Rápidos y furiosos: 5 tips para vencer la prontomanía del ¡Lo quiero ahora, lo quiero ya!

Rápidos y furiosos: 5 tips para vencer la prontomanía del ¡Lo quiero ahora, lo quiero ya!

La vida está cambiando más rápido que nunca. Vivimos en un mundo en el que queremos las cosas ahora y las queremos ya.

La “sociedad de la gratificación instantánea” se ha impuesto, y a la mayoría le resulta difícil ser paciente. Pero si te encuentras corriendo de una tarea a otra, atrapado en un torbellino de actividad constante, puede que necesites dar un paso atrás. 

Qué es la “prontomanía”

Este fenómeno se sintetiza en el neologismo “prontomanía”, la combinación de la prontitud con que se quieren resolver o activar las cosas, y manía, cuya definición psicológica dice que es un trastorno o enfermedad mental que se caracteriza por una euforia exagerada, la presencia obsesiva de una idea fija y un estado anormal de ansiedad, agitación y delirio.

Quizás esta afirmación desde el lado de la salud mental te parezca exagerada, aunque, si la observas en detalle, tal vez encierre mucho de verdad, porque aparecen comportamientos como la ansiedad, inquietud, la preocupación exagerada ante la lentitud de alguna respuesta, incluso de una fila en un trámite que va a ritmo de tortuga. Sin hablar, por caso, de cuando se cae Internet o alguna red social o mensajería. ¡Estás a punto de estallar! 

La pregunta es: ¿cuánto tiempo ganas al ir tan rápido? 

Algunas tendencias limitantes de la prontomanía

Una tendencia limitante es un comportamiento que realizas en forma reiterada, y que limita tu expresión en alguna forma, por ejemplo:

Tener la imperiosa necesidad de responder todo instantáneamente.

Sentir que es una obligación que los demás respondan todo rápidamente, aunque no sea importante ni urgente.

Mostrar la imposibilidad de gestionar el tiempo adecuadamente.

Evitar delegar por temor a la demora en terminar una tarea, lo que se traduce como falta de confianza en los demás.

Mantener relaciones superficiales porque no te das el tiempo de profundizarlas como antes.

Tener las prioridades alteradas, donde el trabajo ocupa una proporción mucho mayor que tus tiempos personales.

Manifestar lejanía y dejadez con los afectos cercanos.

Sufrir de trastornos del sueño, de ansiedad.

Perder el sentido de la vida.

5 tips para recuperar el ritmo natural de la vida

Para, desecha, redimensiona.

Se trata de tomar consciencia del ritmo acelerado que llevas que no te permite conectarte genuinamente contigo ni con los demás. 

Aprende a priorizar.

No sólo se trata de elegir entre lo urgente e importante, sino de escoger lo que agrega valor a tu vida actual, y lo que no. Porque en esa imposibilidad radica la pérdida de sentido que viven muchas personas. 

A la larga, esto lleva a una despersonalización por la que apenas se sobrevive como si fueses “otra persona”, o un personaje que actúas para no mirarte de verdad, internamente. Te parece habitual correr, el vértigo, el “estar en beta continuo” (en cambio permanente) como dicen orgullosamente muchas empresas innovadoras, sin tomar en cuenta el desgaste.

Limita tus horarios y compromisos.

Es fundamental que aprendas a gestionar el tiempo y a no sobrecargar tu agenda con cuestiones que: o no son fundamentales y prioritarias, o no quieres participar. 

Es cierto que muchas veces debes hacer algunas cosas como parte de tu función: en esos casos, acéptalas, incorpóralas en tu rutina; aunque no es aconsejable que tengas diez de estas cuestiones en una misma semana.

Aprende a poner límites y decir que no.

Este es, acaso, uno de los mayores temores de quienes viven como si corrieran una carrera de fórmula 1. Sobre todo, afecta a las personas perfeccionistas, y aquellas que tienen habilidad para hacer muchas tareas al mismo tiempo. 

Desconéctate.

Antes de llegar al colapso de la prontomanía, apaga el celular, no respondas mensajerías fuera de cierto horario, vence la tentación de contestar el correo electrónico en cualquier momento. Incluso puedes usar otro celular para cuestiones personales, con quienes sí te darás el tiempo y el ritmo pausado para conectar de otra forma. 

Recuerda que no vienes con un repuesto: eres tú, con tu ADN único, tus características y tus diferenciales. Por eso, hazte importante, frena y escoge lo mejor para ti en ritmo, forma, profundidad y sentido. 

Puedes tener una ultra productividad, sin caer en la prontomanía. Para esto, debes cuidar tu casa física (el cuerpo), tu casa activadora de la realidad (tu mentalidad) y tu casa de la actitud y motivación (la dimensión emocional).  

Se trata, en definitiva, de dar vuelta el orden: empieza por ser, luego por hacer, y finalmente, tendrás lo que anhelas. Y puedes lograrlo exactamente igual sin necesidad de ir volando por la vida. 

La pluma invitada de ElCapitalFinanciero.com es:

 

Daniel Colombo

Facilitador, Máster Coach especializado en CEOs, alta gerencia, profesionales y equipos; comunicador profesional; conferencista internacional y autor de 28 libros.

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