Pobreza y subsidios no marchan al mismo ritmo

Pobreza y subsidios no marchan al mismo ritmo

La meta debiera ser que los beneficiarios de la Red de Oportunidades eventualmente puedan subsistir sin transferencias

Provoca mucho orgullo que Panamá sea una de las economías con mayor crecimiento en América Latina, marcando por encima de 10% al cierre del 2012, una tasa muy superior a la de Estados Unidos y la Unión Europea, pero la otra cara de la moneda causa vergüenza: La pobreza continúa siendo un talón de Aquiles de este país y las brechas sociales, en lugar de achicarse, han crecido debido a que la riqueza no se distribuye tan efectivamente como debería y esto representa una amenaza para la sostenibilidad del desarrollo económico.
Hasta el momento, el Estado le ha apostado a los subsidios para combatir la pobreza. Estos sumaron $1.251 millones en 2012, unos $83 millones o 7,2% más que en 2011. Sin embargo, la reducción de la pobreza no va al mismo ritmo del crecimiento económico ni del crecimiento de los subsidios, reconoció el ministro de Economía y Finanzas (MEF), Frank De Lima.
De Lima sostuvo que la pobreza total en Panamá bajó de 33,4% de la población en 2009 a 25,8% en 2012, mientras que la pobreza extrema disminuyó de 17% al 10,4% en ese mismo período (Ver recuadro:  Evolución  de la pobreza total y el PIB).
El ministro detalló que solo los subsidios focalizados, como los de los programas Red de Oportunidades, $100 para los 70 y beca universal, abarcaron unos  $528 millones. (Ver recuadro: Evolución de los subsidios).
La situación es planteada en el Informe Panorama Social de América Latina 2012 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el cual señala que Panamá ha tenido altas tasas de crecimiento en el último quinquenio y la crisis económica mundial se ha sentido menos que en otras partes, pero la pobreza no ha descendido al mismo ritmo y mantiene atrapada a un tercio de la población.
Indica que al menos 450.000 personas  (12,4%) de una población de 3,5 millones de habitantes  viven  en situación de pobreza extrema y que les es difícil cubrir sus necesidades mínimas de alimentación.
La distribución de la riqueza tampoco mejora. En Panamá los más ricos acumulan casi el 40% de las riquezas, mientras que los más pobres entre el 12% y 15%, aproximadamente.
El Banco Mundial (BM), por su parte, considera que Panamá ha conseguido una reducción significativa de la pobreza, pero se encuentra entre los 20 países con peor distribución de ingresos a nivel mundial.
Panamá presentaba en el 2011 un Ginni de 0,52, cerca de los peores del planeta, entre los que está también Sudáfrica (0,63), señalan cifras del BM.
En cuanto al desarrollo humano, el último informe de del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ubica a Panamá en la posición 59, entre los 187 países evaluados, indicativo de que estamos lejos en esta materia que mide aspectos como acceso a servicios públicos.
Panamá también presenta rezago en los Objetivos de Desarrollo del Milenium (ODM), metas que las Naciones Unidas se plantearon cumplir para el año 2015, sobre todo  en materia de salud, mortalidad infantil y  equidad de género.
No obstante, si ha logrado avanzar en la reducción del hambre junto con otros 38 países, según reconoció la semana pasada la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura  (FAO).  Además estaría en camino a cumplir con la relacionada al acceso a la educación.
El ministro De Lima aseguró que el crecimiento económico ha permitido una mayor inversión en el área social y la creación de nuevos programas de asistencia, como $100 para los 70, focalizado en apoyar a los adultos mayores que no cuentan con jubilación ni recursos económicos, y la beca universal para estudiantes del sector público.
No obstante, reconoce que los subsidios no son suficientes para sacar a Panamá de la pobreza, por lo que el gobierno se ha enfocado además en actualizar el sistema educativo y dar mayor acceso a la educación, así como mejorar la infraestructura y servicios de salud.
Dando oportunidades de educación apoyamos a que se reduzca la pobreza y pueda darse una mejor distribución de la riqueza, donde Panamá también ha avanzado, según muestra el coeficiente Gini (que mide la distribución de la riqueza) al pasar de 0,57 a 0,52, señaló.
De Lima recordó que pobreza y distribución de la riqueza son dos cosas diferentes, que se miden de manera diferente, y en las que definitivamente falta mucho por hacer.
Sin embargo, pese a que se le envió un cuestionario por intermedio de la Dirección de Comunicación para conocer mayores detalles sobre el origen de las cifras de pobreza y la efectividad de los subsidios, al cierre de esta edición no se había recibido ninguna respuesta.
Capital Financiero realizó la consulta al Ministerio de Desarrollo Social (Mides) para conocer específicamente sobre el estatus de cumplimiento de ODM y tampoco se recibió contestación.
Pero extraoficialmente se pudo conocer que, de hecho, el gobierno se encuentra en mora en la presentación del IV informe de ODM a las Naciones Unidas, que debió ser publicado en el 2012.
Información del Mides destaca que a la fecha 72.534 familias son beneficiarias de la Red de Oportunidades (transferencias condicionadas), sin embargo no existe una medición de su efectividad, como tampoco hay resultados concretos en el programa $100 para los 70,  más allá que dotar a los beneficiarios de ingresos que antes no tenían.
En estos momentos el Mides realiza las encuestas previas para poner en marcha el Programa Angel Guardían, un nuevo subsidio que dotará de $80 a las personas con la responsabilidad del cuidado de familiares con discapacidad.
Para el presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, José Luis Ford, el peor error que puede cometer un país es hacer mal manejo de la abundancia. Para lograr cambios reales a mediano plazo se requiere resolver el atraso que tenemos en educación, que es la verdadera opción para reducir la pobreza en nuestro país.

