Pronósticos optimistas de los mercados emergentes son cuestionados

Pronósticos optimistas de los mercados emergentes son cuestionados
Cuando de mercados emergentes se trata, ése no parece ser el caso esta vez. El Fondo Monetario Internacional (FMI) cree que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en los mercados emergentes en su conjunto aumentará de un desilusionante 3.9% este año —la tasa más lenta durante una década y la segunda más débil desde 2001— a 4.6% el año próximo.| Cortesía

Con 2020 a sólo unas semanas de comenzar, pudiera anticiparse que las previsiones de crecimiento económico para el próximo año estuvieran comenzando a fusionarse en torno a la media, conforme se excluyen del mercado algunos de los escenarios más extremos en cualquier dirección.

Cuando de mercados emergentes se trata, ése no parece ser el caso esta vez. El Fondo Monetario Internacional (FMI) cree que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en los mercados emergentes en su conjunto aumentará de un desilusionante 3.9% este año —la tasa más lenta durante una década y la segunda más débil desde 2001— a 4.6% el año próximo.

Esto constituiría el mayor repunte interanual en el crecimiento desde la recuperación de la crisis financiera mundial en 2010, y conduciría al mundo en desarrollo de vuelta a la clase de tasas de crecimiento tendencial observadas entre 2014 y 2018.

Algunos pronosticadores privados son igualmente optimistas. Patrick Zweifel, el economista jefe de Pictet Asset Management, cree que todas las 31 principales economías emergentes, menos cuatro, que él monitorea tendrán un crecimiento más sólido el próximo año que el que tuvieron durante el actual.

Sin embargo, otros no están convencidos. “Las economías de mercado emergentes se enfrentan a extraordinarias barreras de crecimiento para el próximo año”, indicó Larry Brainard, el economista jefe de mercados emergentes en la firma consultora de investigación TS Lombard.

De hecho, el pronóstico promedio para el crecimiento de los mercados emergentes el próximo año ahora es de sólo 4.1%, un poco más alto que el de este año, según Consensus Economics, habiendo caído del 4.5% a partir de junio.

“Puede que haya apoyo a corto plazo para el crecimiento, pero existe tensión en relación con una desaceleración estructural a mediano plazo conforme el crecimiento potencial ha disminuido”, explicó un economista anónimo. “Eso pudiera explicar por qué el mercado está tan disperso”, agregó.

Gran parte del optimismo de Zweifel en relación con 2020 tiene su origen en favorables efectos de base, con un grupo de países de mercados emergentes, desde Argentina y Sudáfrica hasta Turquía, habiendo sido afectados por crisis este año.

Los Estados de mayor importancia —como India, Rusia, Brasil y México— también están operando bajo un crecimiento por debajo de la tendencia, afectados por la incertidumbre que emana de la guerra comercial entre Estados Unidos (EE.UU.) y China y por los bajos precios de las materias primas que son, en parte, un resultado indirecto de la ‘pelea’ entre las superpotencias.

Zweifel indicó que numerosos países emergentes también habían tenido que elevar las tasas de interés en 2018 para defender sus monedas, en medio del desencantado sentimiento de riesgo y de las salidas de capital, con el impacto colateral de condiciones monetarias más estrictas socavando el crecimiento este año.

Sin embargo, más recientemente, “las monedas de los mercados emergentes se han estabilizado y las tasas globales se han estabilizado, o incluso han tenido una tendencia ligeramente más a la baja. Esto ha permitido que los países de los mercados emergentes se vuelvan más adaptables, especialmente en el lado monetario”, agregó Zweifel, quien dijo que todas las grandes economías emergentes tenían margen para relajar la política monetaria o la fiscal, o ambas.

Los únicos grandes mercados emergentes en los que él previó una disminución del crecimiento el año próximo fueron China —el cual está soportando “una continua disminución en el crecimiento estructural”— y tres estados de Europa del Este —Hungría, Polonia y la República Checa— “donde es probable que el crecimiento sea debilitado por la cuasi recesión en Alemania”.

David Lubin, el jefe de economía de mercados emergentes de Citi —que pronosticó un crecimiento del 4.3%—, cree que el flujo de capital hacia los mercados emergentes debiera ayudar a impulsar el crecimiento un poco más que este año.

“Durante los últimos meses hemos visto una gran cantidad de relajamiento monetario y de entradas de capital en los mercados emergentes, y eso ayuda a financiar gastos adicionales”, dijo Lubin.

Gabriel Sterne, jefe de macro investigación global en Oxford Economics, es otro de los que prevé un crecimiento “moderadamente” más sólido en los países emergentes el próximo año, “a pesar de una decepcionante recuperación global”.

Sin embargo, gran parte de este crecimiento sería impulsado por repuntes en países que están en crisis económicas, o que todavía se están recuperando de ellas, tales como Argentina y Turquía, así como en India, donde el crecimiento ha caído a un mínimo de seis años en medio de una severa restricción de liquidez, provocada por una crisis en el enorme sistema bancario en la sombra del país y por el aumento de préstamos incobrables en sus bancos.

“Esos tres países en particular han pasado por un período tan tórrido que es difícil imaginar que no se recuperen un poco”, dijo Sterne.

Sin embargo, “si se les excluye, los mercados emergentes comienzan a parecerse un poco al resto del mundo”, él advirtió, ya que las economías en desarrollo “parecen padecer cada vez más de un estancamiento secular”.

A diferencia de las economías avanzadas, sin embargo, al menos tienen “un significativo margen para la flexibilización de las políticas”, argumentó Sterne, con alcance para relajar la política monetaria conforme la inflación continúa cayendo, y algunos países, como India, también implementando estímulos fiscales.

Brainard, de TS Lombard, está claramente en el extremo más pesimista del espectro. Su punto de vista es que las perspectivas de crecimiento para 2020 se verán obstaculizadas por “la bancarrota del activismo de la política monetaria —con una política cada vez más relajada habiendo alcanzado, en gran medida, sus límite — y por el colapso del sistema de comercio mundial”, con la persistencia de la incertidumbre económica desatada por las guerras comerciales del presidente estadounidense, Donald Trump, incluso si EE.UU. llega a un acuerdo limitado con China y si se aprueba un nuevo acuerdo comercial entre EE.UU., México y Canadá.

Además, “la aceptación por parte de Beijing de un crecimiento más lento marca un punto de inflexión en el ciclo global. Eso amplificará las fracturas económicas y erosionará la estabilidad de la montaña de deuda que las fuerzas detrás de esas fracturas han creado”, agregó Brainard.

En este contexto, el economista anónimo ciertamente ha anticipado que las previsiones para el crecimiento del próximo año se revisarán a la baja a medida que se desarrolle 2020, como ha sucedido todos los años desde 2012.

“Todos han estado equivocados en relación con el crecimiento durante siete años”, comentó el economista. “Quizás fue simplemente mala suerte. Tal vez podamos tener estimaciones que serán revisadas al alza, no sólo revisadas a la baja. Pero no estoy convencido”.

Steve Johnson
Financial Times

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