Pesimistas bursátiles ven el inicio de un mercado bajista

Pesimistas bursátiles ven el inicio de un mercado bajista

Hay quienes recomiendan vender acciones

stock market crash

La gran pregunta que preocupa ahora a los inversionistas es si el repunte bursátil es sostenible o simplemente el preludio de otra tormenta.

Hace cinco meses, The Wall Street Journal publicó perfiles de tres gestores de dinero y analistas en sus esfuerzos por calcular el futuro del mercado alcista que lleva seis años. Ninguno anticipó problemas inmediatos, pero dos dijeron que podrían asomarse en los próximos meses.

Ahora, estas mismas dos personas dicen que las acciones han ingresado al territorio bajista que temían y que el reciente repunte fue una alza clásica de un mercado con tendencia a la baja, lo que dará paso a nuevos descensos.

El tercer gestor es más optimista, pero incluso él teme que más oscilaciones grandes estén a la espera. Por supuesto, tres expertos no son una muestra científica, pero sus preocupaciones reflejan cuán incómodos siguen muchos inversionistas profesionales.

Creo que el mercado es inestable y vulnerable a los flujos de noticias. Podría ser volátil, afirma el optimista,  David Kotok, presidente de la junta de Cumberland Advisors, que supervisa $2.500 millones en Sarasota, Florida.

A Kotok le preocupa que las acciones puedan sufrir otra corriente descendente después de la reunión de la Reserva Federal (FED por sus siglas en inglés) el 16 y 17 de septiembre si los inversionistas siguen incómodos con los planes sobre las tasas de interés.

El experto dice que personalmente piensa que la economía estadounidense es lo suficientemente sólida como para que el banco central estadounidense eleve las tasas en septiembre y termine de una vez con eso. El gestor no ha vendido sus acciones. Incluso si hay más volatilidad, señala, está convencido de que una inflación baja, tasas de interés aún en niveles mínimos y un crecimiento económico sostenido evitarán que las acciones entren en un mercado bajista, que se define típicamente como un declive de 20% o más desde un máximo.

Doug Ramsey, director de inversión de Leuthold Group, que administra $1.600 millones en Mineápolis, y  Richard Dickson, estratega de mercado senior de Lowry Research Corp. en North Palm Beach, Florida, son más pesimistas. Los dos ven el repunte  como algo temporal y aconsejaron a sus clientes usarlo como una oportunidad para vender acciones.

Ambos ven el inicio de un mercado bajista, posiblemente no tan severo como las crisis de 2000 y 2008, pero lo suficientemente fuerte como para arrastrar las acciones más de 20%.

Ramsey, quien se desveló y trabajó los fines de semana mientras los 130 indicadores de mercado que monitorea se deterioraban hace un par de meses, programó el momento de su retirada casi perfectamente. En julio empezó a reducir su exposición a acciones, antes de que el mercado se deteriorara. El 10 de agosto, justo antes de que empezaran los grandes declives, redujo la ponderación de la renta variable en su cartera a 38%. La retirada total disminuyó su exposición hasta 33%, y por ahora no ve razones para comprar acciones.

El problema fundamental, dice Ramsey, es que los mercados empezaron a sentirse hambrientos de efectivo fresco en 2014, luego de que la FED concluyó un programa de compra de bonos por $85.000 millones al mes. Gran parte de ese dinero se había filtrado al mercado bursátil, impulsando las acciones a lo que el experto consideraba niveles insostenibles. Según los cálculos de Ramsey, el S&P 500 se negociaba a cerca de 20 veces el promedio anual de ganancias de las empresas que componen el índice durante los últimos cinco años, un nivel superior a la media de largo plazo del índice de 17 veces las utilidades.

Sin el dinero de la FED y con las ganancias de las multinacionales golpeadas por la fortaleza del dólar y la caída de los precios del petróleo, las acciones han tenido más dificultades para subir. Empezaron a aparecer advertencias clásicas de un mercado bajista. Ramsey vio grupos de acciones más débiles, incluyendo empresas de transporte, de servicios públicos e industriales que empezaron a decaer, que suele ser un presagio de problemas en los índices generales.

A diferencia de los mercados bajistas de 2000 y 2008, que fueron causados por profundos excesos económicos y del mercado, esto se ve como un mercado bajista cíclico, común y corriente, uno que típicamente lleva a las acciones entre 20% y 25% a la baja, indica Ramsey.

Como evidencia de que se avecinan más problemas, el gestor señala la amplitud de las ventas durante el reciente declive, cuando pocas acciones sirvieron de refugio. Eso, dice, es una señal de que los repuntes serán temporales.

Dickson, de Lowry, ha estado advirtiendo a sus clientes por meses que las condiciones del mercado se están deteriorando, pero hasta entonces, los problemas se concentraban en acciones de empresas más pequeñas. Hace una semana se encendieron todas sus alarmas, cuando vio que las acciones más grandes, incluyendo las de las empresas del Dow, lideraron los pronunciados descensos. Dickson empezó a advertirles a sus clientes que vendieran.

El gestor ha revisado cada uno de los mercados bajistas desde 1929 y encontró que en todos los casos, excepto dos, las acciones registraron un fuerte repunte después de los declives iniciales, sólo para caer a nuevos mínimos. La recuperación pareció más un repunte antes de un mercado bajista completo, dice.

Sólo cambiaria de opinión, asevera, si ve una mayor explosión de la demanda que lleve al S&P 500 nuevamente cerca de niveles récord. No tengo mucha fe de que eso vaya a suceder, confiesa Dickson. La dirección principal del mercado será ahora hacia abajo en lugar de hacia arriba. Las cosas van a estar en niveles inferiores durante los próximos tres o cuatro meses.

E.S. Browning
Dow Jones

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