y, por supuesto, el Tony Soprano de los paraísos fiscales europeos: Luxemburgo.

Al menos 10 de cada 39 bancos europeos declara, en promedio, utilidades con diferencias abismales entre el país donde radica su casa matriz y el resto de sus operaciones. Por ejemplo, las utilidades de los bancos españoles en el extranjero sobrepasan hasta 18 veces las generadas en el Reino de España.

El informe, cuya lectura recomendamos a nuestros gobernantes (ver: https://transparency.eu/wp-content/uploads/2020/10/murky_havens_phantom_profits.pdf) finaliza con lo siguiente: “No obstante, creemos que la lista (de paraísos fiscales) es el resultado de un ejercicio político opaco y defectuoso, que no incluye miembros de la UE en su análisis, a pesar de la evidencia contundente de que algunos países juegan un rol importante en la elusión fiscal corporativa.”

Este estudio es uno de los tantos que sustentan nuestra posición de que las listas de la UE y de la Ocde son políticas y distan de ser serias y justas.

Además, que la UE es un ente hipócrita y que su discriminación va orientada a cimentar el mito de que sus fracasos económicos se dan por la elusión fiscal en países del tercer mundo y no en su crecientes e ineficientes burocracias.

La elaboración de sus listas son un claro ejemplo de la mediocridad que se pasea en Bruselas. Aun así, nuestros gobernantes no entienden que la solución es diplomática y no técnica. Que nuestros embajadores deben alzar su voz, con las pruebas que abundan, en contra del daño a la imagen y a la economía de nuestro país.

Es hora de que la Canciller, Erika Mouynes, a quien oí unas declaraciones hace poco que me levantaron el ánimo para seguir escribiendo, le exija a su cuerpo diplomático en Europa que unan esfuerzos para que, en una ofensiva diplomática coordinada, reclamen a los países donde se encuentran sacar a Panamá de sus listas discriminatorias.

Es hora de unirnos con otros países de la región del Caribe que también son atacados injustamente por los europeos.

Es hora de olvidarnos del mundial de futbol, ya que esa clase dignidad es efímera y superficial. Es hora de que al mirar la bandera que ondea en el Cerro Ancón nos de orgullo y no pena. Somos, a pesar de nuestras fallas y deficiencias como sociedad, la envidia de Latinoamérica. Ya es hora.

Misonius Rufus
Abogado y analista internacional

 

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