Medir la efectividad
de los subsidios
Ford sostuvo que lo más saludable es llevar un control de los programas sociales y que cada Gobierno presente estudios que demuestren que estos subsidios son sostenibles en el tiempo y cómo impactan las arcas del Estado.
Igualmente deben estructurarse de forma tal que los beneficiarios eventualmente no requieran seguir siendo sujetos de subsidio.
Ford advirtió que siendo este un año preelectoral, el sector empresarial aspira a que los políticos no realicen insostenibles promesas de campaña que involucren subsidios no focalizados, conllevando un peso adicional para el Estado. Y espera también que se trabaje en la búsqueda de soluciones permanentes, a través principalmente de una actualización de nuestra educación.
El economista Horacio Estribí agregó que, como no se cuenta con un estudio que mida el impacto de los subsidios en la población más necesitada, se desconoce el nivel de cumplimiento de las corresponsabilidades por parte de los beneficiarios, lo que le da un matiz político a la entrega de los subsidios, situación que debe ser explicada por el gobierno.
A juicio de Estribi, si bien subsidios como Red de Oportunidades, $100 para los 70 y beca universal son de impacto en el nivel de vida de la población, no se debe olvidar que este gobierno ha invertido la mayoría de sus recursos en obras de infraestructura y ha dejado en segundo plano la educación y la salud, que sí son importantes para salir de la pobreza.
El sociólogo Alexis Rodríguez, decano de Investigación de la Universidad de las Américas (Udelas), explicó que las acciones en materia de reducción de la pobreza tienen que ver con el incremento del ingreso, por lo que hace falta desarrollar de forma sistemática políticas que reduzcan la exclusión, que generalmente se mide mediante las necesidades básicas insatisfechas.
En ese sentido, cuestiones como el analfabetismo, número de personas en la vivienda, utilización de los servicios de salud y saneamiento, entre otros indicadores, no se afectan de manera tan rápida como el ingreso.
La velocidad de reducción depende de lo integral que sea la política. En el caso de Panamá, la velocidad de reducción de la pobreza es lenta, enfatizó.
Rodríguez, quien fue el primer director del Programa Red de Oportunidades que administra el Mides, aseguró que en la primera etapa se estructuró el programa y que corresponde ahora que sea sometido a una nueva evaluación, particularmente para el tramo 2009-2014, mediante el diseño de un registro de beneficiarios de políticas sociales y estableciendo un índice de pobreza familiar para mostrar de manera clara y precisa cómo se reduce periódicamente la pobreza.
El también consultor de la División de Desarrollo Social de la Cepal considera que se debe analizar cómo ha incidido la Red de Oportunidades en la dinámica de las comunidades; es decir, si se han alterado sus patrones de consumo, si se han alterado prácticas culturales tales como el trabajo colectivo de la tierra en áreas comarcales, si la estructura de la unidad familiar ha sufrido alteraciones, prefiriendo optar por familias nucleares y no familias extendidas.
Advierte que este tipo de programas puede tener dificultades al momento de la sostenibilidad en términos financieros, por lo que se hace todavía más imperante efectuar los análisis para el periodo actual.
En ello coincide la directora ejecutiva de Asociación Panameña para la Planificación Familiar (Aplafa), Juana Cooke, quien destacó que en Panamá, al hablar de distribución de la riqueza, es necesario hablar también de mujeres y equidad de género, de personas jóvenes y de la realidad de las comarcas, que parecen no acusar recibo del crecimiento reportado sobre todo en las áreas de la ciudad capital.
Por otro lado, existen realidades muy diversas en los contextos rurales y en los contextos urbanos para el acceso a servicios y oportunidades, en particular en las comarcas.
Como en otros países, en Panamá las oportunidades de disfrutar del crecimiento de un país, dependen del sexo con el que naciste, de la edad que tengas en un momento dado (que te permita disfrutar de las oportunidades económicas en un contexto en particular), y del lugar geográfico donde naciste y/o te desarrollas, concluyó.

Darsy Santamaría Vega
dsantamaria@capital.com.pa
Capital Financiero

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