Plan estratégico para salvar Barú

Plan estratégico para salvar Barú

Ricardo Gonzalez J.

Capital

 

Casi desde que Panamá es República, el área de Barú en la provincia de Chiriquí se desarrolló alrededor de las actividades de exportación de banano de la empresa estadounidense Chiquita Brand Company. Por décadas esta empresa llegó a contratar hasta 5.000 personas, con salarios superiores a los que se pagaban en otras actividades agrícolas del país.
Debido a la presencia de la transnacional y sus bien remunerados ejecutivos, en el pequeño pueblo de Puerto Armuelles se desplegó un estilo de vida y una arquitectura similar al de las bases militares estadounidenses que se instalaron a orillas del Canal, y su economía llegó a ser una de las más pujantes del país.
Era tanta la abundancia que uno se encontraba dinero tirado en la calle, recordó el veterano Jaime Mojica, que vivió el apogeo de esta comunidad. A sus 65 años, hoy ve con tristeza como Puerto se sume en el desempleo y la falta de oportunidades.
Con el cierre y liquidación de la Cooperativa de Servicios Múltiples de Puerto Armuelles (Coosemupar), que había adquirido los activos de la Chiquita Brand  Company en el 2008, por un precio de $20 millones, la situación en la zona de Puerto Armuelles se ha vuelto crítica, debido a que miles de personas se han quedado sin empleo.
La migración ha sido casi forzosa y de 63.383 personas que vivían en el área del Barú en el 2005 la población solo había aumentado a 64.648 personas para el 2009.
Ante este escenario, el Gobierno impulsa la creación de la Zona Franca del Barú, que incluiría la construcción de un parque industrial en los terrenos del antiguo aeropuerto de Puerto Armuelles, un puerto de contenedores y un relleno que permita atracar barcos comerciales y yates turísticos.
Se proyecta destinar alrededor de 200 hectáreas para varias etapas del proyecto, que se llevarían a cabo en terrenos propiedad de Coosemupar, pero que en estos momentos se encuentran intervenidos por el Banco Nacional de Panamá.
La idea, es que el parque industrial genere más de 10.000 empleos e ingresos anuales de $171 millones  por concepto de alquiler y claves de operación, en beneficio del país y de la provincia de Chiriquí.

Alternativas
Aunque esta parece una excelente alternativa para desarrollar el distrito del Barú y la zona de Puerto Armuelles, expertos en desarrollos logísticos que conversaron con Capital señalaron que en este momento se carece de un plan estratégico que propicie el desarrollo integral de esta región, lo que impediría la explotación turística y afectaría la calidad de vida de los habitantes.Hector Palacios
El arquitecto Héctor Palacios, oriundo de Puerto Armuelles, encabeza un movimiento cívico que ha desarrollado un Plan Estratégico de Recuperación y Desarrollo Integral del Barú, que busca crear un nuevo concepto para esta abatida región. Lo respaldan, entre otros, el economista Rubén Lachman y el promotor de inversiones Pedro Moss.
El proyecto, que ya ha sido entregado al viceministro de Comercio Interior, Ricardo Quijano, incluye una zona libre sin muros, un boulevard turístico en el actual muelle y un puerto de gran calado que permita la llegada y salida de mercancías y materias primas.
Palacios sostuvo que el principal problema para el desarrollo integral del Barú es la falta de un plan maestro y su preocupación es que todo se está planeando de forma improvisada.
El tiempo pasa y no se ha hecho nada en el área, no existe una estrategia global, solo se piensa cómo poner un parche sin hacer un estudio a fondo, mientras tanto, hay pérdida de patrimonio, mal uso de los suelos, falta de zonificación, la infraestructura bananera no se sabe a quién pertenece y hay muy pocas áreas públicas de uso social, precisó.
Palacios no está de acuerdo con el actual proyecto que se pretende implementar en Puerto Armuelles, donde se busca construir un parque industrial amurallado en el área del aeropuerto y utilizar el viejo muelle para construir un puerto para el trasbordo de contenedores. En su opinión esta área se debe mantener como está y desarrollarla para fines turísticos.
El parque industrial, si se construye, debe estar en las afueras de Puerto Armuelles en terrenos nacionales existentes de unas 200 hectáreas, recalcó.
Destacó que el que sabe de proyectos urbanos no diseña un parque industrial en el medio de un pueblo. Le han vendido a la población que se hará una inversión de $200 millones y se generarán 10.000 empleos, que es lo que la gente quiere oír, pero no es lo que les conviene a largo plazo, dijo Palacios.
Para el arquitecto, este proyecto, tal como esta diseñado, le pisa la manguera al turismo y al comercio que se pueden desarrollar paralelamente. El proyecto del Barú prácticamente partiría Puerto Armuelles en dos, además si se construye el nuevo muelle forzosamente las mercancías y los camiones tendrían que pasar por el centro del pueblo o por Silver City, que es el lugar más histórico del pueblo y para Palacios, esto no tiene ninguna lógica.
Actualmente el aeropuerto de Puerto Armuelles se usa para actividades deportivas, de ocio y de entretenimiento, además es utilizado para acortar distancias cuando se debe atravesar el pueblo, mientras que el muelle se emplea como área social, donde la gente va en las tardes a pasear y distraerse. Todo esto se perdería con el muro de ocho pies de alto que rodeará el parque industrial. Según Palacios, esto no es tomar en cuenta a la comunidad y su estilo de vida.
El temor para Palacios y el grupo que él lidera es que este parque industrial se convierta en una segunda Zona Libre de Colón, es decir, en un enclave de riqueza rodeado de un mar de pobreza.

