Pequeños negocios argentinos adoptan bitcoin

Aumenta el uso de la moneda virtual para evadir los controles de capital.

Close up of paneled golden Bitcoins with depth of field blur

Soledad Rodríguez Pons admite que ella no tenía idea de lo que era bitcoin cuando le sugirieron hace dos años que la moneda digital podría brindarle una clara forma de esquivar los estrictos controles de capital de Argentina.

Yo tenía algunas dudas al principio, dice esta mujer de 29 años de edad, propietaria de un hostal económico en Buenos Aires.

Pero me arriesgué, y valió la pena, añade, explicando que ella acepta pagos mediante tarjetas de crédito de los turistas extranjeros a cambio de la moneda digital. Por el momento, ella pueda vender sus bitcoins en el mercado de divisas no oficial de Argentina por 50% más de lo que obtendría al tipo de cambio oficial.

El uso prolongado de los controles de capital en Argentina desde 2011 ha causado estragos entre las empresas que operan en la segunda mayor economía de América del Sur no sólo restringiéndoles el acceso a la divisa y provocando un tipo de cambio oficial fuertemente sobrevaluado, sino también agravando el estancamiento económico y una inflación de dos dígitos.

Bajo el gobierno de izquierda de la presidenta Cristina Fernández, no se espera ningún cambio inmediato en las complicadas condiciones económicas de Argentina, en medio de las cuales el uso de bitcoin aumentó en más de dos veces durante el último año, principalmente entre las pequeñas empresas. Esto representa un crecimiento mucho más rápido que en el resto de América Latina, según bitex.la, un mercado regional de intercambio de bitcoin.

La recientes redadas en casas de comercio de divisas y los nuevos poderes otorgados a la agencia nacional de espionaje para evitar ataques especulativos pusieron el valor del peso en el mercado negro esta semana a sus niveles más bajos desde que Argentina, el año pasado, dejó de pagar su deuda externa por segunda vez en este siglo.

Sin embargo, se espera que de las elecciones presidenciales de octubre emerja una administración más favorable al mercado, y los inversionistas esperan que una de las principales prioridades del nuevo gobierno será deshacer los controles de capital. Todo esto ha provocado un acalorado debate sobre cómo calmar una situación que ha provocado una sequía de inversiones en Argentina.

«Como siempre sucede con este tipo de controles, es mucho más complicado deshacerse de ellos que implementarlos, dice José Luis Espert, economista argentino.

Los dos candidatos principales abogan por métodos muy diferentes. Daniel Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires, respaldado por la Sra. Fernández, favorece un enfoque más gradual, aunque existe una creciente preocupación de que sus vínculos gubernamentales limitarán su margen de maniobra.

Mauricio Macri, el centroderechista alcalde de la ciudad de Buenos Aires, respaldado por los mercados, prefiere una solución más inmediata.

Aunque el señor Espert también recomienda una eliminación rápida de los controles de capital, dice que debe ir acompañada de un «plan económico técnicamente sólido» que inspire gran confianza en los mercados. «Sin un plan creíble, la terapia de choque puede ser tan perjudicial como un enfoque más gradual», advierte.

José Urtubey, vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), una poderosa cámara de comercio, pone en duda que la terapia de choque funcione. Aunque los controles de capital desempeñaron un papel importante en la contracción del 2,6% por en el sector industrial argentino el año pasado la divisa es esencial para importar los materiales necesarios para la producción industrial el señor Urtubey teme que las reservas de los bancos centrales no puedan soportar la presión sobre la moneda generada por la eliminación repentina de los controles. «El remedio podría ser peor que la enfermedad», dice.

Esta resistencia al cambio explica por qué el señor Espert cree que la volátil economía argentina ha quedado atascada durante el último medio siglo en un «triángulo vicioso», cuyos vértices son una crisis, seguida de un rebote y luego mediocridad lo cual, cada aproximadamente 10 años, conduce a otra crisis.

«Pronto habrá otra», dice, señalando la falta de consenso sobre cómo solucionar los graves desequilibrios macroeconómicos del país, especialmente el enorme déficit fiscal, que teme provocará más mediocridad. «Para Argentina es muy difícil escapar de ese triángulo. Padecemos de una especie de síndrome de Estocolmo económico», dice.

Si el futuro de la economía argentina es tan sombrío como teme el señor Espert, sería una buena noticia para bitcoin, que todavía está dando sus primeros pasos en Argentina con sólo unos 6.000 a 8.000 usuarios.

Franco Daniel Amati, cofundador de Bitcoin Argentina, una especie de embajada para bitcoin en el corazón del distrito financiero de Buenos Aires, se muestra optimista sobre las perspectivas de la moneda digital en un país donde sólo la mitad de la población le confía su dinero al sistema bancario formal.

«Una crisis de inflación recurrente, los controles de capital y la represión financiera general hacen la vida muy difícil en Argentina. Cada vez más personas buscan maneras de evitar estos problemas, y bitcoin es la solución perfecta», dice.

Benedict Mander
Financial Times

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