Productores se aferran a promesas del Gobierno

Productores se aferran a promesas del Gobierno

En Azuero y en Tierras Altas aún hay esperanza de que la situación empiece a mejorar

Agro

El sector agropecuario volvió a vivir durante el 2014 un año de sinsabores, pero, ahora existe  la expectativa de que con una nueva administración las cosas empiecen a cambiar.

El Instituto de Interamericano de  Cooperación para la Agricultura (Iica) advierte que   los cambios globales que afrontan todas las sociedades del mundo de hoy, imponen grandes retos y desafíos, que hay que enfrentar con un modelo de desarrollo centrado en sus protagonistas, los productores y la población rural, y en la modernización de sus sistemas de gestión.

De acuerdo con el Iica, la seguridad alimentaria de la población panameña  requerirá incrementos en la productividad y acciones de índole social para el mejoramiento de las condiciones de las poblaciones económicamente menos favorecidas.

Y advierte que uno de los problemas  tiene que ver con que las instituciones oficiales vinculadas al sector agropecuario  adolecen de una visión integral del sector para el diseño y ejecución de programas, acciones y proyectos, lo  que conlleva a  la utilización ineficiente de los recursos (humano, logístico y financiero).

El presidente de la República, Juan Carlos Varela, en su último mensaje a la Nación, dijo que en los primeros seis meses de su administración hemos respaldado a nuestros productores con préstamos, apoyo técnico, y el precio de $24,50 pagado por quintal de arroz a los productores nacionales es el más alto en la historia.

Destacó que se logró bajar el precio final del quintal de arroz importado de $44 a $29, lo que representa un ahorro de más de $30 millones anuales al Estado, lo que se  está traspasando al productor nacional.

También aseguró que todas las medidas adoptadas tienen como meta brindarle estabilidad de precios y de mercado a los  productores para garantizar nuestra seguridad alimentaria.

Hasta el momento las actuales autoridades han desembolsado unos $8 millones para el pago de deudas atrasadas a los productores y en incentivos a la producción.

El presidente de la Asociación de  Productores de Maíz de la provincia de Los Santos, Valentín Domínguez, dijo que, pese a las situaciones que han enfrentado en los últimos años, hay esperanza de que la situación para el sector empiece a mejorar, tomando en cuenta las políticas que pretende implementar las autoridades actuales.

Los  maiceros se encuentran en plena etapa de cosecha, y esperan al final del ciclo, contabilizar unos $2,1 millones  quintales, lo representaría una reducción de 300.000 quintales con relación al año agrícola anterior.

Este año agrícola se sembraron 22.000 hectáreas, de las cuales 500 fueron afectadas por la sequía que se registró en la región de Azuero, cuando la siembra empezaba a germinar.

Y aunque, se encuentran  en periodo de cosecha, aún no tienen mercado asegurado, pues en la reunión que sostuvieron el pasado lunes con los  representantes de las empresas avícolas y porcinas, los mayores consumidores del grano, no se llegó a un acuerdo sobre el precio  de referencia del quintal.

A los maceros le cuesta $16 producir un quintal de maíz y esperan obtener un 20% de rentabilidad, lo que representa un precio de $19,20 el quintal, sin embargo, luego de tres reuniones no se ha logrado establecer un precio.

Tomando en cuenta el  pronunciamiento que ha hecho el Presidente de la República en cuanto a la producción nacional de todos los rubros, hay una esperanza muy grande de que las cosas mejoren, detalló Domínguez (Ver recuadro: Propuesta del Gobierno).

Para el próximo ciclo agrícola, el dirigente de los maiceros dijo que de no registrarse afectaciones climáticas y de cumplir el Gobierno con los anuncios que ha realizado, la producción de maíz será mayor, ya que los productores que han abandonado el rubro, podrían volver a la actividad, al tener acceso a crédito oportuno e incentivos por productividad.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, estima que las tendencias del clima desde 1980 han reducido la cosecha anual mundial de maíz en unos 23 millones de toneladas.

De allí la importancia de incrementar la producción del grano para reducir la dependencia de los mercados internacionales.

Superar el desafío de la seguridad alimentaria y nutricional depende en gran medida de los avances que se logren en la solución de  de la productividad y competitividad, sustentabilidad y cambio climático, ha advertido el Iica.

Una de las instituciones que será reformada para adecuarla a las nuevas realidades será el Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA), que ha sido objeto de críticas, debido al manejo político que se le ha dado a esta institución y la lentitud en el otorgamiento de préstamos.

El nuevo gerente general, Ricardo Solís, dijo que existentes solicitudes de crédito del 2012, que estaban  pendientes de aprobación por parte de la institución.

Nosotros hemos hecho una estructura organizacional nueva, que ha sido aprobada por el Comité Ejecutivo para crear departamentos y gerencias que no existían, señaló el funcionario.

