Perspectivas de mediano plazo de Panamá y la competitividad

Perspectivas de mediano plazo de Panamá y la competitividad

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Estimaciones indican que en el 2015 Panamá crecerá 6% en términos reales, muy por encima del 0,5 % proyectado recientemente (julio) por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para la región de Latinoamérica. Se pronostica además que, este año la economía global va crecer en 3,5%, mientras se espera que la economía estadounidense crezca a una tasa similar.

La inflación a la vez ha disminuido considerablemente pasando de un 5,7% en el 2012 hasta alcanzar un 2,6% en el 2014, y se estima que será de un 1,7% en el 2015. Esta tasa de inflación estaría de paso, incluso por debajo del resto de las economías emergentes y del mundo donde se proyecta un alza en el índice de precios de 5,1% y 3,2%, respectivamente.

Se espera que la inflación tienda a ser baja siendo de 1,8% al 2020. Finalmente se espera un Producto Interno Bruto (PIB) a precio corriente para el 2019 sería de casi $70.000 millones en comparación a los $53 millones en el 2016.

El país enfrenta una perspectiva de crecimiento  positiva y estable, como se ha dicho, alta en comparación al resto de la región y del mundo, y tan importante bajo una perspectiva de baja inflación. Es decir, se está logrando un estable y robusto crecimiento, y en lo que resulta tan importante, a una baja inflación.

Más aun, entre los principales inversionista de Panamá figura precisamente la economía estadounidense que, por ejemplo, en el año 2013 representó una inversión extranjera directa de $789 millones, según la Contraloría General de República, detrás solo de Colombia que aportó $1.100 millones ese año.

Por su parte, el total de activos del sistema bancario nacional también ha mejorado. Por ejemplo, entre el 2013 y el 2014 creció en 12% pasando de unos $80.100 millones a unos $89.900 millones. De hecho, durante el primer trimestre del corriente año ha crecido un 15% llegando a nivel de $92.500 millones. 

Por otro lado, se mantiene una proporción relativamente baja de deuda respecto del Producto Interno Bruto (PIB), por ejemplo; en el 2014  fue de 38,8%, en tanto que el déficit según estimaciones preliminares fue de 3,4% relativo al PIB.

De acuerdo con la Ley de Responsabilidad Social y Fiscal (Lrsf) este déficit podría llegar como máximo hasta un nivel de 3,7% en el 2015. Un aspecto positivo consistiría, no obstante, en que el déficit de este año fuera menor que el año anterior (más allá de lo que permita o no la referida Ley). 

En el corto plazo, la ampliación del Canal en el primer semestre del 2016 generará importantes impactos sobre la economía por vía de nuevas oportunidades de crecimiento en servicios marítimos auxiliares, movimiento de carga, servicios aéreos auxiliares, mantenimiento y reparación de equipos de transporte y naves. En el área de telecomunicaciones y tecnología existe potencial para desarrollar un Hub (centro regional) basado en las ventajas competitivas del país que incluyen el paso de seis redes de fibra óptica por su territorio. 

Todo ello permite el desarrollo, por ejemplo, de programas computacionales, investigaciones y consultorías, y oportunidades para establecer sedes de empresas multinacionales de telecomunicaciones y de tecnología, y desarrollar inversión privada en materia de infraestructura y equipos.

Igualmente surgen oportunidades importantes de inversión en energía para atender la creciente demanda que deriva de la generación a través del uso de energía renovables, lo cual también representa oportunidades de negocios.

El país presenta un panorama estable y sólido, sin embargo, aún persisten desafíos en materia de institucionalidad a efectos de promover una mayor competitividad que le permita a la nación seguir creciendo en forma sostenible, y que dicha dinámica conlleve una mayor equidad.    


Wilfredo Grajales

Analista del Centro Nacional de Competitividad

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