Producción de hongos con residuos agrícolas: El emprendimiento de una científica en Chiriquí

Producción de hongos con residuos agrícolas: El emprendimiento de una científica en Chiriquí
La investigadora opera un invernadero para producir los hongos.| Cortesía

Aracellys Vega Ríos ha sido docente en el área química durante más de 20 años, y como buena científica siempre tuvo la curiosidad de desarrollar un proyecto con biomasas que fuera tangible y rentable.

Desde 1997 surgió la idea de utilizar los residuos que dejan la actividad agrícola en algo que fuera útil. En esa época organismos enfocados en temas ambientales enfatizaban sobre la contaminación que estaban generando estos desperdicios, y en la necesidad de hacer algo al respecto.

Los agricultores utilizaban paja de arroz, bagazo de caña o pulpa de café para sus cultivos, y estudios científicos demostraban que estas biomasas se podían convertir en energía, en alimentos para animales o para el ser humano, mediante ciertos tratamientos químicos que permitían su transformación.

Allí empezó la química a cocinar la idea. Primero pensó que esos desechos podrían ser transformados en polímeros que se podían utilizar en biomedicina, ropa, envasados, etc. Al tiempo descartó esta posibilidad porque la materia prima en Panamá no era suficiente para producir grandes cantidades de polímeros.

Aracellys Vega Ríos | Melissa Novoa

Luego analizó la posibilidad de utilizarlos como abonos orgánicos, para usarlo en alimentos sanos y autóctonos del país, y de allí decidió que lo usaría en la producción de hongos.

Panamá tiene una diversidad fúngica muy grande, que crece por todos lados. Hay benéficos, comestibles, malos, venenosos; y los comestibles se pueden cultivar sobre estos residuos del agro”.

Aracellys Vega Ríos 

En Panamá no existe la costumbre de buscar hongos silvestres, como se da en otros países, pero la doctora Vega dice que estos no solo tienen propiedades beneficiosas para el ser humano, sino que en el país se pueden encontrar de Chiriquí a Darién porque crecen en todos lados.

Los hongos sirven para muchas cosas más, que como simples complementos de las pizzas; debido a que estos son nutracéuticos, es decir son un alimento que proporciona beneficios médicos y que sirven para la prevención o tratamiento de enfermedades.

“Son altos en proteína casi como la carne. No tienen colesterol, son bajos en grasas, tienen propiedades antioxidantes, fibra dietética y una serie de atributos beneficiosos para el ser humano”, detalla la científica y emprendedora.

El que los hongos tengan una diversidad de propiedades, y que además puedan usarse como plato principal o como complementos para guisar, le hizo darse cuenta de que, estos no tienen limitantes.

Para desarrollar el proyecto Vega Ríos viajó a otros países –México y España– a conocer más de los hongos de mano de los expertos.

Luego concursó en una convocatoria de la Fundación Natura donde obtuvo un capital que lo utilizó para la construcción del Centro de Investigación de Recursos Naturales, ubicado en la Universidad Nacional de Chiriquí, en donde realiza todo tipo de investigaciones, incluyendo las referentes a los hongos.

Una vez aprendió a producir, cultivar, determinar qué residuos utilizar para su cultivo, y los problemas que podrían presentarse –una investigación que reconoce toma años-, instaló un invernadero en Volcán para producir los hongos y creó una marca denominada Setas Gourmet, una empresa que produce y comercializa setas comestibles.

Los hongos que producen en el invernadero son comestibles. | Cortesía

A través de la Convocatoria para el Fomento a Nuevos Emprendimientos de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, la investigadora pudo obtener un capital semilla en 2014 para desarrollar el proyecto con un invernadero totalmente tecnificado.

Y así bajo la marca Setas Gourmet, Vega Ríos produce dos tipos de setas u hongos: la Pleurotus Pulmonarius y la Pleurotus Djamour.

Ambas cultivadas sobre paja de arroz, se pueden producir los 365 días del año, y proveen al ser humano de muchos beneficios.

La emprendedora reconoce que la investigación sobre las propiedades del hongo es constante.

Ella ha descubierto que el sabor de un hongo cultivado sobre paja de arroz no es igual que el cultivado sobre pulpa de café. Y éste último tiene hasta cafeína.

O que, si lo produce sobre residuos de palma aceitera, el hongo absorbe el omega que tiene este cultivo.
Vega Ríos admite que estos nuevos descubrimientos no la dejan soltar la investigación. Cada día surge algo nuevo, el tema no pasa de moda, y porque en materia de hongos no todo se ha dicho ni todo se ha investigado.

Ahora la científica y emprendedora está en una disyuntiva, sobre cuál es el siguiente paso a dar.

Mientras trabaja en abrir mercado y conseguir más clientes –el restaurante Maná y el Hotel Hilton son algunos de ellos-, Vega Ríos analiza si dar un gran salto para desarrollar una infraestructura más completa.

El dar este salto requeriría una inversión no menor de 250 mil dólares. Por lo que es un tema que aún está analizando.

 

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