Turismo y puerto
El plan estratégico de Palacios hace énfasis en el desarrollo del turismo y el puerto de gran calado, que son la punta de lanza del su ambiciosa iniciativa. Este proyecto  incluye un estudio de impacto económico, todas las redes que existen en el Barú y como se deben organizar
Para nadie es un secreto que Chiriquí es una de las regiones más productivas del país, pero resulta que esta a 500 kilómetros de la ciudad de Panamá que es el mayor polo de consumo de país y actualmente todos los productos que se producen en la región se tienen que transportar a la capital a través de  camiones, lo que ha hecho que el precio de muchos rubros suba debido al incremento del precio de  los combustibles, destacó.
Añadió igualmente que los insumos que van de la capital a Chiriquí, como el combustible y los fertilizantes, que son esenciales para la producción agrícola, son más costosos debido a la gran distancia que hay entre ambas regiones.
Para Palacios, se podrían utilizar barcos para transportar estas mercancías en lugar de camiones, se podrían generar economías de escala, ya que una sola nave tiene la misma capacidad que varias docenas de camiones. Esta iniciativa no solo beneficiaría a Barú, sino a todo el país.
En cuanto al turismo, explicó que Barú tiene playas hermosas, hay avistamiento de ballenas y forma parte del corredor marino del Pacífico junto a las Islas Galápagos, la Isla Cocos en Costa Rica y la Isla de Coiba, además cuenta con excelente pesca.
La idea es utilizar las áreas abandonadas del muelle y otras infraestructuras para el desarrollo del comercio y el turismo, ya que están a la orilla del mar y en el entro del pueblo y se puede hacer algo muy parecido a Santa Bárbara en California y Nueva Orleans.
El  área de los talleres tiene más de 12.000 metros cuadrados que pueden rehabilitarse para alojar comercios y mejorar las áreas verdes y el área histórica de Silver City, antiguo barrio de la Chiquita que es un atractivo muy importante.
Destacó, que esta es una solución de corto plazo con beneficios integrales y sociales a largo plazo, ya que las infraestructuras están allí y simplemente hay que rescatarlas, es sostenible y no depende de un monoproducto, como el banano.
Esto crearía 600 empleos casi de forma inmediata con $1,5 millones en salario y solo se necesitaría una inversión de $16 millones para rescatar las estructuras abandonadas.
El viceministro de Comercio, Ricardo Quijano, confirmó que conoce el plan estratégico de Palacios y le parece muy interesante, como otras propuestas que se tienen para el desarrollo de la región del Barú.
Sostuvo, que en este momento el plan se está evaluando, ya que el desarrollo del mismo tendría un costo de cientos de miles de dólares. Destacó que en este momento el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) está conversando con una corporación Centroamericana para sembrar y procesar palma africana para obtener biocombustibles.
Igualmente el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) tiene diversos proyectos para esta región que es una prioridad para el Gobierno.
Hay varias cosas andando en el área del Barú y se están evaluando las diferentes propuestas que tenemos, pero aún no existe ninguna determinación, pero en los próximos mese se debe tomar una decisión, afirmó.
Según Quijano, la propuesta de Palacios se trata de un estudió que habría que realizar para comprobar su efectividad, pero el mismo costaría cientos de miles de dólares que tendrían que ser pagados por el gobierno.
Lo ideal para la zona hubiera sido que una empresa retomara la actividad bananera, pero lamentablemente esta actividad no es rentable, por esto las cosas no son tan fáciles y hasta resultan un poco complicadas.
Ahora, dijo, los negocios que reemplacen al banano deben realizar inversiones millonarias y las mismas tienen que generar empleos y ser sostenibles a largo plazo, porque de nada sirve montar un proyecto que a los tres años cierre y la población quede en la misma situación.

Importancia del estudio
El economista Rubén Lashman, señaló que la importancia de contar con un plan estratégico para desarrollar una zona como la del Barú es que permite formar clusters donde sus integrantes tengan definidas claramente sus funciones en el espacio y el tiempo, en otras palabras, todo tiene que estar bien programado para que no se den contradicciones entre los componentes.
Explicó, que Barú tiene jugadores en el áreas logística, de turismo y agricultura, por esto hay que medir muy bien cuales son los distintos territorios en referencia al uso del suelo, para evitar que se produzcan contradicciones.
Tenemos que velar para que la logística no acabe con el turismo, que la agricultura no acabe con la logística y así sucesivamente, sino que se complemente entre sí, explicó Lachman.
Agregó, que si se dan concesiones sin tener en cuenta estos detalles y el sector logístico es el predominante, es poco probables que el mismo este dispuesto a desarrollar el turismo ni la agricultura, ya que ellos están interesados en mover mercancía del punto A al B en el menor tiempo posible y si para esto tienen que tomarse Puerto Armuelles o derrumbar una iglesia simplemente lo van a hacer.
Para el economista una zona industrial amurallada está destinada a convertirse en un enclave que no contribuirá al beneficio de los que estén afuera. Recomendó hacer una gran zona libre abierta, donde se pagan los impuestos, pero cuando la persona va a salir del país se le devuelven los gravámenes que ya pagó.
Lachman destacó que si se logra que el turismo, la logística y la agricultura converjan respetando el patrimonio cultural de Puerto Armuelles nos aseguraríamos que ninguno de los sectores pese más que otro y exista un balance equilibrado.
No obstante, para lograr esto se requiere de un proceso de organización regional, planificación económica y estudios urbanísticos, así como medir los impactos que se generarían y crear modelos económicos, pero nada de esto será posible si no existe voluntad del Gobierno.

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