Prima desconfianza en plan de Bukele de impulsar envíos de remesas con bitcóin

Prima desconfianza en plan de Bukele de impulsar envíos de remesas con bitcóin

Cuando quedan siete semanas para que el bitcóin entre a la economía salvadoreña como moneda de curso legal luego de ser aprobada por el gobierno salvadoreño –sin discusión técnica ni participación de los distintos sectores del país- el gobierno apuesta por convencer que se trata de una estrategia innovadora “para dinamizar la economía y atraer inversiones”.

Sin embargo, detractores y defensores de la ley aprobada la madrugada del 9 de junio por la Asamblea Legislativa, obediente al presidente Nayib Bukele, tienen dudas sobre los tópicos de la legislación que entra en vigencia el 7 de septiembre próximo.

La gratuidad en el envío de remesas, como justificó el gobierno salvadoreño para lograr adeptos en el exterior a esa apuesta económica que ha generado gran incertidumbre dentro y fuera del país gracias a información técnica compilada luego de la aprobación de la ley, que deja ver otras aristas al problema como arrastrar las remesas a esa canasta.

Manuel Orozco, experto en remesas y desarrollo y director del Centro de Migración y Estabilización Económica de Creative Internacional, en Washington, comenta a la Voz de América  que el querer relacionar como un  aprovechamiento de la ley para enviar remesas “gratuitas” no es más que una ilusión mediática para justificar una medida inconsulta.

Pues datos técnicos provenientes del Banco Mundial y otras agencias como la que dirige, por larga data han monitoreado las remesas; costos, efectividad, medios de envío e impacto en las poblaciones que reciben esas transferencias, y prueban que el bitcóin no sería gratuito, incluso inclinarse por esa vía aumentaría los costos de envío y conversión a dólares.

También un estudio reciente titulado “Bitcóin, la torpeza de Bukele”, liderado por el economista Steve H. Hanke, y su equipo de alumnos e investigadores de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, Maryland, expone con datos comparativos el costo real que acarrearía enviar remesas a través de bitcóin y no por operadores del mercado actual.

“El presidente ha afirmado que bitcóin es un método más barato para enviar y recibir remesas que los métodos utilizados actualmente para la transferencia de dólares a El Salvador. Examinamos la afirmación del presidente y concluimos que es falsa”, afirma el estudio.

El Salvador tiene una de las tasas más bajas para enviar remesas desde Estados Unidos, no solo en Latinoamérica sino a nivel mundial, porque el efectivo no pierde valor y está sujeto a un solo pago que cubre gastos de transferencia, comisión, seguros y cobertura en operaciones internacionales de divisas.

Manuel Orozco considera que el gobierno salvadoreño estaría utilizando la monetización con bitcóin como una tarjeta de crédito más para hacer frente a su abultada deuda del 89,4% del Producto Interno Bruto del país (PIB), según el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI).

“Es claro -dice Orozco- que el gobierno quiere enganchar el envío de remesas a la criptomoneda porque el volumen de las transferencias que mandan los salvadoreños desde Estados Unidos es significativamente alto, y sigue creciendo cada año al punto de ser el 30% del PIB del país”.

Solo en los primeros cuatro meses de este año El Salvador había recibido 2.350 millones de dólares en remesas con un crecimiento del 47% comparado con 2020, año que mantuvo la tendencia sostenida de crecimiento.

“En relación con las remesas existe una gran incertidumbre de parte del  consumidor sobre lo que significa enviar vía bitcóin, segundo y más importante es que el mercado de remesas ha funcionado eficientemente con un nivel de competencia bastante grande con más de 15 empresas ofreciendo las transferencias en dólares a un costo de los más bajos en el mundo”, comenta Orozco a VOA.

Explica además que al entrar en vigencia la ley de la criptomoneda impactará sobre la política fiscal, la política monetaria con el tipo de cambio y también en el orden macroeconómico.

“Adoptar una moneda adicional a estas alturas es como diversificar su dependencia, como cuando una persona se consigue una segunda tarjeta de crédito para compensar la deuda que ya tiene en la primera, eso es básicamente lo que trae el aspecto fiscal”, dice Orozco.

Otros van más allá en sus críticas al gobierno salvadoreño como el profesor Hanke de la Facultad de Economía de la Universidad Johns Hopkins. El experto considera que la misma ley que firmó Nayib Bukele, la que defendió días después en una larga cadena de radio y televisión “como sencilla y nada compleja”, deja ver que está redactada por aprendices de economía.

Explica cómo durante un encuentro de “evangelistas de la criptomoneda” en Miami, Florida, se anunció que El Salvador adoptaría el bitcóin como moneda de curso legal y que en cuestión de horas entró la iniciativa de ley al pleno legislativo.

“Si lees la ley, es claro que ha sido escrita por ‘amateurs’ que no saben nada de monedas y finanzas. El bitcóin no es una moneda y la volvieron una moneda de curso legal. Es otra torpeza; el bitcóin es un bien altamente especulativo, no califica como moneda”, dice el estudio del centro académico en Baltimore.

Y Orozco enfatiza que el gobierno salvadoreño podría estar apostando a reducir el déficit fiscal que ya tiene –por el gasto en dólares que tiene que afrontar para pagar su deuda- y que con el bitcóin la resolvería bajo el precepto que una masa robusta de consumidores entre ellos los miles de salvadoreños que envían remesas pondrían su confianza en la criptomoneda.

“Sin embargo el nivel de confianza sobre otra moneda paralela es bastante bajo”, sentencia.

Voz de América

Más informaciones

Comente la noticia

Ver todas las noticias