Parte de la ciencia de Star Wars ya no es ficción

Parte de la ciencia de Star Wars ya no es ficción

La pistola electromagnética está siendo probada para ser incorporada a buques de guerra

Deathstar web

Para una historia que tiene lugar hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana, buena parte de la tecnología de Star Wars tiene un paralelo en el planeta Tierra de hoy. Parte de la razón es, irónicamente, el tiempo que la serie ha perdurado. Conceptos e ideas que eran cosa de ciencia ficción cuando la primera Guerra de las galaxias se estrenó en 1977 han tenido casi cuatro décadas de desarrollo científico para hacerse realidad.

A continuación pasamos revista a algunas de las tecnologías y escenas que ya son realidad: Láseres y armas de energía: Falsas religiones y armas antiguas no son nada al lado de un buen bláster, muchacho. Esas fueron las palabras de advertencia de Han Solo a  Luke Skywalker cuando ambos se conocieron en la primera película de la serie, más tarde rebautizada Star Wars: Episodio IV -Una nueva esperanza. Unos 30 años más tarde, en Star Wars: Episodio VII- El despertar de la fuerza, el personaje sigue cargando el mismo bláster que usó aquella vez. En aquel momento, cuando  Ronald Reagan se inspiraba en el título de la película para bautizar su propio escudo antimisiles contra la Unión Soviética, los blásteres, los cañones láser y otras armas de energía eran pura ciencia ficción.

Hoy, sin embargo, la armada de Estados Unidos (EE.UU.) tiene buques de guerra como el USS  Ponce, apostado en el Golfo Pérsico, equipados con láseres para defenderse contra drones y embarcaciones pequeñas, mientras que otros láseres más potentes están siendo probados para para ser instalados en camiones y aviones. Del mismo modo, la pistola electromagnética una de las muchas defensas de la primera Estrella de la Muerte (Death Star) está siendo probada para ser incorporada a buques de guerra como el USS Zumwalt. China está desarrollando su propia versión del arma.

Armaduras de Stormtroopers y mujeres guerreras: Parte de la razón por la que los láseres son tan comunes en Star Wars es que las armaduras que predominan en la serie pueden derrotar a las tradicionales balas de plomo (aunque no a las piedras de los Ewok, sin embargo).

Los Stormtroopers de la Primera Orden de El Amanecer de la Fuerza son de una generación más refinada, que tiene su punto culminante en la intimidante versión cromo de la Capitana Phasma.

La versión del mundo real de esta armadura es el traje de operativo táctico de asalto ligero, o Talos por su sigla en inglés. Se trata de un proyecto para construir un traje-armadura de última generación para las fuerzas especiales de EE.UU., desarrollado por un grupo de 10 laboratorios, 13 universidades, 16 agencias gubernamentales y 56 compañías estadounidenses. Tanto en La guerra de las galaxias como en las guerras reales, sin embargo, el traje no hace al soldado. Mientras que en las primeras películas de la serie los personajes femeninos eran por lo general damiselas en peligro, la Capitana Phasma no es menos temible en combate que un varón. De manera similar, las mujeres han tomado un papel más activo en todas las ramas de las fuerzas armadas de EE.UU.

Androides: La nueva película muesta toda una gama de nuevos robots como el BB-8, al igual que viejos conocidos como Arturito (R2-D2). Los robots de verdad ya son la norma en el campo de batalla moderno: Se trata de miles de artefactos de todas formas y tamaños, desde el MQ-9 Reaper en el aire al Packbot en superficie.

Si el plan estratégico futuro de la Fuerza Aérea de EE.UU. se hace realidad, pronto estarán volando a la par de aviones de guerra piloteados por humanos; es como si los androides no volasen en la parte de atrás del Ala-X, sino que lo hicieran solos.

Batallas espaciales: Las batallas en el espacio interestelar son un clásico de la ciencia ficción, pero también se están volviendo una parte clave de los planes de guerra reales. A diferencia de lo que ocurría en 1977, el espacio exterior es ahora el sistema nervioso de las fuerzas armadas modernas. Más de 1.100 satélites sirven de comunicación entre aviones, misiles y tropas en el terreno (80% de las comunicaciones de las fuerzas armadas de EE.UU. se realizan vía satélite), espiando desde el cielo cada movimiento en tierra, aire o mar del potencial enemigo y ejecutando sistemas de navegación como el GPS, que se usa no sólo para guiar camiones y tanques (así como también el automóvil), sino también para guiar misiles a su blanco con exactitud milimétrica.

En la búsqueda de una ventaja sobre sus rivales, EE.UU. China y Rusia están desarrollando y poniendo a prueba armas espaciales, desde misiles anti-satélite en el caso de Washington y Beijing hasta satélites kamikaze de Moscú.

Los sistemas espaciales podrían también llevar armas. En otro ejemplo del cruce de la ciencia ficción con la ciencia real, astrónomos de la Universidad de California en Irvine están investigando cómo montar un láser en la Estación Espacial Internacional para 2017. El objetivo es destrozar escombros espaciales que sean una amenaza para nuestro planetao atacar a guerreros TIE.

Sables de luz: Los láseres poderosos y los vehículos cinéticos asesinos pueden ser muy buenos para luchar en el espacio, pero son armas torpes para la pelea cuerpo a cuerpo, como advirtió Obi-Wan Kenobi. Si usted quisiera capturar un activo orbital valioso como la Estación Espacial Internacional o Tiāngōng, la estación espacial china que se espera esté operacional en 2022, no podría usar cañones láser porque estos podrían dañar y despresurizar las instalaciones que intenta conquistar.

Es por eso que las batallas espaciales del futuro que impliquen combate cuerpo a cuerpo emplearán una combinación de armas antiguas y modernas (Piense en sables láser y pistolas eléctricas).

Rayos abductores y hologramas: La saga de Star Wars comienza con una escena de apertura en una nave espacial que está siendo arrastrada por un rayo abductor sobre el cual se registraba un mensaje holográfico de emergencia dirigido a la única esperanza de la alianza rebelde. Estas dos tecnologías se han combinado hoy en el denominado marco de elementos acústicos holográficos, un proyecto de investigación que ha sido capaz de hacer levitar objetos de diferentes tamaños y materiales por aire, agua y tejido. En el mundo real, sin embargo, el objetivo es mover pequeños objetos sin tocarlos, como hacer microcirugía sin tener que abrir el cuerpo.    

P.W. Singer y August Cole
Dow Jones

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