Portobelo e Isla Grande, paseo por la historia y el mar

Portobelo e Isla Grande, paseo por la historia y el mar
Esta parte de la provincia de Colón recibe a los turistas que se dejan encantar por sus playas | Violeta Villar Liste

Manuel, de pie, sortea con memorioso equilibrio las olas que golpean la embarcación que guía con seguridad, camino a Isla Grande, en la provincia de Colón.

“Enero y febrero son los meses buenos de llegada de turistas”, dice con una sonrisa plena, mientras otros botes, como el suyo, cumplen idéntico ritual: Dejar y recoger turistas en la playa cristalina.

De Estados Unidos, Canadá y Francia, pero también nacionales, visitan a este “diamante incrustado en la costa norte de Colón”, como gustan llamarlo las autoridades del Municipio de Colón.

Isla Grande se extiende cinco kilómetros a lo largo. Fue campo fértil para la agricultura, la cría de ganado y la siembra de coco, de acuerdo con datos del Municipio.

La playa llamada La Punta es la preferida por el color de sus aguas. Los turistas cuentan con servicio de comida, duchas e incluso pueden acampar o utilizar el servicio del hotel y sus cabañas si se trata de disfrutar varios días.

Más allá del mar, recomiendan admirar El Faro, imponente estructura del año 1893, construida por los franceses, de importancia en la II Guerra Mundial por funcionar Isla Grande como base militar.

Los residentes de este territorio insular recomiendan a los visitantes practicar deportes vinculados con el mar o regalarse momentos de paz.

Sea a la ida o de regreso, Portobelo, que se deja separar unos 15 minutos de Isla Grande, es una parada obligada. Sus límites marcan su carácter: Mar Caribe (norte), provincia de Panamá (sur), distrito de Santa Isabel (este) y provincia de Colón (oeste).

Cristóbal Colón, dice la historia, lo “descubrió” el 2 de noviembre de 1502, pero es casi seguro que fue el gran viajero quien se dejó descubrir por las bellezas naturales de esta tierra.

Importante conocer que el oro procedente de las colonias de España en América del Sur era depositado en Portobelo para luego embarcarlo a Panamá y, de allí, camino a España.

Su importancia estratégica explica la existencia de importantes estructuras monumentales y el empeño por recuperar y mantener su patrimonio edificado.

De hecho, el viceministro de Ordenamiento Territorial, José Batista, anunció que el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) presenta 80% de avance y busca “mejorar el desarrollo económico y social de ese distrito”.

Portobelo como distrito, alberga  parte del Conjunto Monumental Histórico de Portobelo y San Lorenzo.

En este sentido, también durante el Gabinete Turístico celebrado en la provincia de Colón en presencia del presidente de la República, Laurentino Cortizo, se suscribió un memorando de entendimiento que establece, entre otros aspectos, “contar con una planificación de actuación  estratégica en Portobelo en los próximos años, que permita un uso sostenible de su patrimonio natural y cultural”.

Se anunció la creación de una Oficina para el Desarrollo Integral de Portobelo (Odeipo), ubicada en el Centro de Facilidades Turísticas e Interpretación (Cefati).

La Autoridad de Turismo de Panamá (ATP) situó a Portobelo entre los ocho destinos prioritarios del país, debido a su “gran diversidad cultural, ambiental e  inmaterial”.

El presidente de la  Cámara de Turismo de Colón, Marco Zárate, citado por la ATP, expresó que el impulso al turismo en Portobelo depende “de la unión público-privada”.

En el año 1980, las fortificaciones de la costa caribeña de Panamá, en Portobelo y San Lorenzo, fueron declaradas Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

En el año 2012, la Unesco las inscribió en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro, al considerar los efectos de los “factores medioambientales, la falta de mantenimiento y el desarrollo urbano” en su conservación.

El organismo internacional señala que “estos fuertes panameños son magníficos prototipos de la arquitectura militar de los siglos XVII y XVIII y fueron construidos para brindar protección al comercio transatlántico”.

El Comité del Patrimonio Mundial advirtió que su deterioro “podría menoscabar el valor universal excepcional por el que fueron inscritos” e instó a diseñar un plan de conservación integral, preocupación a la cual se da respuesta con estas iniciativas desde el Gobierno.

Portobelo es también el escenario, cada 21 de octubre, de la fiesta del Cristo Negro, cuando los feligreses acuden de diferentes puntos de la geografía nacional, incluso a pie o de rodillas, para dar gracias al Nazareno.

La imponente imagen está expuesta en la iglesia de Portobelo y los creyentes lo visitan a lo largo del año para dar gracias u orar con peticiones.

De valor cultural, las expresiones rituales y festivas de la cultura congo, inscritas en la Lista Representativa del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de Unesco.

Desde el 20 de enero y hasta el Miércoles de Ceniza se extiende la celebración de este rito que habla de libertad, de conexión con la tierra y de una identidad que permanece viva gracias a quienes rinden tributo a la memoria. 

Violeta Villar Liste
violeta.villar@capital.com.pa
Capital Financiero

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