Durante los últimos meses se ha contratado nuevo personal con conocimiento del negocio bancario, ya que durante la pasada administración se contrataban como  Analistas de Crédito  a personas que no sabían nada de esta materia y a chóferes que no contaban  con licencia de conducir, reveló Solís.

Entre las estrategias del BDA está el modernizar la plataforma tecnológica y  ofrecer seguimiento y  asesoramiento a los productores que solicitan financiamiento.

La cartera morosa del banco asciende a $21 millones, de los cuáles se busca recuperar entre $13 y $14 millones,  a través del mejoramiento de  la gestión de cobros, realizando arreglos de pagos  e implementando medidas coercitivas.

Todo el equipo agropecuario viene trabajando junto, algo que anteriormente no se veía, precisó Solís.

Para la presente vigencia fiscal el presupuesto del BDA asciende a $72 millones, de los cuales $41 millones serán destinados al otorgamiento de préstamos.

El presupuesto del pasado año fue de $89 millones, de ellos, $56 fueron para la cartera de crédito.

Solís explicó que se redujo el monto para préstamos, debido a que este año recibirán un 12% del Fondo Especial de Compensación de Intereses (Feci), en vez del 25% que recibían anteriormente, aunque no descartó la posibilidad de solicitar créditos extraordinarios cuando se coloque el monto asignado para el presente año.

En la actualidad el 80% del personal de banco realiza labores administrativas y un 20% efectúa labores técnicas y la meta es llegar a un 50-50.

Para este año se pretende abrir nuevas sucursales en el distrito de Capira, provincia de Panamá Oeste;  en Aguadulce, provincia de Coclé y en Yaviza, provincia de Darién, donde el banco financiará la construcción de  un centro de acopio de leche, perteneciente a una cooperativa de productores, que tiene un costo de $200.000.

El presidente de la Asociación de Productores de Tierras Altas, Virgilio Saldaña, calificó  el 2014 como  un año muy duro, principalmente para  los productores de cebolla  que perdieron el 60% de la producción, por problemas climáticos y la saturación del mercado por importaciones.

En opinión de Saldaña para resolver los problemas del campo no basta con créditos, sino que se requiere de un plan integral y lograr que los productores que se fueron regresen a la actividad.

Pero en medio de esta situación, el dirigente señaló que aún hay esperanza  de que las actuales autoridades le devuelvan la tranquilidad a los productores.

Tierras Altas, es la región más productiva del país, sin embargo,  en el caso de la papa, la producción se redujo de 517.919 quintales en el 2010 a 478.275 en el 2014, mientras que la cebolla cayó de 409.347 quintales en el 2010 a 284.679 en el 2014.

Agroindustria en retroceso

La agroindustria también ha enfrentado serias dificultades y se estima que para el 2015 se  reduzca en al menos un  30% la superficie sembrada, lo que significa una disminución  aún mayor de las exportaciones y de la mano de obra contratada durante la estación seca.

En lo respecta a la piña se esperan reducciones drásticas para el 2015, de por lo menos un 30%, debido al cierre de operaciones de varias empresas, tanto en La Chorrera, como en la provincia de Chiriquí y la falta de incentivos, advirtió el presidente de la Gremial de Agroexportadores no Tradicionales de Panamá (Gantrap),  Ricardo García.

Las  proyecciones de siembra son de una  1.500 hectáreas, cuando en su mejor momento alcanzó  un registro de 3.000000  hectáreas sembradas, lo que ha ido disminuyendo años tras años, pero a partir del  2014 se han registrado las caídas más drásticas.

La producción de piña genera un empleo directo por hectárea, por lo que la mitad de los puestos de trabajo se han perdido en los últimos años.

García dijo que esta situación se debe a la caída de los precios en el mercado internacional y a la falta de apoyo del Gobierno a la agroexportación (Ver gráfica: Valor de las exportaciones de melón, sandía y piña).

Y en lo que respecta  a la sandia para el 2015 también se prevé una reducción en el hectareaje sembrado, aunque en menores niveles que la piña,  mientras que en el caso del melón se espera mantener niveles similares a los del último año.

El dirigente señaló que, pese a que Ley 103, que establece el Programa para la Promoción  y  Modernización Agropecuaria y Agroindustrial fue aprobada en el 2013, los agroexportadores no  se han podido beneficiar, debido a que no se ha aprobado  una reforma que se le introdujo a la reglamentación.

En cuanto a las perspectivas para el 2015, García sostuvo que toda va a depender de los incentivos y el apoyo que pueda brindar el Estado, porque si las situación llega a ser similar al 2013 y 2014 la tendencia va a ser disminuir la producción. 

Manuel Luna G.
mluna@capital.com.pa
Capital Financiero

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